{"submission_id":"3503427","keywords":[{"keyword_id":"505231","keyword_name":"helluvaboss","contributed":"f","submissions_count":"1735"},{"keyword_id":"2075","keyword_name":"nsfw","contributed":"f","submissions_count":"58534"},{"keyword_id":"54888","keyword_name":"octavia","contributed":"f","submissions_count":"1243"},{"keyword_id":"449536","keyword_name":"stolas","contributed":"f","submissions_count":"571"},{"keyword_id":"598558","keyword_name":"stovia","contributed":"f","submissions_count":"75"}],"hidden":"f","scraps":"f","favorite":"f","favorites_count":"0","create_datetime":"2024-12-19 17:07:44.765485+00","create_datetime_usertime":"19 Dec 2024 18:07 CET","last_file_update_datetime":"2024-12-19 17:10:50.029871+00","last_file_update_datetime_usertime":"19 Dec 2024 18:10 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amenaza a Octavia con que Stolas debe impresionar en la celebración del Maledictum o no volverá a ver a su hijo. Octavia intenta desesperadamente preparar a Stolas, temiendo la ira de Paimón. Comienzan las festividades del Maledictum, con la realeza Goetia reunida. Paimon interroga a Satanás sobre el arma sagrada desaparecida. Octavia lucha con la decisión de enfrentarse a la infidelidad de Paimon ante Lucifer. El destino de la familia pende de un hilo.\n\n[url=http://www.postybirb.com]Posted using PostyBirb[/url]","description_bbcode_parsed":"<span style='word-wrap: break-word;'>Paim&oacute;n amenaza a Octavia con que Stolas debe impresionar en la celebraci&oacute;n del Maledictum o no volver&aacute; a ver a su hijo. Octavia intenta desesperadamente preparar a Stolas, temiendo la ira de Paim&oacute;n. Comienzan las festividades del Maledictum, con la realeza Goetia reunida. Paimon interroga a Satan&aacute;s sobre el arma sagrada desaparecida. Octavia lucha con la decisi&oacute;n de enfrentarse a la infidelidad de Paimon ante Lucifer. 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O quizá así era y así siempre había sido, pues era descrito entre la humanidad como un bufón con desagradable rostro, tan inteligente a sus 30 como el día que nació, de frente pequeña y ojos grandes, gran nariz y mala figura –además de una grande y plana barriga y por supuesto, una joroba.\n        Si su acto no te causaba risa, lo hacía su torpeza y aspecto despreciable. A veces la risa emanaba del acto mezclado con el actor. Pero por donde lo vieses, era un bufón nato.\n        —Allí estaba yo, si allí estaba yo en el mercado de pulgas. Ese que se pone cerca de los furiosos y enojosos cuando la purga se aproxima. —Tambaleaba al decir—. Como siempre se quejaban de los Goetia, que si esto y que si lo otro. Se atrevían a burlarse de usted mi señor y de su mujer, decían que se veían impares. ¡Pues ni que fueran pareja! ¿O si lo son?\n        El bufón se reía pensando que era ingenioso, mientras hacía volteretas para Stolas que le veía con suma concentración.\n        —Si lo son pónganse más juntos su majestad, que la reina no huele feo ni usted peor. Quizá es el príncipe que no le cambiaron el pañal desde el mes anterior.\n        —¿Cuánto tiempo lleva esto? —Preguntó Paimon dando cuerda a las palabras del comediante—.\n        —¡Lleva desde siempre! Solo que ahora ya no lo saben aparentar. ¿Qué pensará Lucifer? ¡Oh, ni se diga de Lucifer!\n        Octavia no se molestó en evitar reír con esto. Era exactamente lo que ella quería; que Lucifer diera cuenta de Paimon y su falta de virtud.\n        —¿Estás diciendo que es mi culpa? —Alzaba la voz Paimon—.\n        —Rey mío, si no he dicho eso. Quizá el orgullo se le ha metido a la cabeza y ahora hasta los malos títulos se quiere adjudicar. —Dando cuenta a la risa de Octavia, dio cuerda al asunto—. Pero si hasta la reina se ha reído, quizá ella sabe más de aquello que es verdad.