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  "description": "I has been not in the right mood to create something new, so after lots of dubts, I finally wrote a fantasy story I got in my head for like 20 years. It was meant to be a kind of comic, but due some personal problems, I wrote it.\n-------------------------------------------\nNo he estado de humor para crear algo nuevo, así que, luego de muchas dudas, finalmente escribí una historia de fantasía que tenía en mi cabeza por como 20 años. Estaba pensada para ser un tipo de comic, pero debido a problemas personales, la escribí.",
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  "writing": "Capitulo 1. Hambriento.\n\n\tUna noche estrellada, iluminada con la luz de la luna que precedia sus pasos. Sus patas moviendose sin prisas, aunque sin pausas, sobre el humedo y mullido pasto del suelo boscoso. A lo lejos, el murmullo del riachuelo de aguas calmas y cristalinas se filtraba por entre los troncos, hasta sus orejas.\n\n\tAun conservaba ambas, mas por suerte que por propia habilidad o fuerza. ?Que podia esperarse de un cachorro? No habia sido expulsado, habia sido abandonado luego de ser atacado por el jefe. Solo algunas palabras cortadas. Poder, grimorio... nada que significara algo para el.\n\n\tPero esos dias se habian ido. Debia ser agradecido con su suerte. Un anciano viajero que lo vio y lo llevo consigo. Quien atendio sus heridas, y que, sin proponerselo, lo volvio unico gracias a un detalle pequeno. \n\n\tSe acercaba a la cueva que compartiera con los demas. Un cachorro de tantos en esos dias. Un lobo expulsado ahora. ?Podria acaso razonar con ellos? Solo una forma de saberlo, y no era agradable o esperanzadora.\n\n\tUna figura fue visible con la luz de la luna. Un lobo de cuerpo curtido por las luchas y el tiempo. Hocico anguloso, y la cicatriz que apagaba su ojo derecho, todo en el gritaba: ``Autoridad'', y para que no hubiera conflicto, el nombre por el que era conocido era: ``Jefe''.\n\n\t``Vuelves, ?Por que?''. Una fila de fieros colmillos pregunto sin ceremonias y con un dejo mas frio que el aire de la noche. ``Nunca me gustaron tus ideales, o tus metodos'', contesto una voz sin emocion. Los ojos del delgado lobo joven cerrados, sumidos, tanto en su cara, como en el subito recuerdo del hombre al que debia tanto.\n\n``Sultinn'', su nombre. ``Ademas de mis heridas, el HAMBRE fue lo que noto mi maestro. `Hambriento', y eso soy''. La imagen del anciano vendando sus heridas vino a su memoria, llenandolo de nostalgia. Mientras Jefe comenzaba ya su ataque. Un salto impecable, buscando la base del craneo. De las sombras aledanas, cuatro manchas de tinta amorfa apresaban cada pata de Sultinn. Sendos grupos de colmillos cuestionaban su piel y su carne, que contestaba con el calido fluir de la sangre.\n\nDolor, recuerdos, hambre. Todo conjugado no hacia mas que ralentizar sus reacciones. Una caza limpia, despues de haber expulsado al cachorro de antano; era lo que debia ser. Sin embargo, del cielo sin nubes una luz hirio los ojos de Jefe y sus lobos. Una descarga centrada en una figura que, en un instante alargado por el shock, dejaba de ser un igual y se erguia sobre sus patas traseras.\n\nLos cuerpos de la manada y Jefe caian despacio, o al menos eso parecia a la vista de Sultinn. Un movimiento fluido, doblar la rodilla y tocar la tierra frente a el, sin levantar la vista; pues no era necesario. Dejar la energia fluir. Pilares de fuego, altos y rapidos, que engullen los cuerpos de los lobos. Una ultima palabra: ``Grimorio'', que se disuelve en el aire de la noche, junto con la mente de Jefe, que la pensaba. Se escucha el comienzo de un aullido lastimero que es silenciado por el murmullo de un riachuelo de aguas calmas y cristalinas que se filtran entre los troncos.\n\nY una figura, que sin voltear la vista, se pierde dentro del bosque. Ya no hay nada que lo retenga aqui. La manada que lo expulso, y que casi acaba con el, ya no condenara a otros.\n\n\fCapitulo 2. Libertad\n\n\tPor dias y noches continuo su camino, guiado por las estrellas y sus instintos. Los anos de busqueda de su maestro le habian regalado con la certeza que, al final del camino, obtendria la capacidad de cumplir sus ideales.\n\n\tCazando por necesidad, y descansando por obligacion; su cuerpo contaba su historia con mas detalles que las palabras. Ambas orejas erguidas, una cara delgada de hocico largo. Un cuello que, sin importar la forma hombre o lobo, dejaba ver una cicatriz de lo que debio ser una sentencia de muerte, errada por un subito espasmo de su cuerpo, o eso imaginaba. Jefe nunca fallo una caza. Sus musculos como cuerdas tensas sobre los palos de sus huesos. Y sus ojos, mas tristes que vivaces, y mas contemplativos que aguerridos, algo hundidos ademas. Parecia a punto de caer enfermo.\n\n\tUna noche de tantas, un poco\tmas delante de los cercanos matorrales, escucho el crepitar del fuego que se alimenta de los troncos. Viajeros talvez, con mejor comida quiza. Su mano de negras garras separando los arbustos para observar la escena con cautela.\n\n\tUn grupo de 5 carros con jaulas, en apariencia vacias, formaban un circulo alrededor del fuego. Los animales que tiraban de ellos estaban amarrados en grupos de 2 o 3, pastando directamente del suelo. Algunos hombres y mujeres de aspecto tosco y con armas y armaduras de variopinta naturaleza, descansaban o comian, o bebian. Hablaban o bromeaban sobre las ganancias de la venta de sus mercancias.\n\n\tNada parecia haber que hiciera que Sultinn arriesgara su escondite. Acababa de saciar su hambre, por el momento, con la caza de la noche. Solo observo con curiosidad, ya que, de detras de uno de los carros se escuchaban sonidos humedos, ?golpes acaso?... con un ritmo... No podia quedarse con la duda, y moviendose con cuidado, bordeo el claro, hasta el carro desde provenian los ruidos.\n\n\tDentro de la jaula, una mujer, yaciendo sobre su abdomen mientras que un brazo levantaba su cabeza y medio cuerpo. Sobre ella, uno de los hombres empujando y levantando su pelvis con un ritmo que se aceleraba a intervalos irregulares. No parecia que fuera voluntario, Sultinn podia sentir desde el hombre el instinto animal, la urgencia de saciar un hambre diferente. Y desde ella, la aceptacion del destino... y... algo... no se precisaba; pero estaba alli.\n\n\tEl hombre arqueo su espalda y enterro su pelvis, empujando a la mujer bajo el contra el suelo del carro. Todo habia terminado. Saciado el apetito, el hombre se apresuro a vestirse, sin apenas una mirada a la mujer. ``Pudiste venderte por mucho; pero tu maldito rostro es una mierda'', dijo a la figura yaciendo tras de si. ``Seguro que ni tu madre te quiso''.\n\n\tY entonces, lo que estaba impreciso tomo forma. Ira. Ambas manos, encadenadas, se movieron con la velocidad de una serpiente. Sus dedos como colmillos tomaron un pedazo de la tabla del suelo. Moverse, soltarlo, todo en un movimiento que mando a volar la madera directo al ojo de su agresor.\n\n\tFue un golpe directo de madera contra carne; aunque, como el golpe de un nino, no tan efectivo. Falto peso, equilibrio y filo. Solo un ojo morado y un ego herido. Pero ese ego herido, para alguien acostumbrado a tomar, era algo que no debia permitirse. Si de todos modos no habria de venderse, que mas daban algunas heridas. Podrian incluso, ahorrarse las migajas que le daban.\n\n\tEl hombre cargo su ballesta y apunto. Una distancia segura a un blanco atado. Apunto al cuerpo, que lo que no terminara un dardo, lo hara el siguiente. Unos cortes de cuchillo y podra recuperarlos. Al preparar el tercer dardo escucho un ruido extrano. No era el esperado latigueo de una cuerda al soltarse, sonaba mas a huesos que se rompen. Sus manos ya no sostenian la ballesta, solo temblaban sin sentido. Y lo peor de todo, un grito que lo hizo levantar la vista, ahora nublada por alguna razon. La mujer cubria su rostro que se desfiguraba aun mas por el horror. Y entonces, nada.\n\n\tSultinn bajo del carro y se agazapo en el suelo. No eran los blancos fijos que fueron los lobos de la manada; pero esa llama, por debil que fuera, merecia que el hiciera lo posible por conservarla.\n\n\tAtaques que chocaban con garras, que hendian el aire, que en ocasiones, hacian brotar la sangre de alguno con el sonido del metal cortando la carne, o de las garras desgarrando los musculos. Cortes que se multiplicaban en el hombre lobo; y filas de atacantes humanos que caian aqui y alla. Era dificil golpear esa mezcla de ingenio e instinto, mas no imposible.\n\n\tAl final, solo la figura del hombre lobo estaba en pie, sosteniendo al fiambre que fuera una mujer de manos callosas y un temple a prueba de todo. Un ultimo movimiento de la cabeza del lobo termino por cercenar el cuello, cayendo el cuerpo de rodillas ante Sultinn, casi como en penitencia.\n\n\tLa mujer en el carro, con la cara cubierta aun, vio por entre el espacio de sus dedos aquella escaramuza. Y con ella concluida, a la bestia acercarse. No fue capaz de gritar siquiera cuando una garra silbo en la noche, rompiendo las cadenas que la ataron. !Libre!, fue su pensamiento, ahogado por el conocimiento de quien la habia liberado. !Libre! Y con una carcajada histerica que no logro abandonar sus labios, se sumio en la inconciencia.\n\n\fCapitulo 3. Necesidad.\n\n\tUna par de noches de suenos febriles. De ver a una bestia inconcebible delante de ella. De gritar, o intentarlo, antes que la negrura de su propio sueno la entierre de nuevo. Y finalmente, despues de tres dias de pesadillas, sus ojos se abren, aunque solo uno es enteramente visible, mientras el otro queda cubierto por la marana sucia que es su cabello.\n\n\tTendida en el suelo de una cueva oscura; mas no sobre la tierra; con una hoguera a un lado, y con lonas y pieles formando un improvisado colchon. Algo que no ha tenido en mucho tiempo. Sus ojos comienzan a buscar entre los huecos y las piedras, con el temor de encontrar a la bestia lista para terminar la caza que comenzo. Pero solo encuentra lo que parece ser otro tosco colchon en el fondo de la cueva, medio apoyado contra la pared.\n\n\tJunto a ella, un plato de comida tibia y, siguiendo la linea recta que el colchon del fondo dibujaria hacia la entrada de la cueva, la figura de un lobo sentado, con la espalda vuelta a ella y actitud de guardia. No puede precisarlo, pero siente que lo ha visto, o lo ha sonado antes. Hubiera deseado salir corriendo; pero el cuerpo necesita alimento, y lo reclama. Comenzo a comer.