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That's why I haven't translate this last chapter, I just can't do it right now.","description_bbcode_parsed":"<span style='word-wrap: break-word;'>This is my last post, truly, I&#039;ll not come again unless it&#039;s for seeing some posts around here.<br /><br />So, it has been fun for meeting some of you. That&#039;s why I haven&#039;t translate this last chapter, I just can&#039;t do it right now.</span>","writing":"Zander llegó a su habitación, se tumbó en la cama con la cara algo triste, Cody se incorporó y le preguntó qué ocurría. No sabía muy bien que contestarle, y Cody sin mediar palabra le agarró de los hombros.\n-Despierta... zander... Despierta – vió la cara difuminarse al instante ante un gran destello blanco que le cegaba. Se despertó, en el sitió que más frío pasó durante su infancia. Todas las noches después de un año y medio de ingresar, al cerrar los ojos y al dormirse, soñaba con aquella ardilla, pasando unos maravillosos años juntos en la libertad haciendo lo que querían y cuando querían. Pero toda esa felicidad se desvanecía al despertarse, cada día, durante años el mismo sueño.\n\nKovu llegó al medio año de entrar él, y Cody, al sentirse rechazado todas la veces por las amenazas de Zander, acabó siendo amigo del conejo. Este le defendía, tal como hacía el mapache en sus sueños, y al final, acabaron durmiendo juntos en una habitación apartada por el comportamiento agresivo y defensor de Kovu. Fue entonces cuando Zander, después de unos meses y todos esos sueños, se dió cuenta que la ardilla asustadiza sólo quería estar con él todo ese año que él rechazó de estar con él.\n\nTodo el mundo le tenía miedo, nadie quería estar con él. Toda esa agresividad y rechazo a los demás lo llevó a la total soledad. Años atrás hubiese sido su objetivo, pero esos meses de sueños le hicieron cambiar. Reunió algo de valor para disculparse con él.\n\n-Perdón, pequeñín – le dijo con la cabeza baja y en voz baja. El roedor intentó hacerse el duro, pero no era para nada su naturaleza, así que sonrió y le perdonó, dejándole ser amigo suyo.\n\nDos o tres años después, los sueños de Zander continuaban estancados, intentaba no darle importancia, pero en su interior quería que eso pasara, aunque sabía que no iba a pasar nunca. Esos dos roedores estaban contentos el uno con el otro, siempre apoyándose mutuamente, haciendo todo juntos. Zander sabía que lo pasaría mal. Aquella noche, su sueño cambió, era el mismo, pero los protagonistas ya no eran él y la ardilla, sino ambos roedores, y él hacía de Kovu. Podía observar en tercera persona todas aquellas escenas, y aunque intentara interactuar para interrumpirlas, nunca llegaba a poder. Los diálogos no los podía cambiar aunque quisiese, las palabras y acciones era automatizadas, no había manera de cambiar una simple línea de diálogo. Se levantó algo mareado, un tanto asustado por ver como su sueño cambió de un día para otro, bueno el sueño era el mismo. Se sentía confuso y tal vez, ¿algo aliviado? Pero esa sensación de alivio se desvanecería poco a poco durante las siguientes noches, el cual volvía a repetirse una y otra vez, siendo él ahora el que antes era el conejo deprimido y lloroso. \n\nDos años más pasaron, a estas alturas Zander ya tenía dieciseis años, y sus sueños seguían en el mismo punto. Dormía solo en una gran habitación a solas, siempre por la misma razón, no tenía a nadie a su lado por lo ocurrido años atrás. Incluso cuando llegaba algún chavalín nuevo, los demás le lavaban el cerebro para que le temiese. Ninguno olvidó aquel día que arrancó un dedo de un mordisco y la cara de satisfacción que llevaba mientras le llevaban a la sala de castigo. Aunque desde hace unos años intentó cambiar, y al no recibir respuesta positiva ni afectiva por el resto de sus amigos, abandonó cualquier motivación que le pudiera venir para cambiar esa actitud, así que directamente ignoraba a todos los demás, excepto por los roedores.