\n        —¿Y qué harías tú en mi lugar? Bufón. —Paimon retaba al condenado—.\n        —¡Qué no haría! Si primero beber hasta perder el control y acostarme con todas las mujeres. Pero si quiere saber que haría yo en su lugar, entonces diría: Sonreír con maldad y poner a mi mujer en su lugar.\n        Ahora Paimon fue quien reía ante la descarada respuesta mientras Octavia cortaba su alegre sonrisa para reemplazarla por disgusto.\n        —También cambiaba de hijo. —Continuaba el bufón—. Ni habla, ni se para. Y todo chiquito, casi como yo. ¿Te gustaría ser bufón a mi lado? Porque para príncipe no sirves, no que no.\n        La molestia de Paimon se hacía verdad en este chiste. Justamente lo que quería evitar era que su hijo fuese causa de burla, y aquí tenía de frente a alguien dispuesto a burlarse.\n        —¿El? ¿Un payaso? —Presionaba Paimon con su voz alzada—.\n        —Bueno, dependerá de su sentido del humor. ¡Pero que gracioso sería tener un tonto de gobernador! ¡Dos veces!\n        —Me has dado algo que pensar, bufón. Ahora fuera de aquí antes de que otro de tus chistes te cueste la vida. —Paimon daba la señal para que se lo llevaran—.\n        —¡No otra vez! —Él pobre se llevaba las manos a la cabeza—. Si yo, el bufón Triboulet que sirvió bajo el rey Louis XII y Francis I ya tuve tal destino, dejadme morir se lo suplico.\n        Mientras el pobre diablo pataleaba al ser llevado fuera de la presencia de los dos, su voz imploraba terminar con su suplicio. Quizá era que el loco se volvía aún más loco cuando estaba entre otros locos.\n        —Esto me gano por tomarle la palabra a Mammon. —Paimon se tallaba la frente como teniendo dolor de cabeza—. \n        Paimon se retiró del lugar llevándose a Stolas con él. Octavia llevaba tanto tiempo con su hijo fuera de su alcance que por más repudio que tuviera contra su marido; más fuerte era su deseo por seguir siendo madre. Tal era su deseo que poco a poco parecía sufrir un conflicto interno entre sucumbir ante la oportunidad de volver a tener a Stolas entre sus brazos, o continuar con su dramático capricho contra su esposo.\n        Pocas opciones le quedaban ahora que había puesto toda su fe en el único miedo de su marido, ya lo había sacrificado todo y aun así se cuestionaba si de verdad pudiera triunfar.\n        Por su parte, Paimon continuaba atormentando a su mujer. Cerraba las otras habitaciones para que tuviera que dormir con él; retiraba las sillas del comedor para obligarla a comer con él; y el ya próximo fin de ciclo –que fomentaba apariciones públicas, la obligaban a pasar el tiempo junto a él.\n        Mientras tanto, todo por lo que se había esforzado parecía desaparecer y lo único que podía hacer era ver como de poco a poco; lo que parecía su ventaja, volvía a desaparecer. Este sentimiento solo podía compararse con el de alguien que trata de subir una montaña, pero cuando por fin se acerca a la cima, esta vuelve a crecer.\n        Octavia se quedaba sin opciones mientras que las de Paimon seguían igual. Y así pasarían los días hasta que ya solo quedaban unos 30 y uno más para que otro ciclo llegara a su final.\n        \n        ***\n        \n        —Mañana vendrá a visitarnos Crocell, para que tengas al niño listo a tiempo. —Indicaba Paimon a Octavia mientras se alistaban para dormir—.\n        Ella; que ya había pasado tanto tiempo distanciada de su hijo, trataba de no verse en júbilo al escuchar tales palabras. Sabía que no era un cambio de corazón de Paimon, y mucho menos algún tipo de perdón –pero la alegría de volver a ser madre afrontaba cualquier deseo por fingir desinterés o aludir a la obviedad de que su esposo claramente algo planeaba. De una forma u otra, ya se encontraba deseosa por el siguiente amanecer.