\n\n\t``Despierta al fin. Eso es bueno. Tenias heridas profundas; pero confiaba que no te darias por vencida''. Dijo por fin la figura que se sentaba a la entrada de la cueva, sin volver la cara. Esto hace que la mujer casi se atragante con los ultimos trozos de la carne. Un par de toses despues, y pasado el shock inicial, por fin contesta ``?Hablas? ?Como? ?Hombre, lobo? ?Que eres?''. Tantas preguntas en un torrente sin dar mucho tiempo para contestar. El lobo entro a la cueva y la miro a los ojos, antes que un ``Shhhhh'' que no deberia ser posible de producir con ese hocico le pidiera silencio. ``Despacio. No vamos a ningun lado''.\n\n\t``?Hombre o lobo? Lobo. Y creo que es obvio que hablo. El como es un poco mas complicado. Solo dire que fui criado por un sabio maestro cuando mi manada trato de... dejarme dormir un largo tiempo. Aprendi de el muchas cosas''. Esto ultimo dicho con un gesto de su hocico hacia ella misma. Sus manos tocan las improvisadas vendas que cubren algunas partes de su cuerpo, y las ve tambien, en algunas partes del cuerpo del lobo. ``Y me regalo tambien un nombre: Sultinn''.\n\n\t``Ma...magia''. Dice ella con asombro. ``Algo'' Dice Sultinn ``Aunque me temo que la magia de curacion no estaba entre ellas. Vendas y cuidado debera bastar''. El lobo muestra sus colmillos; pero no es agresion lo que reflejan, sino una sonrisa cansada; aceptando que tiene sus limites.\n\n\t``Y cambiar tu forma...''. Dice la mujer a lo que el lobo asiente. ``Y vendas que se ajustan solas. No es practico cambiar de forma con todo esto enredado''. Dice el lobo apuntando con el hocico a la generalidad de su cuerpo. Es ahora la mujer quien sonrie, mas relajada. ``Es obvio que no soy tu presa, soy entonces... ?tu diversion?''. Junto con estas palabras, las manos de la mujer comienzan a deslizar las telas que la cubren, mostrando cada vez mas de su piel. ``No es por eso que te estimo. Lo hago por lo que eres. Por esa flama que vi antes de comenzar mi caza''. Responde Sultinn. La mujer solo pudo asentir.\n\n\t``?Como he de llamarte yo?'' le pregunta Sultinn. ``Skuggi... no es mi nombre. Solo lo que repetian los hombres y mujeres por cuyas manos pase''. El lobo cierra los ojos un momento, antes de asentir. ``Si no te causa problema, sera ese tu nombre. Gracias. Dos puntos ahora. ?Puedo preguntar por tu pasado? Y ?Puedo cambiar de forma sin que te asustes? No creo que mi habilidad con el hocico me permita cambiar tus vendas''.\n\n\tSkuggi asiente y observa. Un cambio acompanado de una luz cegadora, que permite apenas intuir lo que sucede en su centro, y entonces, el lobo, erguido, humano; pero aun bestial. El pelaje que le cubre casi todo el cuerpo es visible, excepto por una cicatriz en su cuello, y las partes que cubren las vendas, que se ajustaron a su nueva forma. ``Voy a acercarme ahora y a cambiar tus vendajes''.\n\n\tLa mujer asiente con timidez, ya no con miedo, y permite que Sultinn revise sus heridas. Lo ve tomar algo que huele y luce como hierbas y bayas machacadas, y que aplica a las heridas, antes de poner nuevos vendajes. Es el ahora quien le pregunta. ?Como sucedio? ?Cuanto tiempo hace de eso? La vida de una joven hermosa en un pueblo pobre. Una madre amorosa que la cuidaba con cuanto le era posible. La enfermedad que ataco a ambas, y la medicina que era solo suficiente para una. Trataron de compartir; pero ahora sabe que su madre la engano. Luego de las primeras dosis, cada vez que su madre debia tomar, obviamente cerraba los labios. Ella sobrevivio gracias a tomar mas de la medicina, aunque con secuelas. Parte de su rostro desfigurado. Su madre, no lo logro.\n\n\tSin dinero y sin pertenencias, fue tomada y vendida como un objeto. Un objeto maltrecho que igual podia saciar la necesidad de otros. Mientras no vieran su cara. Sin importar quien fuera, descubrir su rostro era la senal de un cambio de manos. Nuevos duenos, embaucados por los anteriores en una cadena que se extendia hasta donde la memoria podia llegar.\n\n\t``La llama entonces, es por ella''. No era una pregunta lo que dijo Sultinn. Era el entendimiento que el recuerdo del cuidado, atencion y sacrificio de su madre era lo que daban fuerza a Skuggi. Esa era la llama que debia protegerse. Y le mostro a Skuggi una amplia sonrisa, al terminar de ajustar los vendajes de la mujer.\n\n\fCapitulo 4. Camaradas.\n\n\tLos dias pasaron serenos como el agua del riachuelo cercano. Con los cuidados y comida de Sultinn las heridas de Skuggi sanaban a buen ritmo, y con buen aspecto. Solo un observador realmente dedicado podria notar las decoloraciones que los dardos habian dejado.\n\n\tSkuggi no sabia como agradecer las atenciones que se le prodigaban. La unica forma que recordaba, era rechazada con suavidad por parte de Sultinn. Asi que intento ayudarlo a curar sus heridas. Tenia mas vendajes que ella a final de cuentas.\n\n\t``Por favor. Es lo menos que puedo hacer por ti''. Suplico al lobo en la siguiente ocasion. ``Te entiendo. Y aunque tenemos suficientes hierbas medicinales; aun es necesaria la proporcion correcta.'' Y el lobo miro a la mujer. De haber podido, las orejas de ella estarian casi arrastrando en el suelo. Solo su ojo libre mostraba el pesar que le causaba no poder ayudarle. ``Te dire que podemos hacer. Terminemos este acto que tenemos por delante y te ensenare''. Sultinn lo dijo con una sonrisa franca en el hocico, y continuo ``Podras llamarme maestro''. La forma en como se ilumino el ojo de Skuggi, y los hombros que se elevaron disiparon toda duda de Sultinn. \n\n\t``Se que voy a pedirte demasiado, y espero que comprendas. ?Puedo ver tu rostro?'' Pregunto el lobo a Skuggi. ``Entendere si no deseas mostrarlo''. La mujer bajo su cabeza y movio el cabello a un lado. Junto a un rostro de angelical belleza, con un ojo cafe claro, profundo y brillante; la mascara medio derretida y ennegrecida de un demonio, con un ojo blanco y frio, casi azul palido que parecia juzgar tus secretos mas oscuros.\n\n\tNo era pues, de extranar, la reaccion de quienes fueran sus duenos de antano. Segun palabras de Skuggi ``Entraban en un estupor palido, sin poder moverse o volver la vista ante tan grotesco espectaculo''. Y entonces, una garra que con suavidad levanta su cara para observarla mejor. Que presiona su pulgar con cuidado sobre la mejilla, o lo que debio haber sido tal. Y cuando los ojos se encuentran, no hay temor o repulsion, solo entendimiento en la cara del lobo.\n\n\t``Comencemos entonces''. Dijo Sultinn, en forma de lobo, a unos metros de donde estaba Skuggi. ``Lanzaras el cuchillo, y lo atrapare con el hocico''. Peligroso era poco para describir lo que pensaba de esto la mujer, no podia, no debia. El lobo cerro los ojos y resoplo resignado. ``No puedo entrar a esa ciudad solo. Hombre o bestia mi forma no sera bien recibida; pero la Ninfa del Sur, con su lobo amaestrado, podra. Te necesito Skuggi''.\n\n\tUn acto, es solo eso, penso para sus adentros la mujer cuando por fin reunio el valor para lanzar el primero de sus cuchillos. Una linea en el aire acompanada de un silbido. Un salto impecable por parte del lobo, y el cuchillo, sostenido por el mango, que ahora era visible en su hocico. Parece que podria hacerlo despues de todo.\n\n\t``Verte lanzar ese pedazo de madera me ha dado la idea. Sera lo nunca visto; aunque temo que te cause problemas. Deberas ser un poco... descuidada hacia mi. Extenderas tu mano para acariciarme, sin volver la cara. Yo debo ir a tu mano, no tu mano a mi. Lanzaras con fuerza, y si ves sangre, no reaccionaras. No somos iguales, seras mi ama''. A cada palabra de Sultinn, Skuggi parecia encogerse, casi como si un dolor fisico la golpeara. No queria, pero no podia decepcionar a Sultinn. Era la forma segura de entrar la ciudad, y al castillo.\n\n\tBloquear convincentemente los actos reflejos de Skuggi tomo algunos dias. Esconder los sentimientos en su ojo visible fue un poco mas complicado. Mas aun cuando, con deliberacion, Sultinn permitio que uno de los cuchillos mordiera un poco de su hocico. Un hilillo de sangre goteando desde el lugar del encuentro. Pero aun eso pudo ser escondido, si bien, debieron conformarse con un movimiento de cabeza y un sonido gutural que, aunque significaba angustia, podia pasar por decepcion.\n\n\tSultinn buscaba entre las cosas recuperadas de los esclavistas los mejores velos para insinuar las formas de Skuggi, y otros mas burdos que cubririan algunas partes del cuerpo. Mostrando solo justo para cautivar; pero dejando los detalles fuera de la vista directa. Uno mas iria en su cara, complementando el trabajo que hacia su cabello. Monedas de diversos metales fueron golpeadas para formar laminas que agregaran brillo al cuerpo ondulante de la mujer, y que, al caminar, cubririan con su tintineo el sonido de los cuchillos visibles en las tiras de cuero en las caderas de Skuggi, y de aquellos, mas cortos, ocultos por los velos mas gruesos.\n\n\tLa ciudad de Hoffnungstod, el castillo al menos, visible a la distancia, de una suntuosidad que maravillaba al verlo. Aunque en las calles, se vivera otra cosa. Los habitantes carecian de todo, excepto lo minimo para su sustento, y vivian en una forma de estupor entretenido. El rey, cualquiera de ellos en turno, los hacia participes de las vejaciones que inflingia. Ademas, ningun rey duraba lo suficiente para que el pueblo lo odiara realmente, y el siguiente era elegido de entre el mismo pueblo.\n\n\t``Y su escriba'', Recordo Sultinn que dijo su maestro, ``Que sin importar cuantos reyes vayan o vengan, ha sido el mismo. Su vida se ha extendido muchos mas anos que aquellos de la vida natural de los hombres. Excepcional para un hombre sin magia''. Era este escriba, el poder detras del poder.\n\n\tAsi que, teniendo lo minimo y siendo entretenidos, pasaban sus dias con la esperanza que, en la siguiente oportunidad, fueran ellos quienes disfrutaran de la gloria y la satisfaccion plena de sus instintos.\n\n\tNo era la mejor forma de vivir; pero podria ser peor. Asi que, ningun hombre a menos que su trabajo fuera entretener al populacho o al rey, podia ingresar. Y ninguna bestia que no estuviera encadenada, o sirviera como festin, podia trasponer sus macizas puertas.\n\n\fCapitulo 5. La Ninfa del Sur, y la ciudad reino de Hoffnungstod.