\n\nCada noche, cerraba la puerta de la habitación con el armario para que nadie entrara. Se echaba a la cama cerraba los ojos, y un río poco afluente se desbordaba de los ojos cerrados. Rechazo por cualquiera que no le conozca, y saber que por su arrogancia, agresividad y demás de su infancia, el único animal que quería nunca iba a estar con él. De vez en cuando miraba al horizonte que se podía ver a través de la ventana, y en otras, se levantaba para acercarse a la ventana, posaba su mano en el marco casi sin fuerzas, para observar la camioneta con la cual le trajeron a los seis años. Una idea se le pasaba por la cabeza, pero antes de llevarla a cabo, quería esperar como mucho un año más, para ver si las cosas mejoraban para él. El pobre mapache intentaba ser optimista consigo mismo, pero sabía que nada pasaría.\n\nY así fue, trescientos sesenta y cinco días después, muchas noches de soledad y lágrimas, decidió que era la hora.\nTodavía conservaba sus habilidades cleptómanas. Aquella noche, bajó a la recepción y sigilosamente se coló en la garita del conserje para coger las llaves en un despiste de este. Volvió a su habitación, cerró la puerta como habitualmente hacía, se acercó a la ventana y la abrió, antes de descender volvió a cerrarla y bajó sin hacer ruido por la pared. Se acercó al grifo del patio el cual tenía una manguera. Le costó unos minutos decidirse a cogerla, pero con las manos temblorosas la cogió, y corrió a la furgoneta. Sabía que cuando la encendiera, tendría poco tiempo para fugarse, ya que hacía un ruido de mil demonios, y tendría que alejarse lo máximo posible antes de que los cuidadores llamaran a la policía. Rápido y veloz subió y la puso en marcha. Las luces de todo el centro se encendieron y salieron al exterior, arrancó con un acelerón y despareció entre los árboles del bosque que había en la lejanía.\n\nUna hora después Zander paró. Encontró aquél arbol con el que soñaba cada noche. Era exactamente igual, salió para tocarlo y asegurarse de que esto no era otro sueño. Volvió a la furgoneta y cogió su mochila, que contenía unas cuantas prendas de ropa y toallas, y también la manguera. Puso un trozo dentro del tubo de escape, y tapó el resto con la toalla que llevaba. Abrió la ventana un resquicio para que entrara la otra punta y tapó el resto con la ropa. Subió, cerró la puerta con suavidad, y puso la llave en el contacto. Las manos le dejaron de temblar, y sonrió con la cara llena de lagrimas que inundaban aquellos ojos negros. Giró la muñeca y el motor empezó a funcionar. Se fue a la parte amplia trasera y se hizo una bola, tal y como solía hacer la ardilla en sus sueños cuando iba a dormir. El humo empezaba a entrar y a concentrarse en el interior, la respiración del mapache se aceleraba mientras salían más lágrmias de él, mientras que en los próximos minutos esa respiración iba relantizándose y esas lágrimas dejaban de brotar y se secaban.\n\nUna hora después la policía llegó al lugar donde se encontraba él. Abrieron deprisa la puerta trasera, haciendo que todo el humo se despejara. Lo encontraron con los ojos cerrados, con una sonrisa tímida en la cara. Parecía que por fin descansaba como nunca antes lo había echo.\n\nAl día siguiente, los demás del centro fueron notificados, los únicos en preocuparse fueron los dos roedores con los que tenía relación. La ardilla fue a su habitación una vez los educadores consiguieran abrirla. Cody encontró una carta escondida, la cual estaba dirigida a él, y le contaba todos sus sueños y lo que él le había ayudado, pero sabía que no era suficiente. La ardilla la leyó entera, y supo lo de los sueños, lo que el mapache sentía y la inmesa soledad que le acompañaba allá donde fuera. Se guardó la carta en el bolsillo y fue a su cuarto a tumbarse en la cama, junto con el conejo que le arropaba mientras se hacía una bola y le consolaba mientras la ardilla dejaba ir alguna lágrima en silencio.","writing_bbcode_parsed":"<span style='word-wrap: break-word;'>Zander lleg&oacute; a su habitaci&oacute;n, se tumb&oacute; en la cama con la cara algo triste, Cody se incorpor&oacute; y le pregunt&oacute; qu&eacute; ocurr&iacute;a. No sab&iacute;a muy bien que contestarle, y Cody sin mediar palabra le agarr&oacute; de los hombros.<br />-Despierta... zander... 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