\n        Y tan pronto salió a saludar el nuevo día ella despertó, casi tan temprano como despiertan los sirvientes para adelantarse a sus trabajos –corriendo directo al cuarto de su hijo, que por tanto tiempo se le había apartado de sus brazos.\n        El pequeño tampoco despertaba aún mientras ella lo pegaba a su pecho como si no le hubiera visto en una eternidad, sentimiento justificado. Stolas; que también extrañaba el calor de su madre, no tardó en identificar su aroma tan cerca como nunca. Rápidamente despertándose y viéndola a los ojos con su gran sonrisa, que era respondida con otra de igual tamaño por una madre amorosa que tanto le extrañaba.\n        La paz en este encuentro fue tal que incluso Rym; quien más se había hecho cargo de Stolas en su ausencia, entró con avidez esperando lo peor –pero sorprendida al ver tan inesperada escena.\n        —¡Su alteza! Si el rey se entera-\n        —Está bien Rym, cuento con su permiso.\n        —Lucifer bendiga su benevolencia. El príncipe ha sido inconsolable desde que su alteza el rey, dio la orden.\n        Octavia deseaba con tantas fuerzas que no se arruinara el momento que por un segundo estuvo de acuerdo, pero mientras más lo pensaba más sentía que no era bondad; si no una señal de que algo estaría por pasar. Segura de este hecho, sabía que debía darle placer al tiempo que pasara con su pequeño. Tanto como si fuese este el último.\n        —Tendremos visitas hoy, Stolas debe quedar perfecto. —Deliberaba Octavia—.\n        A Stolas no le quedaba opción que observar mientras las dos no paraban de hablar, comparando vestimentas, combinando unas con otras. Viendo fijamente a su madre ir de un lado a otro mientras lo bañaban y lo peinaban. Octavia completamente enfocada en hacerlo brillar.\n        Y el esfuerzo que iba en dejarlo impecable sin dudas dio frutos –Stolas se veía como nunca, sus plumas brillaban, sus ojos resaltaban sobre su blanco rostro y se veía tan esponjado como un peluche. Pero a la vez que Rym y Octavia se aseguraban de que Stolas estuviera en su mejor presentación, era inevitable que no prestaran tanta atención al pequeño, y este en consecuencia se esforzaba en hacerse notar –sobre todo por su madre.\n        Balbuceaba como si quisiera de verdad hablarle, pero Rym le pedía calma en lo que le limpiaban el rostro. Trataba de levantarse y dar un paso o dos, pero terminaba cayendo de lado o de frente y Octavia le levantaba para reacomodar sus plumas.\n        Así como las dos se esforzaban él lo hacía también, cada uno con una intención diferente. Lamentablemente; con lo impacientes que son los niños, Stolas no tardó en rendirse –y por más que brillaran sus ojos y sus plumas, la luz de su mirada decaía. Y ni Rym, ni Octavia se percataban de lo que Stolas tanto trataba de demostrar.\n        Cuando llegó la hora del desayuno, Octavia estaba lista para presentarse de nuevo como la esposa perfecta; a estas alturas casi podías pensar que era su forma de negociar con Paimon por más tiempo con su hijo –completamente dando la razón al consejo del bufón a su marido y por consecuencia (si este fuera un evento público), mejorando la imagen del matrimonio. Octavia lo sabía, pero hacía caso omiso, determinada a recuperar a Stolas tanto como le fuera posible. Tal fue su dedicación que incluso estaba dispuesta a esperar a Crocell en la entrada con los sirvientes.\n        —Mujer, deja de hacer el ridículo y vamos a desayunar. —Le regañaba Paimon—.\n        —¿Y qué hay de Crocell?\n        —Llegará más tarde. La próxima vez deja tus impulsos y pide el resto de los detalles.\n        Paimon tenía razón, Octavia solo sabía de su visita y que debía tener al niño listo a tiempo –pero su interés por el niño la hizo por completo despreocuparse de lo que de verdad debía saber. Incluso los sirvientes que trabajaron el doble de rápido por su orden se veían frustrados; pues cualquiera que trabaja bajo las órdenes de alguien más espera que esas órdenes sean certeras y sustentadas.