\n\n\tVer las murallas del castillo desde la distancia era una cosa. Observarlas desde su base, teniendo que casi arquear la espalda hacia atras para abarcarla toda, era algo muy distinto. Sus pesadas puertas dobles, reforzadas con bandas de metal y remaches parecian de todo; menos hospitalarias.\n\n\tLos guardias que las flanqueaban tenian en sus caras una sonrisa que desaparecia por instantes, dando la apariencia de estar ebrios; pero sus movimientos contradecian, y con creces, esta suposicion. Su coordinacion era estupenda. Y sus armas y armaduras relucian con el metalico brillo del cuidado constante, y el uso diligente de la piedra de afilar.\n\n\tA la distancia, una figura a caballo que se acerca. A su lado, lo que parece ser un perro callejero, algo mas grande, aunque igualmente desnutrido y con un grueso collar con argolla para una cuerda o cadena, trota mientras iguala su velocidad con la de la montura de la mujer.\n\n\tCuando esta llega a las puertas, los guardias cambian su postura. Se transforman, metaforicamente, en otras dos puertas dobles que deben abrirse, antes que se abran las puertas de la muralla. ``?Que puedes hacer para entretener al rey?''. Dice uno de ellos sin mayor ceremonia. Habiendo lo necesario para subsistir, solo la diversion es lo que tiene el paso permitido. ``?O que manjares planeas tributar?''. Esto dicho buscando con la vista. La ropa de la mujer apenas velaba la forma de su cuerpo, y las bestias que la acompanaban no serian un manjar digno de tributarse.\n\n\t``Soy la Ninfa del Sur''. Dijo la mujer con un dejo de auto suficiencia, casi como si fuera un insulto la demora para permitirle el paso, y el interrogatorio. ``Y esto, mi lobo amaestrado''. Solo un ojo que buscara simbolismos habria notado el intercambio de miradas entre mujer y lobo, y el discreto movimiento de cabeza del ultimo. ``Y el espectaculo unico que veran...''. Dijo mientras la mano izquierda hacia un deliberado movimiento, tomando uno de los cuchillos de su cadera y lanzandolo a un costado. El lobo, con rapidas patas, corre y salta, atrapando el cuchillo antes que toque el suelo.\n\n\tAl regresar, se alza sobre sus patas traseras y sin tocar al caballo o rozar la perfecta piel de su ama, le tiende el cuchillo a la mano que esperaba abierta desde el momento que ella lo arrojara. Con un moviendo gracil, el cuchillo vuelve a ocupar su lugar en la cinta de sus caderas.\n\n\tLos guardias se miran y asienten en consenso, antes de moverse a un lado y dar la senal convenida. Las pesadas puertas giran y se separan, dejando el camino abierto a la bella mujer, su montura y su lobo. Skuggi puede sentir, como una pesada miel que se adhiere a su cuerpo, las miradas de lujuria de los hombres que la juzgan sin recato. Casi puede leer en ellas todas las cosas que harian, si no estuvieran atados a sus puestos y obligaciones.\n\n\tAl fin las calles de la ciudad/reino de Hoffnungstod se extienden bajo sus pies. Aunque la calle principal da la impresion de abundancia y decoro, lo mismo que el castillo, visible en el centro de la ciudad, las calles aledanas no parecen contar la misma historia.\n\n\tSuciedad, abandono, gente de caras que parecieran mas sumidas en la embriaguez conforme se acercan al castillo. ``Esto es obra del Grimorio de Obsidiana''. Dijo Sultinn con voz baja. ``Estas personas han perdido la voluntad, a favor de la satisfaccion de sus necesidades. Comen, beben, y poco mas. No podemos dejar que esto siga asi. Mi maestro, quien queria salvarlos a todos, decia que no se debia buscar el grimorio mientras hubiera oscuridad acechando''.\n\n\t``Recuerda. Seduciras al rey. Caricias discretas en su espalda. Permite que algun velo se deslice de mas. El y sus guardias personales seran tu trabajo''. Las instrucciones habladas en pausas, evitando ser escuchadas por oidos indiscretos. ``Yo estare encadenado, y custodiado por guardias. Las cadenas pueden detener al lobo; pero no al hombre y su collar auto ajustable. Estoy seguro que el escriba se quedara tambien. Si puede evitar el peligro de la lanzadora de chuchillos, lo hara. Si ninguno de ellos grita al ver tu rostro, deberas gritar tu al momento de matarlos. Eso sera mi senal, y mi ventaja al distraer a mis cuidadores''. \n\nSkuggi asintio, como si saludara al transeunte mas proximo. Los actos que en otro tiempo le hubieran causado recelo, como mostrar su cara deliberadamente; o que habian dejado de significarle algo, como que usaran su cuerpo para la satisfaccion de otros, eran ahora, un escudo y una espada que ella podia blandir. Podia usar esa ensonacion para cautivar y convencer, y ese estupor en los otros, para tomar ventaja.\n\n\fCapitulo 6. Comienza el acto.\n\n\tEl salon del trono era opulento. El brillo del oro destacando en cada rincon y detalle; pero no tenia senal de buen gusto. Daba la impresion que alguien que no estaba acostumbrado a la riqueza, la hubiera obtenido de golpe y deseara presumirla a los otros. Sus gruesas paredes de piedra con ventanas altas y alargadas, permitian toda la iluminacion necesaria. Alli estaban la Ninfa del Sur y su lobo fiel, esperando la oportunidad de presentarse ante el rey. \n\n\tCuando por fin aparecio, un grupo de ocho guardias caminaban a sus flancos. Armados con ballestas y espadas, daban la impresion de moverse en sincronia precisa. Por detras del monarca, un hombre que debia tener una estatura similar a la del rey; pero que su andar encorvado, y modales temerosos, lo hacian ver mucho mas bajo.\n\n\tLos hombres parecian rondar, en su conjunto, los 45 anos. Esto causo una leve sorpresa en Skuggi, quien, escuchando lo que Sultinn habia comentado sobre la longevidad del escriba, esperaba verlo anciano, con una barba que rozara el suelo.\n\n\tA un tiempo, la Ninfa y el lobo se postraron: una con la rodilla en tierra, permitiendo que sus velos se movieran libres, mostrando su piel perfecta. El otro, con su pecho tocando el suelo, cabeza baja, a la espera de cualquier senal.\n\n\t``Su majestad. Esta humilde sierva, la Ninfa del Sur, desea mostrarle su acto''. Al notar el movimiento de la mano en el monarca indicando que comience, la mujer se levanta y chasquea los dedos. El lobo de aleja unos metros de ella.\n\n``Ahora, notara usted, mi senor, los cuchillos en mis caderas''. Dice esto mientras mueve su cuerpo. Las laminas en sus velos sonando con una cadencia sensual. ``Tomare uno... Asi que, por favor, que sus guardias no esten nerviosos''. Una mezcla de diversion y picardia acompanan estas palabras. Y entonces, una mano agil sujeta uno de los cuchillos por el mango, y lo lanza.\n\nLa linea es recta y precisa. Tiene velocidad, advierten los guardias atentos; aunque no es impresionante. Lo que sucede a continuacion es `El Acto'. El lobo que habia estado agazapado en el suelo, esta ahora en el aire, el cuchillo sujeto por el hocico del animal.\n\nDos cuchillos mas son lanzados en rapida sucesion, y el lobo logra atajar ambos. Un poco de sangre gotea desde donde el cuchillo rozo el hocico, lo que le valio una mirada y un sonido de desaprobacion por parte de la Ninfa.\n\nMas cuchillos son lanzados. No siempre en direccion al lobo; pero este, siempre atento, logra atajarlos todos, con apenas un par de cortes mas. ``Le ruego me disculpe mi senor. Creo que no he alimentado lo suficiente a mi... companero''. Esto ultimo dicho mientras su mano dibuja circulos, como quien trata de encontrar una mejor palabra que decir.\n\n``Espero que considere ayudarme con eso, y quiza, yo pueda servirle de otra manera''. La mujer se acerca al monarca, las cintas en sus caderas vacias de toda arma, tendiendose a sus pies, tocando apenas el borde de sus ropajes reales.\n\n``Solo si su animal esta encadenado en una orilla''. Susurra el escriba al rey, quien repite las palabras a la mujer. Con una ligera elevacion de hombros que denota indiferencia, la mujer acepta.\n\n\fCapitulo 7. Banquete\n\nEl cuarto del comedor es mas pequeno. Con ventanales altos y detalles en madera en las columnas. Los aposentos reales se encuentran por detras de la silla del rey, al final y a la izquierda del pasillo que se vislumbra.\n\nUna mesa amplia, con espacios para mas de 20 personas ha sido preparada con platillos varios. Manjares de todo tipo: carnes, frutas; tanto frescas como cubiertas con caramelo o miel, licores varios. Y una fuente de confites tan elaborados como joyas.\n\nY aunque el espacio sobra, rey y Ninfa ocupan sillas contiguas. Los roces de manos y brazos, discretos al principio, van tomando cada vez mas un tono de complicidad. Y todos estos movimientos, seguidos de cerca por los guardias que, recelosos de todo, estan prestos para actuar ante la menor sospecha.\n\nAl fondo, sujeto con una cadena a una argolla de metal enclavada en el suelo, el lobo con algunos trozos de huesos y grasa; y algunas sobras. Incluso con su figura macilenta, espera sentado por la senal de su ama para comenzar a comer, lo que hace tan pronto le es permitido.\n\n``No sabe el tiempo que me tomo, mi senor''. Le dice la Ninfa al rey. ``No siempre se logra que la otra parte coopere. Pero claro, eso es un problema de nosotros, los plebeyos. Un monarca solo debe sugerir, y su voluntad es hecha''. Los labios de Skuggi rozan la oreja del rey al decir esto. Una perversa sonrisa de iluminacion llena la cara del monarca.\n\n``Sugiero entonces, que descansemos. Mi alcoba esta lista''. La Ninfa, con una sonrisa complice, se levanta cuando el rey lo hace. Con un movimiento sensual, lento, se despoja de las cintas de cuchillos en sus caderas, para despues hacer sonar las laminas de metal, girando su cuerpo al compas de una melodia que solo ella escucha.\n\nAun asi, un guardia se acerca y palpa su cuerpo. Mientras ella, con los brazos a sus costados, espera divertida, seduciendo con su ojo profundo al rey. Es solo un tramite ya que los velos no cubren lo suficiente para esconder un arma. El rey y dos de sus guardias se encaminan a la alcoba.\n\nUna de las ventajas de pertenecer a la guardia real. Si no puedes ser el primero en degustar el plato, aun es posible que aproveches las sobras. Ser el segundo, o el tercero, despues del rey no estaba mal.\n\nEl escriba, que aprovechaba a comer ahora, miraba a todos lados y a ninguno. Sus ojos nerviosos rebuscando la habitacion, y sobre todo, el espacio a la derecha, lo que deberia ser la pared que dividia el comedor y la alcoba.