Un Pichu llamado Gerald se encontraba revisando un armario de la sala de estar, rebuscando entre las cosas que estaban guardadas, pero él terminó chasqueando la lengua con disgusto. “No hay nada aquí tampoco.” Él azota la puerta y mira alrededor con disgusto. Casi es navidad y sus padres ya deben haber comprado los regalos. Por eso ahora que ellos están trabajando es el momento de buscar los obsequios y abrirlos antes! Pero estaba resultando más difícil de lo que él creía. Pichu había revisado el sótano y todas las habitaciones de la planta baja, incluso llegando a revisar dentro del horno por los regalos, pero nada. Pichu se frota la barbilla. “Solo quedan las habitaciones y el ático.” Él dijo para sí mismo. “Gerald! Qué crees que estás haciendo!?” Un Pikachu llamado Jim le dijo a su hermano al sorprenderlo. Aunque él sabe perfectamente lo que su hermano está haciendo. “Papá y Mamá te castigarán hasta el próximo año si ellos se enteran que estás buscando los regalos.” Él se cruza de brazos. “En serio no puedes esperar unos días?” “En primer lugar, no seas un hipócrita, porque tu hacias lo mismo. Todavía recuerdo cómo llorabas cuando papá te daba nalgadas!” Gerald dijo haciendo sonrojar intensamente a su hermano. “Y en segundo lugar, el año está apunto de acabar, así que un castigo que dure hasta entonces no es mucho.” Él señaló mientras frotaba un dedo por debajo de su nariz. Jim exhala por su nariz con su rostro rojo. “Entonces debes saber que no tienes que hacer eso! Así que deja de estar pululando por la casa!” Pichu arquea una ceja. “Pululando?” Pikachu golpea su frente con la palma de su mano. “Deja de estar dando vueltas por la casa como una rata buscando queso para robar.” Ambos son pokémon roedores, pero ese no es el punto de esto. “Falta menos de una semana. Solo espera un poco.” “Y si mejor vas a tu habitación a besar tu almohada y me dejas en paz?” Pichu dijo, harto de la intromisión de su hermano mayor. Y ellos solo llevan 2 minutos juntos. Pikachu se sonrojo profundamente. “Yo no beso mi almohada!” Él gritó avergonzado. Al menos su hermano solo sabe de eso y no de las otras cosas vergonzosas que él hace cuando está solo en casa, con o sin la almohada. Gerald limpia su oreja sin prestar atención a su hermano. “Si, si, como digas.” Él rodea a su hermano queriendo ir a seguir buscando los regalos. “Hey! Aún no termino contigo!” Jim dijo y sujetó el hombro de su hermano menor. Pichu se puso tenso repentinamente, como si el contacto inesperado hubiera activado algo dentro del roedor amarillo más pequeño. Gerald sujeta el brazo de su hermano, gira retorciendolo y empujando contra la espalda del Pikachu haciéndole caer al suelo para ser inmovilizado. “Gyyyaahhh!” Pikachu no pudo hacer nada ante el repentino arrebato de fuerza de su hermano menor. “Eso duele! Sueltame!” Él se retuerce pero se encuentra fuertemente presionado contra el suelo y Pichu tiene un agarre de hierro en su brazo. “Nunca vuelva a sujetarme!” Gerald hacía caso omiso de los gritos de su hermano, de hecho, él presiona su pie en la espalda de Pikachu. Jim lucía bastante patético siendo superado por su hermano menor, pero él podía sentir una presión creciente en su vejiga. “B-bien! No volvere a hacerlo! Ahora suéltame!” Él dijo, queriendo correr al baño antes de que algo más vergonzoso sucediera. Pero esa desesperación hizo que Pichu viera la ventaja que él tiene en esta situación. “No! Primero dime donde es que papá y mamá escondieron los regalos!” “Ugh! Incluso si encontraras los regalos ellos te castigaran por tomarlos!” Jim dijo intentando hacer retroceder a su hermano menor con el miedo de ser castigado. Después de todo, sus padres no escatiman cuando se trata de castigos. Es algo que el trasero de Pikachu sabe muy bien. “Gaaah!” Hablando de eso, su trasero acaba de recibir una patada. “Eso no es de tu incumbencia! Ahora dime!” Pichu dijo dándole otra patada al gran trasero de su hermano mayor. “Geeek!” Pikachu chilla sintiendo como unas gotas humedecen su ropa interior. “No lo sé!” Él se rindió al ver que la situación solo iba a empeorar para él. “Ellos no me dijeron nada!” Gerald hace una mueca, molesto de escuchar eso. “No mientas! Seguro que tu sabes! Estan en tu habitación!?” “No! Ellos no confiaron en mí para hacer eso!” Jim exclamó, temblando al escuchar como su hermano menor empieza a molestar más. Pichu reconoce ese tono asustado de su hermano, él siempre ha sido fácil intimidar para decir cosas. “He estado buscando, así que si yo no encuentro los regalos en el ático o en la habitación de nuestros padres iré por ti con un cinturón y golpeare tu enorme trasero hasta que sea tan rojo como el culo de un Daruma!” El roedor más pequeño deja a su hermano mayor y sube las escaleras para continuar con su búsqueda. Jim se quedó en el suelo unos momentos antes de levantarse. El Pikachu frota su trasero y mira avergonzado a la mancha húmeda en sus pantalones. “Hermano idiota…” Él murmura para sí mismo. Afortunadamente su hermano no se había dado cuenta, de lo contrario, él nunca escucharía el final de esto. Jim sube las escaleras y se dirige a su habitación. Al estar en su propio espacio privado el Pikachu se quita los pantalones y los arroja al cesto de ropa en una esquina. “Espero que no quede una mancha.” Él dijo viendo sus calzoncillos blancos de Sylveon con elástico rosa. Al menos eran blancos antes del accidente. Pikachu cambia su ropa interior y decide que necesita una siesta, así que el tipo eléctrico se acostó y cerró los ojos. Ni una hora había pasado cuando la puerta de la habitación es abierta de una patada. “JIM!” “Blaaah!” El Pikachu grita antes de caer de la cama, golpeando el suelo con su cara. Jim se levanta, tambaleándose con los ojos girando. “Qué sucede brudaah?” Él dijo atontado y olvidando su falta de vestimenta a excepción de unos calzoncillos rosa con estampados de Beautifly en todas partes. Bueno, no es como si su hermano no le hubiera visto así antes. “No he encontrado los regalos! Así que te voy a castigar!” El Pichu dijo, luciendo bastante enojado y entrando en la habitación con un cinturón en mano. El miedo hizo que Jim regresará a sus sentidos y cubrir su trasero instintivamente. “Y-ya te lo dije! No sé dónde es que nuestros padres escondieron los regalos!” “He revisado toda la casa excepto tu habitación. Así que buscaré aquí después de azotar tu trasero!” Gerald dijo mientras se acercaba a su acorralado hermano. Pikachu ya podía sentir el pipi humedeciendo su ropa interior. La casa se llenó con el sonido del cuero golpeando el trasero de Pikachu y sus lloriqueos pidiendo a su hermano menor que se detuviera. Cosa que el Pichu no hizo. Si Jim tan solo hubiera sabido que los regalos estaban escondidos en el auto de su madre él no estaría pasando por este injusto y humillante castigo a manos de su hermano menor.