\n        Tal fue su fracaso que el desayuno que se había preparado era para las dos familias, efectivamente desperdiciando tiempo, labor y material. Al final, Octavia se sentía más que humillada.\n        Cuando se sentó en la mesa junto a Paimon y Stolas; como solían hacerlo antes, la impotencia de Octavia se extendía fuera de su mirada. El pequeño Stolas; aún decidido a demostrar su aprendizaje a su madre, hacía su mejor esfuerzo para utilizar los cubiertos que tenía a su disposición –no eran los correctos a usar, ni los tomaba adecuadamente todavía, pero no daba bocado sin primero asegurarse de que la mirada de su madre estuviera sobre él.\n        Lo que Stolas aún no entendía era la diferencia entre el hecho de que alguien te tenga en su campo de visión y otra cosa totalmente distinta como que dicha mirada esté en ti. Por ello Octavia seguía fuera de si al comer y por completo ignoraba los esfuerzos de su hijo –una vez más alimentándole la idea de que no lo hacía bien. Ahora solo era Stolas culpándose a sí mismo de su fracaso, sintiéndose insuficiente.\n        —Veo necesario pedirte que te comportes durante su visita. —Solicitaba Paimon entre mordidas—. Espero estar siendo claro.\n        —Si, Paimon.\n        —De ser necesario imita a su mujer.\n        Octavia trataba de no mostrarse insultada, cerrando los puños.\n        —Por supuesto, amor. —Octavia quería arrancarse la lengua—.\n        —Si tan solo tu hijo aprendiera así de rápido.\n        Al terminar, mientras los sirvientes limpiaban y preparaban aperitivos Octavia volvía a encargarse de Stolas.\n        —¿Y cuándo es mas tarde? —Preguntaba Octavia, dándole la espalda a Paimon mientras cargaba a su hijo—.\n        —En cualquier momento, le pedí que se presentara después del desayuno.\n        Cerrando los ojos para respirar hondo, Octavia se llevó a Stolas al jardín frontal; esperando pasar el tiempo con él –quizá pudiendo interceptar a Theia al llegar para poder desahogarse, tanto tiempo desde su última reunión había cierto interés en ambas por saber de la otra.\n        \n        ***\n        \n        No pasó ni una hora para que se escuchara llegar a los duques. Su carrosa; aunque más sencilla que la de ellos, no escatimaba en su belleza –claro ejemplo de que en ese círculo; incluso lo que podría considerarse austero, no era sinónimo de fealdad.\n        Tan pronto se estacionó frente a la entrada principal, se dio aviso a Octavia, quien como sutil venganza se mantuvo cerca de la entrada sin avisar a Paimon, mientras los sirvientes; como en la mansión de Crocell, se encargaban de recibirles. Cuando ya era más propio el presentarse; caminó prontamente con Stolas entre los brazos, y saludó alegremente a sus invitados.\n        —Su alteza, Octavia. —Alzaba la voz Crocell—.\n        —Y el pequeño Stolas. —Continuaba Theia, acercándose a saludarlo—.\n        —Crocell, Theia. —Sonreía Octavia, casi de forma creíble—. Bienvenidos, Paimon espera dentro.\n        —Finalmente te devolvió a tu hijo. —Theia continuaba su plática con Octavia—.\n        Aunque no sabía la verdad, Theia se daba una idea de lo que pasaba; basándose en lo que llegó a platicar con Octavia y su comportamiento público. Sin embargo, Octavia pretendía mantener su charada hasta estar solas; solo para estar segura.\n        —Al final quien sabe más es la madre, estarás de acuerdo.\n        —Completamente. —Confirmaba Theia—.