\n\nEl lobo, saciado al fin, descansaba sin prestar mucha atencion a nada, en apariencia, dormido y sujeto en su esquina.\n\nDe improviso un grito desgarrador, apenas humano, en el que poco se distingue la voz del monarca, rompe el silencio. Por un momento, los presentes no se mueven, tratando de procesar lo que han escuchado. Luego, 6 guardias corren hacia el corredor que lleva a la alcoba.\n\nUn segundo shock cuando una luz cegadora, surgida de la esquina donde descansaba el lobo, nubla la vista de todos. Una silueta de lo que parece ser un hombre, aunque mas inhumano, mas bestial,  luego de bloquear la salida al cuarto del trono con la mesa, entre los guardias, corre acabando con dos antes que haya alguna reaccion.\n\nLos cuatro guardias restantes dan lo que tienen. Sus espadas refulgen en el aire y sacan chispas contra el suelo. Esa mezcla de lobo y hombre es escurridizo, y demasiado certero en sus contraataques. Pronto una pierna es arrancada, lo mismo que el brazo de otro guardia, y solo dos quedan de pie. El escriba suda profusamente, el vomito subiendo a su garganta por tal despliegue de fuerza, y el espectaculo de la sangre.\n\nPronto, solo el hombre lobo queda en pie y se aproxima al escriba que retrocede. Si pudiera, estaria atravesando la pared en este momento. ``?Donde esta el grimorio? Y ambos sabemos que tu lo tienes, no vale la pena negarlo, y ?que sabes de su poder?''.\n\nSi hubiera intuido que habria de estar cara a cara con esta bestia frente a el, quiza lo hubiera pensado dos veces antes de entregarle comida a aquella manada de lobos a cambio del grimorio. Pero ellos no conocian el poder que tiene. Fue facil obtenerlo, y le habia dado tanto.\n\nUn pueblo al cual controlar. Marionetas que recibirian la culpa. Y lo mas importante, vida que, al ser absorbida por el grimorio al escribir el nombre del tonto que fungiria como rey, le era otorgada a si mismo.\n\nDijo todo esto con voz temblorosa, mientras senalaba a una muy bien disimulada puerta en el fondo de la habitacion. Sultinn abrio dicha puerta y vio, al fondo del pequeno cuarto, sobre un pedestal, un libro negro con reflejos rojizos. No habia forma de equivocarse. Incluso si nunca lo habias visto, lo sabrias, ese era el Grimorio de Obsidiana.\n\n``Gracias por todo''. Le dijo Sultinn al escriba, y lo  abrazo, sujetando sus brazos y su cuerpo. Su hocico se acerco al cuello del escriba y con un ultimo movimiento de la cabeza del lobo termino por cercenar el cuello, cayendo el cuerpo de rodillas ante Sultinn, casi como en penitencia.\n\nEl hombre lobo camino hacia el libro con su vista al frente, resuelto a terminar con todo. Su mano parecio dudar antes de tocar el libro. Y entonces, la figura total del grimorio se convirtio en polvo. Guiado por una brisa inexplicable, el polvo danzo en el aire, antes de desaparecer finalmente en los ojos de Sultinn. ``Nunca dejes la fuente de tu poder tirada por alli'', dijo, mientras se daba la vuelta.\n\nSultinn abandono la habitacion. Su cuerpo se veia mas erguido. Sus ojos apagados comenzaron a adquirir una luminosidad que solo podia describirse con una palabra ``tornasol''. Al llegar a la puerta sus ojos se encontraron con Skuggi sujetando la pared cercana al corredor que llevaba a la alcoba del rey. Un dardo y una mancha de sangre visibles en su mano sobre el estomago.\n\nAntes, en la alcoba del rey, se habia desnudado con pausa deliberada, mostrando su sonrisa mas encantadora. Un segundo despues, el velo que cubria su cara habia caido, y entonces, de subito, su mano aparto su cabello.\n\nEl rey habia gritado con espanto al ver ese espectaculo grotesco. Las manos de Skuggi recuperaron tres de los cuatro cuchillos que llevaba, y con una fuerza y velocidad mayores que los empleados en su acto, habian volado buscando los cuellos del los guardias y el rey.\n\nDos de ellos habian sido impactos directos; pero uno fallo por un poco. Solo corto la yugular. El guardia alcanzo a accionar su ballesta con mas instinto que punteria; perforando el estomago de Skuggi.\n\nPero, ahora es diferente, penso Sultinn. Su mano izquierda dibujo un amplio arco hacia la gruesa pared de piedra del castillo, y como una cortina que se corre, la pared se movio y se plego, dejado ver el Cosmos detras de ella. ``El poder detras de TODO poder. Mi maestro tenia razon en TODO''. Fueron las palabras del lobo. ``Ahora mi magia curativa deberia sanar incluso el rostro de Skuggi''. Penso. Un movimiento con la mano derecha, discreto, sencillo y el cuerpo entero de Skuggi, quien no salia de su asombro al contemplar tantas estrellas, fue cubierto por una luz calida y tranquila.\n\n\fCapitulo 8. Sombra\n\n\tLa luz se apago de a poco. Donde estuviera parada una herida Skuggi, ahora habia nada. Ella habia sido borrada de la existencia por el nuevo dueno del grimorio, Sultinn.\n\n\fCapitulo 9. Juicios.\n\n\tSultinn flotaba con un manto estrellado de fondo. ``Y con el poder, el conocimiento''. Dijo Sultinn observando las estrellas apagarse, morir, y otras nuevas comenzar a crearse. ``Hambriento. Mi maestro si que era bueno con las ironias''. Se dio el lujo de saborear esa idea antes de continuar.\n\n\tCon el Cosmos como testigo, entre los dedos indice y medio de su mano derecha se materializo lo que parecia un naipe. La cara visible mostraba a un anciano curando a un cachorro herido. ``Mi maestro, quien aprendio sobre el grimorio y su verdadero poder. Quien me curo''. Al terminar de decir esto, con aristocratica pereza movio sus dedos, lo que hizo que el naipe girara, mostrando el otro lado. La imagen de un anciano, con el cuello cercenado, de rodillas, casi como en penitencia, fue visible. ``Quien no quiso ensenarme hasta que la oscuridad que acechaba en mi no fuera redimida. Quien tuvo la necesidad de salvarlos a todos''. Con una voz sin inflexiones, sentencio un nombre, como declarando un arcano de un tarot ficticio. ``El Martir''. Sus dedos se movieron para dejar escapar el naipe que se disolvio en una sustancia carmesi, antes de desaparecer para siempre.\n\n\tTras una breve pausa, un nuevo naipe aparece en su mano. Muestra a un grupo de lobos. Su lider tiene una cicatriz en el ojo. A los pies de la manada, un libro negro con reflejos rojos, y, a punto de tomarlo, el escriba ofreciendo comida a la manada. ``Mi manada. Quienes tuvieron el poder al alcance de su mano; pero no supieron usarlo. Un poder que le concedio al Jefe una vision de un cachorro devorandolo todo''. Un nuevo movimiento de los dedos, y la imagen muestra a una manada de lobos consumida por el fuego. ``Quien pudiendo terminarlo todo, por la necesidad de conservar su honor, no por mi suerte, ahora lo se, fallo lo que debio ser una caza limpia''. Con la misma voz que no reflejaba emociones, sentencio: ``El Ciego''. La carta se deslizo fuera de su alcance, antes de arder y consumirse. Las cenizas dispersadas hacia ningun lado.\n\n\tUn naipe mas. Este mostraba al rey, cubierto de oro, ante un banquete que era atendido por doncellas y efebos. ``El rey, y su pueblo, quienes vivian para satisfacer sus deseos viscerales. Comida, placeres y entretenimiento como fines''. Un movimiento de la mano descubrio la otra imagen del naipe. Un grupo de cuerpos momificados, todos con joyas y excelsos ropajes. ``Quienes no cuestionaron el sistema que los consumia, mientras pudieran ser saciados, manteniendo la esperanza de algun dia ser el rey''. El nombre del arcano fue dicho sin emocion: ``El Loco''. El naipe comenzo a caer; mas al poco, se partio en dos, antes de volverse fragmentos de cristal que se desvanecieron.\n\n\tLa carta que se materializo mostraba a un hombre de modales temerosos, inclinado sobre un libro negro de brillos rojizos. ``El Escriba. Quien consiguio el poder por azares del destino, no por su merito. Quien trato de estudiarlo, y logro obtener algo de su poder. La manipulacion y la longevidad''. El giro de la carta mostro a un hombre que, antes que su cuello fuera cercenado, veia la puerta disimulada que llevaba al grimorio. ``Quien observando el poder del grimorio, sintio miedo de perseguirlo. Quien, por su necesidad de cargar en otros el peso de sus culpas, prefirio la comodidad''. La voz de Sultinn sentencio: ``El Miedo''. Cuando esta carta abandono la mano del lobo, una sombra oscura, mucho mas oscura que el fondo del manto de estrellas visible, devoro la carta.\n\n\tLa ultima carta, penso Sultinn, al tiempo que esta se materializaba en su mano. Mostraba a una mujer de sonrisa timida. La parte visible de su cara era de una belleza increible. Su cuerpo de proporciones y piel perfectas. ``Skuggi. Quien sufrio mucho en su vida, y aun asi, sobrevivio esas pruebas. Danada''. Al girar la carta, la imagen estaba vacia. ``Quien estaba necesitada de carino y validacion, vulnerable a la manipulacion. Una herramienta que cuando dejo de ser util, fue desechada''. La sentencia no se hizo esperar: ``La Sombra''. La carta comenzo a caer, sin embargo, sin poder precisar el momento, la carta ya no estaba.\n\n\tSultinn tenia todo poder y conocimiento, estaba satisfecho. De improviso, tuvo la necesidad de girarse, algo dentro de si le gritaba que debia hacerlo. Y lo hizo al tiempo que decia: ``Se giro a tiempo para ver como una gruesa goma de borrar elimina sus piernas''. Que el lo dijera, que lo dijera una voz ominosa que resonaba de alguna manera por todo el Cosmos, y que eso sucediera, era todo uno. Mas golpes de la goma iban borrando mas y mas de su cuerpo y del Cosmos mismo, mientras la voz ominosa decia: ``No sirve. Es una historia demasiado cursi''. Unos cuantos golpes mas y, mientras una parte de la cabeza era aun visible, Sultinn escucho a la voz decir: ``La proxima vez, lo hare mejor''. Y entonces... nada.\n\nFIN.",
  "writing_bbcode_parsed": "<span style='word-wrap: break-word;'>Capitulo 1. Hambriento.<br /><br />\tUna noche estrellada, iluminada con la luz de la luna que precedia sus pasos. Sus patas moviendose sin prisas, aunque sin pausas, sobre el humedo y mullido pasto del suelo boscoso. A lo lejos, el murmullo del riachuelo de aguas calmas y cristalinas se filtraba por entre los troncos, hasta sus orejas.<br /><br />\tAun conservaba ambas, mas por suerte que por propia habilidad o fuerza. ?Que podia esperarse de un cachorro? No habia sido expulsado, habia sido abandonado luego de ser atacado por el jefe. Solo algunas palabras cortadas. Poder, grimorio... nada que significara algo para el.<br /><br />\tPero esos dias se habian ido. Debia ser agradecido con su suerte. Un anciano viajero que lo vio y lo llevo consigo. Quien atendio sus heridas, y que, sin proponerselo, lo volvio unico gracias a un detalle pequeno. <br /><br />\tSe acercaba a la cueva que compartiera con los demas. Un cachorro de tantos en esos dias. Un lobo expulsado ahora. ?Podria acaso razonar con ellos? Solo una forma de saberlo, y no era agradable o esperanzadora.<br /><br />\tUna figura fue visible con la luz de la luna. Un lobo de cuerpo curtido por las luchas y el tiempo. Hocico anguloso, y la cicatriz que apagaba su ojo derecho, todo en el gritaba: ``Autoridad&#039;&#039;, y para que no hubiera conflicto, el nombre por el que era conocido era: ``Jefe&#039;&#039;.<br /><br />\t``Vuelves, ?Por que?&#039;&#039;. Una fila de fieros colmillos pregunto sin ceremonias y con un dejo mas frio que el aire de la noche. ``Nunca me gustaron tus ideales, o tus metodos&#039;&#039;, contesto una voz sin emocion. Los ojos del delgado lobo joven cerrados, sumidos, tanto en su cara, como en el subito recuerdo del hombre al que debia tanto.<br /><br />``Sultinn&#039;&#039;, su nombre. ``Ademas de mis heridas, el HAMBRE fue lo que noto mi maestro. `Hambriento&#039;, y eso soy&#039;&#039;. La imagen del anciano vendando sus heridas vino a su memoria, llenandolo de nostalgia. Mientras Jefe comenzaba ya su ataque. Un salto impecable, buscando la base del craneo. De las sombras aledanas, cuatro manchas de tinta amorfa apresaban cada pata de Sultinn. Sendos grupos de colmillos cuestionaban su piel y su carne, que contestaba con el calido fluir de la sangre.<br /><br />Dolor, recuerdos, hambre. Todo conjugado no hacia mas que ralentizar sus reacciones. Una caza limpia, despues de haber expulsado al cachorro de antano; era lo que debia ser. Sin embargo, del cielo sin nubes una luz hirio los ojos de Jefe y sus lobos. Una descarga centrada en una figura que, en un instante alargado por el shock, dejaba de ser un igual y se erguia sobre sus patas traseras.<br /><br />Los cuerpos de la manada y Jefe caian despacio, o al menos eso parecia a la vista de Sultinn. Un movimiento fluido, doblar la rodilla y tocar la tierra frente a el, sin levantar la vista; pues no era necesario. Dejar la energia fluir. Pilares de fuego, altos y rapidos, que engullen los cuerpos de los lobos. Una ultima palabra: ``Grimorio&#039;&#039;, que se disuelve en el aire de la noche, junto con la mente de Jefe, que la pensaba. Se escucha el comienzo de un aullido lastimero que es silenciado por el murmullo de un riachuelo de aguas calmas y cristalinas que se filtran entre los troncos.<br /><br />Y una figura, que sin voltear la vista, se pierde dentro del bosque. Ya no hay nada que lo retenga aqui. La manada que lo expulso, y que casi acaba con el, ya no condenara a otros.<br /><br />\fCapitulo 2. Libertad<br /><br />\tPor dias y noches continuo su camino, guiado por las estrellas y sus instintos. Los anos de busqueda de su maestro le habian regalado con la certeza que, al final del camino, obtendria la capacidad de cumplir sus ideales.<br /><br />\tCazando por necesidad, y descansando por obligacion; su cuerpo contaba su historia con mas detalles que las palabras. Ambas orejas erguidas, una cara delgada de hocico largo. Un cuello que, sin importar la forma hombre o lobo, dejaba ver una cicatriz de lo que debio ser una sentencia de muerte, errada por un subito espasmo de su cuerpo, o eso imaginaba. Jefe nunca fallo una caza. Sus musculos como cuerdas tensas sobre los palos de sus huesos. Y sus ojos, mas tristes que vivaces, y mas contemplativos que aguerridos, algo hundidos ademas. Parecia a punto de caer enfermo.<br /><br />\tUna noche de tantas, un poco\tmas delante de los cercanos matorrales, escucho el crepitar del fuego que se alimenta de los troncos. Viajeros talvez, con mejor comida quiza. Su mano de negras garras separando los arbustos para observar la escena con cautela.<br /><br />\tUn grupo de 5 carros con jaulas, en apariencia vacias, formaban un circulo alrededor del fuego. Los animales que tiraban de ellos estaban amarrados en grupos de 2 o 3, pastando directamente del suelo. Algunos hombres y mujeres de aspecto tosco y con armas y armaduras de variopinta naturaleza, descansaban o comian, o bebian. Hablaban o bromeaban sobre las ganancias de la venta de sus mercancias.<br /><br />\tNada parecia haber que hiciera que Sultinn arriesgara su escondite. Acababa de saciar su hambre, por el momento, con la caza de la noche. Solo observo con curiosidad, ya que, de detras de uno de los carros se escuchaban sonidos humedos, ?golpes acaso?... con un ritmo... No podia quedarse con la duda, y moviendose con cuidado, bordeo el claro, hasta el carro desde provenian los ruidos.<br /><br />\tDentro de la jaula, una mujer, yaciendo sobre su abdomen mientras que un brazo levantaba su cabeza y medio cuerpo. Sobre ella, uno de los hombres empujando y levantando su pelvis con un ritmo que se aceleraba a intervalos irregulares. No parecia que fuera voluntario, Sultinn podia sentir desde el hombre el instinto animal, la urgencia de saciar un hambre diferente. Y desde ella, la aceptacion del destino... y... algo... no se precisaba; pero estaba alli.<br /><br />\tEl hombre arqueo su espalda y enterro su pelvis, empujando a la mujer bajo el contra el suelo del carro. Todo habia terminado. Saciado el apetito, el hombre se apresuro a vestirse, sin apenas una mirada a la mujer. ``Pudiste venderte por mucho; pero tu maldito rostro es una mierda&#039;&#039;, dijo a la figura yaciendo tras de si. ``Seguro que ni tu madre te quiso&#039;&#039;.<br /><br />\tY entonces, lo que estaba impreciso tomo forma. Ira. Ambas manos, encadenadas, se movieron con la velocidad de una serpiente. Sus dedos como colmillos tomaron un pedazo de la tabla del suelo. Moverse, soltarlo, todo en un movimiento que mando a volar la madera directo al ojo de su agresor.<br /><br />\tFue un golpe directo de madera contra carne; aunque, como el golpe de un nino, no tan efectivo. Falto peso, equilibrio y filo. Solo un ojo morado y un ego herido. Pero ese ego herido, para alguien acostumbrado a tomar, era algo que no debia permitirse. Si de todos modos no habria de venderse, que mas daban algunas heridas. Podrian incluso, ahorrarse las migajas que le daban.<br /><br />\tEl hombre cargo su ballesta y apunto. Una distancia segura a un blanco atado. Apunto al cuerpo, que lo que no terminara un dardo, lo hara el siguiente. Unos cortes de cuchillo y podra recuperarlos. Al preparar el tercer dardo escucho un ruido extrano. No era el esperado latigueo de una cuerda al soltarse, sonaba mas a huesos que se rompen. Sus manos ya no sostenian la ballesta, solo temblaban sin sentido. Y lo peor de todo, un grito que lo hizo levantar la vista, ahora nublada por alguna razon. La mujer cubria su rostro que se desfiguraba aun mas por el horror. Y entonces, nada.<br /><br />\tSultinn bajo del carro y se agazapo en el suelo. No eran los blancos fijos que fueron los lobos de la manada; pero esa llama, por debil que fuera, merecia que el hiciera lo posible por conservarla.<br /><br />\tAtaques que chocaban con garras, que hendian el aire, que en ocasiones, hacian brotar la sangre de alguno con el sonido del metal cortando la carne, o de las garras desgarrando los musculos. Cortes que se multiplicaban en el hombre lobo; y filas de atacantes humanos que caian aqui y alla. Era dificil golpear esa mezcla de ingenio e instinto, mas no imposible.<br /><br />\tAl final, solo la figura del hombre lobo estaba en pie, sosteniendo al fiambre que fuera una mujer de manos callosas y un temple a prueba de todo. Un ultimo movimiento de la cabeza del lobo termino por cercenar el cuello, cayendo el cuerpo de rodillas ante Sultinn, casi como en penitencia.<br /><br />\tLa mujer en el carro, con la cara cubierta aun, vio por entre el espacio de sus dedos aquella escaramuza. Y con ella concluida, a la bestia acercarse. No fue capaz de gritar siquiera cuando una garra silbo en la noche, rompiendo las cadenas que la ataron. !Libre!, fue su pensamiento, ahogado por el conocimiento de quien la habia liberado. !Libre! Y con una carcajada histerica que no logro abandonar sus labios, se sumio en la inconciencia.<br /><br />\fCapitulo 3. Necesidad.<br /><br />\tUna par de noches de suenos febriles. De ver a una bestia inconcebible delante de ella. De gritar, o intentarlo, antes que la negrura de su propio sueno la entierre de nuevo. Y finalmente, despues de tres dias de pesadillas, sus ojos se abren, aunque solo uno es enteramente visible, mientras el otro queda cubierto por la marana sucia que es su cabello.<br /><br />\tTendida en el suelo de una cueva oscura; mas no sobre la tierra; con una hoguera a un lado, y con lonas y pieles formando un improvisado colchon. Algo que no ha tenido en mucho tiempo. Sus ojos comienzan a buscar entre los huecos y las piedras, con el temor de encontrar a la bestia lista para terminar la caza que comenzo. Pero solo encuentra lo que parece ser otro tosco colchon en el fondo de la cueva, medio apoyado contra la pared.<br /><br />\tJunto a ella, un plato de comida tibia y, siguiendo la linea recta que el colchon del fondo dibujaria hacia la entrada de la cueva, la figura de un lobo sentado, con la espalda vuelta a ella y actitud de guardia. No puede precisarlo, pero siente que lo ha visto, o lo ha sonado antes. Hubiera deseado salir corriendo; pero el cuerpo necesita alimento, y lo reclama. Comenzo a comer.<br /><br />\t``Despierta al fin. Eso es bueno. Tenias heridas profundas; pero confiaba que no te darias por vencida&#039;&#039;. Dijo por fin la figura que se sentaba a la entrada de la cueva, sin volver la cara. Esto hace que la mujer casi se atragante con los ultimos trozos de la carne. Un par de toses despues, y pasado el shock inicial, por fin contesta ``?Hablas? ?Como? ?Hombre, lobo? ?Que eres?&#039;&#039;. Tantas preguntas en un torrente sin dar mucho tiempo para contestar. El lobo entro a la cueva y la miro a los ojos, antes que un ``Shhhhh&#039;&#039; que no deberia ser posible de producir con ese hocico le pidiera silencio. ``Despacio. No vamos a ningun lado&#039;&#039;.