\n        Todos entraron al palacio juntos mientras Stolas trataba de impresionar a las visitas con sus intentos de habla; que finalmente solo eran pequeños ruidos y silabas incompletas. Los balbuceos ocasionaron que Paimon se percatara de su entrada, completando así la jugarreta de Octavia; que lo dejaba ver como si se hubiese distraído. Tal vez no la humillación más grande, pero si fuera de lugar cuando eres quien ha invitado a alguien a su hogar.\n        Con una risa fingida Paimon fingió demencia, e incluso culpó a los sirvientes de no haberle avisado pese a estar enterada su mujer, pero esto a Crocell y Theia poco les importaba pues mientras una quería irse a platicar con su amiga, Crocell prefería saltarse las formalidades e ir directo al grano.\n        —Por favor, Octavia, lleva a Theia al jardín mientras yo y Crocell hablamos. —Paimon deliberaba—. En mi estudio, por favor.\n        Y mientras Octavia se llevaba a Stolas y Theia al jardín, Paimon y Crocell se encerraban en el estudio, previamente ordenado por Paimon para evitar interrupciones de todo tipo.\n        Unas botellas de distintos licores, aperitivos y dos sillas frente a una mesilla en la que descansaba todo.\n        Crocell; un tanto intimidado por la discreción de Paimon, estaba listo para escupir tantas excusas como le fuera posible –pero sin saber con cual empezar, le terminaba por ganar el silencio de la incertidumbre.\n        Muchas cosas habían pasado durante el ciclo y desde su última comidilla, y de todos los duques y duquesas; él sin duda era quien Paimon más pedía que solucionara los desperfectos. Solo podía pensar en cómo salir de allí con vida.\n        Pero Paimon se mantuvo en silencio, le ofreció asiento a Crocell; el cual aceptó sin chistar, e incluso se sirvió de comer y de beber antes de sentarse al frente suyo. Era evidente que esperaba que Crocell cediera y comenzara a cantar por su cuenta. Si de verdad Crocell quería sobrevivir; debía resistir un poco más.\n        —Crocell, ¿Podrías explicarme una cosa? —Paimon observaba su copa de vino mientras la meneaba en círculos—.\n        —Claro, su alteza.\n        —Me enteré de que hubo un accidente recientemente, dónde unos hellhounds y unos imps fueron atrapados con un arma bendita en su posesión. —Su mirada ahora perforaba los ojos de Crocell—. No me cabe duda de que sabes para que sirven esas armas.\n        Cuando el problema son los condenados, encontrar al culpable era fácil; pues a diferencia de los nacidos en el infierno –estos no podían pasar a otros círculos, atrapados a estos permanentemente por sus pecados. Pero cuando el problema era una creatura nacida en el infierno se volvía todo un asunto político; pues estos podían transitar libremente a donde quisieran. Y a veces descubrir su origen podía llegar a ser imposible; o catastrófico si el caso era opuesto.\n        —Si su alteza me permite, Barbatos-\n        —Barbatos, —Interrumpió—. Está a cargo del quinto círculo la última vez que revisé y esto fue aquí. Y no solo eso, uno de ellos logró escapar con el arma, cosa que también se vuelve nuestra responsabilidad.\n        Y Paimon no mentía, es por esta misma razón que descubrir el origen podía ser un problema. Si un rey tenía problemas con otro de otro círculo, o un duque con otro, y así sucesivamente –no era raro que se boicotearan mutuamente como forma de evitar represalias o negarse a rendir cuentas.\n        —Su alteza, durante el interrogatorio se descubrió que son residentes del quinto círculo. —Crocell trataba de explicar—. Si alguien es responsable es él.\n        —Y, por lo tanto, Satanás es responsable de él. En cambio, tú eres responsabilidad de Lucifer; y por ello mi responsabilidad. —Continuaba Paimon—. Y un arma bendita suelta por allí es más que solo un problema, es un riesgo.\n        —No hay duda de que sus Condes-\n        —Otros buenos para nada, igual que Barbatos. —Paimon parecía no tener intenciones de dejar a Crocell expiarse—. No sé cómo es que terminó con tu hija.