<br /><br />\t``?Hombre o lobo? Lobo. Y creo que es obvio que hablo. El como es un poco mas complicado. Solo dire que fui criado por un sabio maestro cuando mi manada trato de... dejarme dormir un largo tiempo. Aprendi de el muchas cosas&#039;&#039;. Esto ultimo dicho con un gesto de su hocico hacia ella misma. Sus manos tocan las improvisadas vendas que cubren algunas partes de su cuerpo, y las ve tambien, en algunas partes del cuerpo del lobo. ``Y me regalo tambien un nombre: Sultinn&#039;&#039;.<br /><br />\t``Ma...magia&#039;&#039;. Dice ella con asombro. ``Algo&#039;&#039; Dice Sultinn ``Aunque me temo que la magia de curacion no estaba entre ellas. Vendas y cuidado debera bastar&#039;&#039;. El lobo muestra sus colmillos; pero no es agresion lo que reflejan, sino una sonrisa cansada; aceptando que tiene sus limites.<br /><br />\t``Y cambiar tu forma...&#039;&#039;. Dice la mujer a lo que el lobo asiente. ``Y vendas que se ajustan solas. No es practico cambiar de forma con todo esto enredado&#039;&#039;. Dice el lobo apuntando con el hocico a la generalidad de su cuerpo. Es ahora la mujer quien sonrie, mas relajada. ``Es obvio que no soy tu presa, soy entonces... ?tu diversion?&#039;&#039;. Junto con estas palabras, las manos de la mujer comienzan a deslizar las telas que la cubren, mostrando cada vez mas de su piel. ``No es por eso que te estimo. Lo hago por lo que eres. Por esa flama que vi antes de comenzar mi caza&#039;&#039;. Responde Sultinn. La mujer solo pudo asentir.<br /><br />\t``?Como he de llamarte yo?&#039;&#039; le pregunta Sultinn. ``Skuggi... no es mi nombre. Solo lo que repetian los hombres y mujeres por cuyas manos pase&#039;&#039;. El lobo cierra los ojos un momento, antes de asentir. ``Si no te causa problema, sera ese tu nombre. Gracias. Dos puntos ahora. ?Puedo preguntar por tu pasado? Y ?Puedo cambiar de forma sin que te asustes? No creo que mi habilidad con el hocico me permita cambiar tus vendas&#039;&#039;.<br /><br />\tSkuggi asiente y observa. Un cambio acompanado de una luz cegadora, que permite apenas intuir lo que sucede en su centro, y entonces, el lobo, erguido, humano; pero aun bestial. El pelaje que le cubre casi todo el cuerpo es visible, excepto por una cicatriz en su cuello, y las partes que cubren las vendas, que se ajustaron a su nueva forma. ``Voy a acercarme ahora y a cambiar tus vendajes&#039;&#039;.<br /><br />\tLa mujer asiente con timidez, ya no con miedo, y permite que Sultinn revise sus heridas. Lo ve tomar algo que huele y luce como hierbas y bayas machacadas, y que aplica a las heridas, antes de poner nuevos vendajes. Es el ahora quien le pregunta. ?Como sucedio? ?Cuanto tiempo hace de eso? La vida de una joven hermosa en un pueblo pobre. Una madre amorosa que la cuidaba con cuanto le era posible. La enfermedad que ataco a ambas, y la medicina que era solo suficiente para una. Trataron de compartir; pero ahora sabe que su madre la engano. Luego de las primeras dosis, cada vez que su madre debia tomar, obviamente cerraba los labios. Ella sobrevivio gracias a tomar mas de la medicina, aunque con secuelas. Parte de su rostro desfigurado. Su madre, no lo logro.<br /><br />\tSin dinero y sin pertenencias, fue tomada y vendida como un objeto. Un objeto maltrecho que igual podia saciar la necesidad de otros. Mientras no vieran su cara. Sin importar quien fuera, descubrir su rostro era la senal de un cambio de manos. Nuevos duenos, embaucados por los anteriores en una cadena que se extendia hasta donde la memoria podia llegar.<br /><br />\t``La llama entonces, es por ella&#039;&#039;. No era una pregunta lo que dijo Sultinn. Era el entendimiento que el recuerdo del cuidado, atencion y sacrificio de su madre era lo que daban fuerza a Skuggi. Esa era la llama que debia protegerse. Y le mostro a Skuggi una amplia sonrisa, al terminar de ajustar los vendajes de la mujer.<br /><br />\fCapitulo 4. Camaradas.<br /><br />\tLos dias pasaron serenos como el agua del riachuelo cercano. Con los cuidados y comida de Sultinn las heridas de Skuggi sanaban a buen ritmo, y con buen aspecto. Solo un observador realmente dedicado podria notar las decoloraciones que los dardos habian dejado.<br /><br />\tSkuggi no sabia como agradecer las atenciones que se le prodigaban. La unica forma que recordaba, era rechazada con suavidad por parte de Sultinn. Asi que intento ayudarlo a curar sus heridas. Tenia mas vendajes que ella a final de cuentas.<br /><br />\t``Por favor. Es lo menos que puedo hacer por ti&#039;&#039;. Suplico al lobo en la siguiente ocasion. ``Te entiendo. Y aunque tenemos suficientes hierbas medicinales; aun es necesaria la proporcion correcta.&#039;&#039; Y el lobo miro a la mujer. De haber podido, las orejas de ella estarian casi arrastrando en el suelo. Solo su ojo libre mostraba el pesar que le causaba no poder ayudarle. ``Te dire que podemos hacer. Terminemos este acto que tenemos por delante y te ensenare&#039;&#039;. Sultinn lo dijo con una sonrisa franca en el hocico, y continuo ``Podras llamarme maestro&#039;&#039;. La forma en como se ilumino el ojo de Skuggi, y los hombros que se elevaron disiparon toda duda de Sultinn. <br /><br />\t``Se que voy a pedirte demasiado, y espero que comprendas. ?Puedo ver tu rostro?&#039;&#039; Pregunto el lobo a Skuggi. ``Entendere si no deseas mostrarlo&#039;&#039;. La mujer bajo su cabeza y movio el cabello a un lado. Junto a un rostro de angelical belleza, con un ojo cafe claro, profundo y brillante; la mascara medio derretida y ennegrecida de un demonio, con un ojo blanco y frio, casi azul palido que parecia juzgar tus secretos mas oscuros.<br /><br />\tNo era pues, de extranar, la reaccion de quienes fueran sus duenos de antano. Segun palabras de Skuggi ``Entraban en un estupor palido, sin poder moverse o volver la vista ante tan grotesco espectaculo&#039;&#039;. Y entonces, una garra que con suavidad levanta su cara para observarla mejor. Que presiona su pulgar con cuidado sobre la mejilla, o lo que debio haber sido tal. Y cuando los ojos se encuentran, no hay temor o repulsion, solo entendimiento en la cara del lobo.<br /><br />\t``Comencemos entonces&#039;&#039;. Dijo Sultinn, en forma de lobo, a unos metros de donde estaba Skuggi. ``Lanzaras el cuchillo, y lo atrapare con el hocico&#039;&#039;. Peligroso era poco para describir lo que pensaba de esto la mujer, no podia, no debia. El lobo cerro los ojos y resoplo resignado. ``No puedo entrar a esa ciudad solo. Hombre o bestia mi forma no sera bien recibida; pero la Ninfa del Sur, con su lobo amaestrado, podra. Te necesito Skuggi&#039;&#039;.<br /><br />\tUn acto, es solo eso, penso para sus adentros la mujer cuando por fin reunio el valor para lanzar el primero de sus cuchillos. Una linea en el aire acompanada de un silbido. Un salto impecable por parte del lobo, y el cuchillo, sostenido por el mango, que ahora era visible en su hocico. Parece que podria hacerlo despues de todo.<br /><br />\t``Verte lanzar ese pedazo de madera me ha dado la idea. Sera lo nunca visto; aunque temo que te cause problemas. Deberas ser un poco... descuidada hacia mi. Extenderas tu mano para acariciarme, sin volver la cara. Yo debo ir a tu mano, no tu mano a mi. Lanzaras con fuerza, y si ves sangre, no reaccionaras. No somos iguales, seras mi ama&#039;&#039;. A cada palabra de Sultinn, Skuggi parecia encogerse, casi como si un dolor fisico la golpeara. No queria, pero no podia decepcionar a Sultinn. Era la forma segura de entrar la ciudad, y al castillo.<br /><br />\tBloquear convincentemente los actos reflejos de Skuggi tomo algunos dias. Esconder los sentimientos en su ojo visible fue un poco mas complicado. Mas aun cuando, con deliberacion, Sultinn permitio que uno de los cuchillos mordiera un poco de su hocico. Un hilillo de sangre goteando desde el lugar del encuentro. Pero aun eso pudo ser escondido, si bien, debieron conformarse con un movimiento de cabeza y un sonido gutural que, aunque significaba angustia, podia pasar por decepcion.<br /><br />\tSultinn buscaba entre las cosas recuperadas de los esclavistas los mejores velos para insinuar las formas de Skuggi, y otros mas burdos que cubririan algunas partes del cuerpo. Mostrando solo justo para cautivar; pero dejando los detalles fuera de la vista directa. Uno mas iria en su cara, complementando el trabajo que hacia su cabello. Monedas de diversos metales fueron golpeadas para formar laminas que agregaran brillo al cuerpo ondulante de la mujer, y que, al caminar, cubririan con su tintineo el sonido de los cuchillos visibles en las tiras de cuero en las caderas de Skuggi, y de aquellos, mas cortos, ocultos por los velos mas gruesos.<br /><br />\tLa ciudad de Hoffnungstod, el castillo al menos, visible a la distancia, de una suntuosidad que maravillaba al verlo. Aunque en las calles, se vivera otra cosa. Los habitantes carecian de todo, excepto lo minimo para su sustento, y vivian en una forma de estupor entretenido. El rey, cualquiera de ellos en turno, los hacia participes de las vejaciones que inflingia. Ademas, ningun rey duraba lo suficiente para que el pueblo lo odiara realmente, y el siguiente era elegido de entre el mismo pueblo.<br /><br />\t``Y su escriba&#039;&#039;, Recordo Sultinn que dijo su maestro, ``Que sin importar cuantos reyes vayan o vengan, ha sido el mismo. Su vida se ha extendido muchos mas anos que aquellos de la vida natural de los hombres. Excepcional para un hombre sin magia&#039;&#039;. Era este escriba, el poder detras del poder.<br /><br />\tAsi que, teniendo lo minimo y siendo entretenidos, pasaban sus dias con la esperanza que, en la siguiente oportunidad, fueran ellos quienes disfrutaran de la gloria y la satisfaccion plena de sus instintos.<br /><br />\tNo era la mejor forma de vivir; pero podria ser peor. Asi que, ningun hombre a menos que su trabajo fuera entretener al populacho o al rey, podia ingresar. Y ninguna bestia que no estuviera encadenada, o sirviera como festin, podia trasponer sus macizas puertas.<br /><br />\fCapitulo 5. La Ninfa del Sur, y la ciudad reino de Hoffnungstod.<br /><br />\tVer las murallas del castillo desde la distancia era una cosa. Observarlas desde su base, teniendo que casi arquear la espalda hacia atras para abarcarla toda, era algo muy distinto. Sus pesadas puertas dobles, reforzadas con bandas de metal y remaches parecian de todo; menos hospitalarias.<br /><br />\tLos guardias que las flanqueaban tenian en sus caras una sonrisa que desaparecia por instantes, dando la apariencia de estar ebrios; pero sus movimientos contradecian, y con creces, esta suposicion. Su coordinacion era estupenda. Y sus armas y armaduras relucian con el metalico brillo del cuidado constante, y el uso diligente de la piedra de afilar.<br /><br />\tA la distancia, una figura a caballo que se acerca. A su lado, lo que parece ser un perro callejero, algo mas grande, aunque igualmente desnutrido y con un grueso collar con argolla para una cuerda o cadena, trota mientras iguala su velocidad con la de la montura de la mujer.<br /><br />\tCuando esta llega a las puertas, los guardias cambian su postura. Se transforman, metaforicamente, en otras dos puertas dobles que deben abrirse, antes que se abran las puertas de la muralla. ``?Que puedes hacer para entretener al rey?&#039;&#039;. Dice uno de ellos sin mayor ceremonia. Habiendo lo necesario para subsistir, solo la diversion es lo que tiene el paso permitido. ``?O que manjares planeas tributar?&#039;&#039;. Esto dicho buscando con la vista. La ropa de la mujer apenas velaba la forma de su cuerpo, y las bestias que la acompanaban no serian un manjar digno de tributarse.<br /><br />\t``Soy la Ninfa del Sur&#039;&#039;. Dijo la mujer con un dejo de auto suficiencia, casi como si fuera un insulto la demora para permitirle el paso, y el interrogatorio. ``Y esto, mi lobo amaestrado&#039;&#039;. Solo un ojo que buscara simbolismos habria notado el intercambio de miradas entre mujer y lobo, y el discreto movimiento de cabeza del ultimo. ``Y el espectaculo unico que veran...&#039;&#039;. Dijo mientras la mano izquierda hacia un deliberado movimiento, tomando uno de los cuchillos de su cadera y lanzandolo a un costado. El lobo, con rapidas patas, corre y salta, atrapando el cuchillo antes que toque el suelo.<br /><br />\tAl regresar, se alza sobre sus patas traseras y sin tocar al caballo o rozar la perfecta piel de su ama, le tiende el cuchillo a la mano que esperaba abierta desde el momento que ella lo arrojara. Con un moviendo gracil, el cuchillo vuelve a ocupar su lugar en la cinta de sus caderas.<br /><br />\tLos guardias se miran y asienten en consenso, antes de moverse a un lado y dar la senal convenida. Las pesadas puertas giran y se separan, dejando el camino abierto a la bella mujer, su montura y su lobo. Skuggi puede sentir, como una pesada miel que se adhiere a su cuerpo, las miradas de lujuria de los hombres que la juzgan sin recato. Casi puede leer en ellas todas las cosas que harian, si no estuvieran atados a sus puestos y obligaciones.<br /><br />\tAl fin las calles de la ciudad/reino de Hoffnungstod se extienden bajo sus pies. Aunque la calle principal da la impresion de abundancia y decoro, lo mismo que el castillo, visible en el centro de la ciudad, las calles aledanas no parecen contar la misma historia.<br /><br />\tSuciedad, abandono, gente de caras que parecieran mas sumidas en la embriaguez conforme se acercan al castillo. ``Esto es obra del Grimorio de Obsidiana&#039;&#039;. Dijo Sultinn con voz baja. ``Estas personas han perdido la voluntad, a favor de la satisfaccion de sus necesidades. Comen, beben, y poco mas. No podemos dejar que esto siga asi. Mi maestro, quien queria salvarlos a todos, decia que no se debia buscar el grimorio mientras hubiera oscuridad acechando&#039;&#039;.<br /><br />\t``Recuerda. Seduciras al rey. Caricias discretas en su espalda. Permite que algun velo se deslice de mas. El y sus guardias personales seran tu trabajo&#039;&#039;. Las instrucciones habladas en pausas, evitando ser escuchadas por oidos indiscretos. ``Yo estare encadenado, y custodiado por guardias. Las cadenas pueden detener al lobo; pero no al hombre y su collar auto ajustable. Estoy seguro que el escriba se quedara tambien. Si puede evitar el peligro de la lanzadora de chuchillos, lo hara. Si ninguno de ellos grita al ver tu rostro, deberas gritar tu al momento de matarlos. Eso sera mi senal, y mi ventaja al distraer a mis cuidadores&#039;&#039;. <br /><br />Skuggi asintio, como si saludara al transeunte mas proximo. Los actos que en otro tiempo le hubieran causado recelo, como mostrar su cara deliberadamente; o que habian dejado de significarle algo, como que usaran su cuerpo para la satisfaccion de otros, eran ahora, un escudo y una espada que ella podia blandir. Podia usar esa ensonacion para cautivar y convencer, y ese estupor en los otros, para tomar ventaja.<br /><br />\fCapitulo 6. Comienza el acto.<br /><br />\tEl salon del trono era opulento. El brillo del oro destacando en cada rincon y detalle; pero no tenia senal de buen gusto. Daba la impresion que alguien que no estaba acostumbrado a la riqueza, la hubiera obtenido de golpe y deseara presumirla a los otros. Sus gruesas paredes de piedra con ventanas altas y alargadas, permitian toda la iluminacion necesaria. Alli estaban la Ninfa del Sur y su lobo fiel, esperando la oportunidad de presentarse ante el rey. <br /><br />\tCuando por fin aparecio, un grupo de ocho guardias caminaban a sus flancos. Armados con ballestas y espadas, daban la impresion de moverse en sincronia precisa. Por detras del monarca, un hombre que debia tener una estatura similar a la del rey; pero que su andar encorvado, y modales temerosos, lo hacian ver mucho mas bajo.<br /><br />\tLos hombres parecian rondar, en su conjunto, los 45 anos. Esto causo una leve sorpresa en Skuggi, quien, escuchando lo que Sultinn habia comentado sobre la longevidad del escriba, esperaba verlo anciano, con una barba que rozara el suelo.<br /><br />\tA un tiempo, la Ninfa y el lobo se postraron: una con la rodilla en tierra, permitiendo que sus velos se movieran libres, mostrando su piel perfecta. El otro, con su pecho tocando el suelo, cabeza baja, a la espera de cualquier senal.<br /><br />\t``Su majestad. Esta humilde sierva, la Ninfa del Sur, desea mostrarle su acto&#039;&#039;. Al notar el movimiento de la mano en el monarca indicando que comience, la mujer se levanta y chasquea los dedos. El lobo de aleja unos metros de ella.<br /><br />``Ahora, notara usted, mi senor, los cuchillos en mis caderas&#039;&#039;. Dice esto mientras mueve su cuerpo. Las laminas en sus velos sonando con una cadencia sensual. ``Tomare uno... Asi que, por favor, que sus guardias no esten nerviosos&#039;&#039;. Una mezcla de diversion y picardia acompanan estas palabras. Y entonces, una mano agil sujeta uno de los cuchillos por el mango, y lo lanza.<br /><br />La linea es recta y precisa. Tiene velocidad, advierten los guardias atentos; aunque no es impresionante. Lo que sucede a continuacion es `El Acto&#039;. El lobo que habia estado agazapado en el suelo, esta ahora en el aire, el cuchillo sujeto por el hocico del animal.<br /><br />Dos cuchillos mas son lanzados en rapida sucesion, y el lobo logra atajar ambos. Un poco de sangre gotea desde donde el cuchillo rozo el hocico, lo que le valio una mirada y un sonido de desaprobacion por parte de la Ninfa.<br /><br />Mas cuchillos son lanzados. No siempre en direccion al lobo; pero este, siempre atento, logra atajarlos todos, con apenas un par de cortes mas. ``Le ruego me disculpe mi senor. Creo que no he alimentado lo suficiente a mi... companero&#039;&#039;. Esto ultimo dicho mientras su mano dibuja circulos, como quien trata de encontrar una mejor palabra que decir.<br /><br />``Espero que considere ayudarme con eso, y quiza, yo pueda servirle de otra manera&#039;&#039;. La mujer se acerca al monarca, las cintas en sus caderas vacias de toda arma, tendiendose a sus pies, tocando apenas el borde de sus ropajes reales.<br /><br />``Solo si su animal esta encadenado en una orilla&#039;&#039;. Susurra el escriba al rey, quien repite las palabras a la mujer. Con una ligera elevacion de hombros que denota indiferencia, la mujer acepta.<br /><br />\fCapitulo 7. Banquete<br /><br />El cuarto del comedor es mas pequeno. Con ventanales altos y detalles en madera en las columnas. Los aposentos reales se encuentran por detras de la silla del rey, al final y a la izquierda del pasillo que se vislumbra.<br /><br />Una mesa amplia, con espacios para mas de 20 personas ha sido preparada con platillos varios. Manjares de todo tipo: carnes, frutas; tanto frescas como cubiertas con caramelo o miel, licores varios. Y una fuente de confites tan elaborados como joyas.<br /><br />Y aunque el espacio sobra, rey y Ninfa ocupan sillas contiguas. Los roces de manos y brazos, discretos al principio, van tomando cada vez mas un tono de complicidad. Y todos estos movimientos, seguidos de cerca por los guardias que, recelosos de todo, estan prestos para actuar ante la menor sospecha.<br /><br />Al fondo, sujeto con una cadena a una argolla de metal enclavada en el suelo, el lobo con algunos trozos de huesos y grasa; y algunas sobras. Incluso con su figura macilenta, espera sentado por la senal de su ama para comenzar a comer, lo que hace tan pronto le es permitido.<br /><br />``No sabe el tiempo que me tomo, mi senor&#039;&#039;. Le dice la Ninfa al rey. ``No siempre se logra que la otra parte coopere. Pero claro, eso es un problema de nosotros, los plebeyos. Un monarca solo debe sugerir, y su voluntad es hecha&#039;&#039;. Los labios de Skuggi rozan la oreja del rey al decir esto. Una perversa sonrisa de iluminacion llena la cara del monarca.<br /><br />``Sugiero entonces, que descansemos. Mi alcoba esta lista&#039;&#039;. La Ninfa, con una sonrisa complice, se levanta cuando el rey lo hace. Con un movimiento sensual, lento, se despoja de las cintas de cuchillos en sus caderas, para despues hacer sonar las laminas de metal, girando su cuerpo al compas de una melodia que solo ella escucha.<br /><br />Aun asi, un guardia se acerca y palpa su cuerpo. Mientras ella, con los brazos a sus costados, espera divertida, seduciendo con su ojo profundo al rey. Es solo un tramite ya que los velos no cubren lo suficiente para esconder un arma. El rey y dos de sus guardias se encaminan a la alcoba.<br /><br />Una de las ventajas de pertenecer a la guardia real. Si no puedes ser el primero en degustar el plato, aun es posible que aproveches las sobras. Ser el segundo, o el tercero, despues del rey no estaba mal.<br /><br />El escriba, que aprovechaba a comer ahora, miraba a todos lados y a ninguno. Sus ojos nerviosos rebuscando la habitacion, y sobre todo, el espacio a la derecha, lo que deberia ser la pared que dividia el comedor y la alcoba.