\n        —Le aseguro que, de haber sabido de su incompetencia, yo mismo hubiera intervenido. —Crocell no podía tener ni un respiro—.\n        —¿Ya localizaron el arma?\n        —De acuerdo a Furfur, se cree que la esconden en las minas del quinto círculo. Pero no han podido investigar debido a que los condenados del área parecen estar coludidos.\n        Molesto con que, a cada pregunta, la respuesta era cada vez menos satisfactoria, Paimon no vio más opción que motivar a Crocell a conseguir resultados; y no excusas.\n        —No me importa que tenga que decir esa mujer, quiero que tome a su pandilla de buenos para nada de Malthus, Raum y Bifrons y destruyan el lugar si hace falta.\n        —¿Y Satanás, su alteza? —Crocell sonaba preocupado—. Lucifer dejó claro que cada círculo debía auto gobernarse, nadie lo sabe mejor que usted.\n        —Entonces aconseja a tu yerno.\n        —Incluso así, si satanás no lo permite-\n        —Crocell. —Interrumpió Paimon con un tono de voz sorpresivamente calmado—. \n        —¿Su alteza? —Respondía Crocell con su voz a punto de quebrarse—.\n        —No me falles.\n        Incapaz de decir que no por miedo a empeorar la situación, no le quedó más opción que aceptar –lo que finalmente motivó a Paimon a cambiar el tema de conversación. Con el ciclo cerca de su final, había todavía muchas cosas por hacer; y aunque la eternidad es un largo tiempo, siempre parecía no haber suficiente.\n        Como otra forma de burlarse de Dios y de su creación, al iniciar este nuevo infierno colocó sus propias fiestas conmemorativas –entre ellas, una sátira directa a la navidad que se llevaría a cabo una semana antes del cierre de ciclo, como una ceremonia para preparar la purga y decidir el camino del infierno y sus círculos para el ciclo que seguía. Lo más próximo que podrías usar de referencia sería tus propósitos de año nuevo; solo que llevados a cabo en fechas de natividad.\n        Esto era de suma importancia para Paimon pues servía como forma de mostrar que podía llevar su carga y la de Lucifer en sus hombros –para que él pudiera enfocarse en el infierno entero como rey supremo. Y como habían platicado la última ocasión, demostrar la competencia de su mandato a los demás reyes para que siguieran sus pasos.\n        —¿Y cómo vamos con los condenados? —Reanudaba la conversación Paimon—.\n        —Sin problemas, señor. De acuerdo a los presidentes; estamos por debajo de todos los otros círculos en número de prófugos, la mayoría no sobrepasan las capacidades destructivas de un hellhound entrenado. —La voz de Crocell se volvía orgullosa para volver a tambalear—. Excepto por, bueno…\n        —Continúa.\n        —Su mascota.\n        —Vivirá lo que tenga que vivir.\n        —¿Y su alteza Octavia?\n        —Estoy seguro de que no causará problemas. —Paimon sonaba seguro de sí mismo al hablar de ella—. \n        —Un alivio.\n        Su plática continuó por varias horas más sobre otros temas de mucho menor importancia. Comparar el cuarto círculo con los demás, discutir planes menores para controlar las riquezas entre los habitantes, condenados prometedores o de bajo riesgo que estuvieran por cumplir la condena (cortesía de Gamigin), e incluso uno que otro demonio menor que parecía obtener cierta presencia.\n        Cuando menos se habían dado cuenta; era hora de la comida.\n        \n        ***\n        \n        Cuando Paimon y Crocell se retiraron para su charla, Theia y Octavia; aún con Stolas en sus brazos, fueron al jardín detrás del palacio. Octavia se veía finalmente relajada y un tanto en paz comparado con lo que llevaba sobreviviendo desde hace meses. Theia; aunque conocía de los chismes que circulaban respecto al matrimonio de los dos, desconocía la amplitud en la que se desarrollaban los hechos y el abuso por el que había estado pasando Octavia –quien nunca había estado dispuesta a contarle a nadie por un miedo irracional que, así como poco a poco había disminuido, se había vuelto a reventar con el arrebato de Stolas. Theia podía sentir a Octavia y sus deseos por hablarle de todo lo que había pasado desde entonces; tal vez su experiencia con una hija y dos nietos, o un sexto sentido, pero para ella era mera observación.\n        La forma en la que abrazaba con fuerzas a Stolas, como no le apartaba la mirada –y como Stolas no paraba de apegarse a su pecho.\n        Cuando se sentaron, la mesa ya estaba preparada con refrigerios, el pasto bailaba suavemente alrededor de sus garras, el sol infernal apuntaba el inicio de la tarde y la brisa movía de lado a lado el perfume de las flores a todo aquel que lo pudiese oler. Pero ni describiendo todas estas cosas podría embellecer la escena.\n        —Se acerca la fiesta del Maledictum mi reina. ¿Hablarás con Lucifer? —Preguntó Theia—. Paimon no sospecharía.\n        Todo el cuerpo de Octavia se puso tenso, y sus ojos dejaban escapar finalmente su preocupación. Creerías que dejaría pasar unos segundos antes de responder para pensar en algo; pero parecía que ya lo había pensado lo suficiente –ni un segundo tardó.\n        —No. Además, tan pronto Paimon termine de presumir a todos los Goetia lo excelente que es; no se despegará de él por el resto de la velada. —Octavia sonaba derrotada—. Sabes que así pasará, siempre pasa.\n        —¿Estás segura? Podría ayudarte si quieres-\n        —No lo entiendes. —Octavia la interrumpió casi rompiendo el llanto que tanto deseaba sacar—. Si por un simple capricho me quitó a Stolas… aún si Lucifer lo castigara… Debo protegerlo.\n        —Entonces, todo este tiempo-\n        —Meses donde solo podía ver a mi hijo sufrir. —Volvió a interrumpir a Theia, dedicada a expresar su dolor—. Es capaz de deshacerse de los dos si así lo ve necesario.\n        —Pero todo rey necesita un heredero.\n        —No hay duda de que se lo pediría a Tella. —Octavia refunfuñó—. Mi hermana verdaderamente calló de la gracia cuando llegamos aquí.\n        —Y a todo esto, si no molesta mi pregunta. ¿Qué ha sido de su hermana, su alteza?\n        —Pregúntale durante el Maledictum. —Octavia dejaba claro que no quería hablar de ella en lo absoluto—. Mejor cuéntame de ti, ya me cansé de hacer de hablar de mis problemas.\n        Theia tenía claro que Octavia no pensaba hablar más de todo lo que rodeaba sus recientes conflictos con Paimon si esto ponía en riesgo a Stolas, así que mientras probaban los aperitivos y las bebidas; pensó en otras cosas más que parlotear.\n        —También ha habido dificultades, su alteza. Valefar no deja de consultarme respecto al pobre de su marido.\n        El aspecto de Theia cambiaba al comenzar a hablar; como si ella también necesitara desahogarse de sus inconvenientes. Poco a poco el ambiente que rodeaba a las dos se volvía menos hostil, y recordaba que las dos siempre habían sido muy unidas –pero que las situaciones de la vida las había puesto en un orden desigual.\n        —Al parecer Barbatos y Crocell siguen sin llevarse bien; y recientemente empeoró. —Continuaba Theia—. Quejas continuas de los Condes…\n        —Algo tendrá que ver su visita entonces.\n        —Sea lo que sea, si tiene interesado a su alteza Paimon; no puede ser bueno. ¿Él no le dijo nada?\n        Octavia; segura de no querer tener la conversación de su lado nuevamente, se inventó una pregunta.\n        —¿Y sus hermanos?\n        —¿Gusion y Eligos? Pasan más tiempo presumiendo a Agares y su futuro como duque. De Andras no tengo idea; pero parece que no se están llevando muy bien los dos.\n        —Andras quedará como marques, yo digo que algo tiene que ver.