<br /><br />El lobo, saciado al fin, descansaba sin prestar mucha atencion a nada, en apariencia, dormido y sujeto en su esquina.<br /><br />De improviso un grito desgarrador, apenas humano, en el que poco se distingue la voz del monarca, rompe el silencio. Por un momento, los presentes no se mueven, tratando de procesar lo que han escuchado. Luego, 6 guardias corren hacia el corredor que lleva a la alcoba.<br /><br />Un segundo shock cuando una luz cegadora, surgida de la esquina donde descansaba el lobo, nubla la vista de todos. Una silueta de lo que parece ser un hombre, aunque mas inhumano, mas bestial,&nbsp;&nbsp;luego de bloquear la salida al cuarto del trono con la mesa, entre los guardias, corre acabando con dos antes que haya alguna reaccion.<br /><br />Los cuatro guardias restantes dan lo que tienen. Sus espadas refulgen en el aire y sacan chispas contra el suelo. Esa mezcla de lobo y hombre es escurridizo, y demasiado certero en sus contraataques. Pronto una pierna es arrancada, lo mismo que el brazo de otro guardia, y solo dos quedan de pie. El escriba suda profusamente, el vomito subiendo a su garganta por tal despliegue de fuerza, y el espectaculo de la sangre.<br /><br />Pronto, solo el hombre lobo queda en pie y se aproxima al escriba que retrocede. Si pudiera, estaria atravesando la pared en este momento. ``?Donde esta el grimorio? Y ambos sabemos que tu lo tienes, no vale la pena negarlo, y ?que sabes de su poder?&#039;&#039;.<br /><br />Si hubiera intuido que habria de estar cara a cara con esta bestia frente a el, quiza lo hubiera pensado dos veces antes de entregarle comida a aquella manada de lobos a cambio del grimorio. Pero ellos no conocian el poder que tiene. Fue facil obtenerlo, y le habia dado tanto.<br /><br />Un pueblo al cual controlar. Marionetas que recibirian la culpa. Y lo mas importante, vida que, al ser absorbida por el grimorio al escribir el nombre del tonto que fungiria como rey, le era otorgada a si mismo.<br /><br />Dijo todo esto con voz temblorosa, mientras senalaba a una muy bien disimulada puerta en el fondo de la habitacion. Sultinn abrio dicha puerta y vio, al fondo del pequeno cuarto, sobre un pedestal, un libro negro con reflejos rojizos. No habia forma de equivocarse. Incluso si nunca lo habias visto, lo sabrias, ese era el Grimorio de Obsidiana.<br /><br />``Gracias por todo&#039;&#039;. Le dijo Sultinn al escriba, y lo&nbsp;&nbsp;abrazo, sujetando sus brazos y su cuerpo. Su hocico se acerco al cuello del escriba y con un ultimo movimiento de la cabeza del lobo termino por cercenar el cuello, cayendo el cuerpo de rodillas ante Sultinn, casi como en penitencia.<br /><br />El hombre lobo camino hacia el libro con su vista al frente, resuelto a terminar con todo. Su mano parecio dudar antes de tocar el libro. Y entonces, la figura total del grimorio se convirtio en polvo. Guiado por una brisa inexplicable, el polvo danzo en el aire, antes de desaparecer finalmente en los ojos de Sultinn. ``Nunca dejes la fuente de tu poder tirada por alli&#039;&#039;, dijo, mientras se daba la vuelta.<br /><br />Sultinn abandono la habitacion. Su cuerpo se veia mas erguido. Sus ojos apagados comenzaron a adquirir una luminosidad que solo podia describirse con una palabra ``tornasol&#039;&#039;. Al llegar a la puerta sus ojos se encontraron con Skuggi sujetando la pared cercana al corredor que llevaba a la alcoba del rey. Un dardo y una mancha de sangre visibles en su mano sobre el estomago.<br /><br />Antes, en la alcoba del rey, se habia desnudado con pausa deliberada, mostrando su sonrisa mas encantadora. Un segundo despues, el velo que cubria su cara habia caido, y entonces, de subito, su mano aparto su cabello.<br /><br />El rey habia gritado con espanto al ver ese espectaculo grotesco. Las manos de Skuggi recuperaron tres de los cuatro cuchillos que llevaba, y con una fuerza y velocidad mayores que los empleados en su acto, habian volado buscando los cuellos del los guardias y el rey.<br /><br />Dos de ellos habian sido impactos directos; pero uno fallo por un poco. Solo corto la yugular. El guardia alcanzo a accionar su ballesta con mas instinto que punteria; perforando el estomago de Skuggi.<br /><br />Pero, ahora es diferente, penso Sultinn. Su mano izquierda dibujo un amplio arco hacia la gruesa pared de piedra del castillo, y como una cortina que se corre, la pared se movio y se plego, dejado ver el Cosmos detras de ella. ``El poder detras de TODO poder. Mi maestro tenia razon en TODO&#039;&#039;. Fueron las palabras del lobo. ``Ahora mi magia curativa deberia sanar incluso el rostro de Skuggi&#039;&#039;. Penso. Un movimiento con la mano derecha, discreto, sencillo y el cuerpo entero de Skuggi, quien no salia de su asombro al contemplar tantas estrellas, fue cubierto por una luz calida y tranquila.<br /><br />\fCapitulo 8. Sombra<br /><br />\tLa luz se apago de a poco. Donde estuviera parada una herida Skuggi, ahora habia nada. Ella habia sido borrada de la existencia por el nuevo dueno del grimorio, Sultinn.<br /><br />\fCapitulo 9. Juicios.<br /><br />\tSultinn flotaba con un manto estrellado de fondo. ``Y con el poder, el conocimiento&#039;&#039;. Dijo Sultinn observando las estrellas apagarse, morir, y otras nuevas comenzar a crearse. ``Hambriento. Mi maestro si que era bueno con las ironias&#039;&#039;. Se dio el lujo de saborear esa idea antes de continuar.<br /><br />\tCon el Cosmos como testigo, entre los dedos indice y medio de su mano derecha se materializo lo que parecia un naipe. La cara visible mostraba a un anciano curando a un cachorro herido. ``Mi maestro, quien aprendio sobre el grimorio y su verdadero poder. Quien me curo&#039;&#039;. Al terminar de decir esto, con aristocratica pereza movio sus dedos, lo que hizo que el naipe girara, mostrando el otro lado. La imagen de un anciano, con el cuello cercenado, de rodillas, casi como en penitencia, fue visible. ``Quien no quiso ensenarme hasta que la oscuridad que acechaba en mi no fuera redimida. Quien tuvo la necesidad de salvarlos a todos&#039;&#039;. Con una voz sin inflexiones, sentencio un nombre, como declarando un arcano de un tarot ficticio. ``El Martir&#039;&#039;. Sus dedos se movieron para dejar escapar el naipe que se disolvio en una sustancia carmesi, antes de desaparecer para siempre.<br /><br />\tTras una breve pausa, un nuevo naipe aparece en su mano. Muestra a un grupo de lobos. Su lider tiene una cicatriz en el ojo. A los pies de la manada, un libro negro con reflejos rojos, y, a punto de tomarlo, el escriba ofreciendo comida a la manada. ``Mi manada. Quienes tuvieron el poder al alcance de su mano; pero no supieron usarlo. Un poder que le concedio al Jefe una vision de un cachorro devorandolo todo&#039;&#039;. Un nuevo movimiento de los dedos, y la imagen muestra a una manada de lobos consumida por el fuego. ``Quien pudiendo terminarlo todo, por la necesidad de conservar su honor, no por mi suerte, ahora lo se, fallo lo que debio ser una caza limpia&#039;&#039;. Con la misma voz que no reflejaba emociones, sentencio: ``El Ciego&#039;&#039;. La carta se deslizo fuera de su alcance, antes de arder y consumirse. Las cenizas dispersadas hacia ningun lado.<br /><br />\tUn naipe mas. Este mostraba al rey, cubierto de oro, ante un banquete que era atendido por doncellas y efebos. ``El rey, y su pueblo, quienes vivian para satisfacer sus deseos viscerales. Comida, placeres y entretenimiento como fines&#039;&#039;. Un movimiento de la mano descubrio la otra imagen del naipe. Un grupo de cuerpos momificados, todos con joyas y excelsos ropajes. ``Quienes no cuestionaron el sistema que los consumia, mientras pudieran ser saciados, manteniendo la esperanza de algun dia ser el rey&#039;&#039;. El nombre del arcano fue dicho sin emocion: ``El Loco&#039;&#039;. El naipe comenzo a caer; mas al poco, se partio en dos, antes de volverse fragmentos de cristal que se desvanecieron.<br /><br />\tLa carta que se materializo mostraba a un hombre de modales temerosos, inclinado sobre un libro negro de brillos rojizos. ``El Escriba. Quien consiguio el poder por azares del destino, no por su merito. Quien trato de estudiarlo, y logro obtener algo de su poder. La manipulacion y la longevidad&#039;&#039;. El giro de la carta mostro a un hombre que, antes que su cuello fuera cercenado, veia la puerta disimulada que llevaba al grimorio. ``Quien observando el poder del grimorio, sintio miedo de perseguirlo. Quien, por su necesidad de cargar en otros el peso de sus culpas, prefirio la comodidad&#039;&#039;. La voz de Sultinn sentencio: ``El Miedo&#039;&#039;. Cuando esta carta abandono la mano del lobo, una sombra oscura, mucho mas oscura que el fondo del manto de estrellas visible, devoro la carta.<br /><br />\tLa ultima carta, penso Sultinn, al tiempo que esta se materializaba en su mano. Mostraba a una mujer de sonrisa timida. La parte visible de su cara era de una belleza increible. Su cuerpo de proporciones y piel perfectas. ``Skuggi. Quien sufrio mucho en su vida, y aun asi, sobrevivio esas pruebas. Danada&#039;&#039;. Al girar la carta, la imagen estaba vacia. ``Quien estaba necesitada de carino y validacion, vulnerable a la manipulacion. Una herramienta que cuando dejo de ser util, fue desechada&#039;&#039;. La sentencia no se hizo esperar: ``La Sombra&#039;&#039;. La carta comenzo a caer, sin embargo, sin poder precisar el momento, la carta ya no estaba.<br /><br />\tSultinn tenia todo poder y conocimiento, estaba satisfecho. De improviso, tuvo la necesidad de girarse, algo dentro de si le gritaba que debia hacerlo. Y lo hizo al tiempo que decia: ``Se giro a tiempo para ver como una gruesa goma de borrar elimina sus piernas&#039;&#039;. Que el lo dijera, que lo dijera una voz ominosa que resonaba de alguna manera por todo el Cosmos, y que eso sucediera, era todo uno. Mas golpes de la goma iban borrando mas y mas de su cuerpo y del Cosmos mismo, mientras la voz ominosa decia: ``No sirve. Es una historia demasiado cursi&#039;&#039;. Unos cuantos golpes mas y, mientras una parte de la cabeza era aun visible, Sultinn escucho a la voz decir: ``La proxima vez, lo hare mejor&#039;&#039;. Y entonces... nada.<br /><br />FIN.</span>",
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