\n        Octavia se empezaba a sentir más tranquila con forme pasaban a platicar de otras cosas, incluso dejando a Stolas de lado para que jugara en el jardín como era costumbre; y Stolas que podía sentir levemente esa calma en su madre, dejaba lentamente de aferrarse a ella.\n        —Ese matrimonio es definitivamente suigéneris. Nunca hubiera pasado allá. Un hermano desposando a su hermana.\n        —Allá no teníamos matrimonios, hermana.\n        —Verdaderamente era el cielo.\n        Ambas rieron un poco y finalmente lo que quedaba del ambiente pesado se había esfumado. Con forme sucedía la plática entre Paimon y Crocell, la plática de Octavia y Theia florecía a pesar de la tragedia que les traía luchando contra corriente.\n        Y antes de que se dieran cuenta, charla ya se había extendido a la de dos amigas del mismo rango y sin tanta formalidad –pero el gusto les duraría poco, siendo que llegaba la hora de almorzar.\n        \n        ***\n\n        Octavia llamó de vuelta a Stolas y con él de nuevo en sus brazos, escoltó a Theia del jardín a la entrada; lista para despedirse de ella cuando llegó Paimon junto a Crocell, quien interrumpió cualquier acción de su esposa.\n        —Espero vengan con apetito. —Comentó Paimon, apuntando en dirección al gran comedor—.\n        La reina, confundida con esto simplemente dio cuerda a lo que decía su esposo, quien ahora escoltaba a todos en dicho camino. Todos tomaron asiento en la gran mesa, repleta de la mejor comida –nada inusual si no fuera por el hecho de que la cita no solo era un tanto casual, si no que tampoco estaba planeado dicho festín. Stolas también hacía acto de presencia por indicaciones de Paimon. La conjunción de estos dos factores ponía a Octavia contra las cuerdas al ser más que obvio que esto se trataba de una forma de boicot o trampa por parte de Paimon –una prueba.\n        Además, ella parecía ser la única sorprendida, Crocell y Theia se servían como si nada mientras la mirada de Paimon descansaba sobre ella.\n        —Tengo curiosidad, Theia. —Decía Paimon en voz alta, finalmente retirando la vista de su mujer—. Tus nietos. ¿Qué edad tienen?\n        —Este ciclo Stella cumplirá su tercero y Andrealphus su sexto, su alteza.\n        —Cierto. Ahora que lo recuerdo, Octavia lo mencionó después de nuestra última reunión. ¿Y se portan bien? —Paimon sonaba extrañamente amable—.\n        —Por supuesto, su alteza. Andrealphus ya comenzó su entrenamiento de marqués este mismo ciclo, e incluso ha mostrado gran interés en las tareas de su padre.\n        —¿Y su hermana?\n        —Stella recientemente comenzó a caminar y ya dice sus primeras palabras. —Theia trataba de aguantar una inocente carcajada—. Su hermano no lo encuentra tan agradable; claro, siendo que ella lo sigue a todas partes.\n        —Entonces ya camina y habla. Sus padres deben estar orgullosos. —Paimon volvía su mirada a su esposa—.\n        —Stolas aún se toma su tiempo. —Interrumpía Octavia tratando de sonar de buen humor—. Quizá lo consiento demasiado.\n        —Según los humanos, hablar hasta tarde es señal de gran inteligencia. —Theia sentía que de alguna forma había insultado al príncipe—. Siendo su hijo, no sería sorpresa que este sea el caso, su alteza.\n        —Que dices mujer. —Crocell sonaba molesto—. Claro que es el caso.\n        —¿Estás de acuerdo, Octavia? —Preguntaba Paimon—.\n        —Es tu hijo, después de todo.\n        —Aunque claro, creo que un poco de motivación no hará daño a nadie. —Concluyó Paimon—.\n        Con miradas penetrantes la comida continuó su curso en silencio –solamente interrumpido ocasionalmente por Octavia; que mantenía a Stolas en su mejor disposición frente a los invitados a cualquier costo. Y el pequeño no tenía opción más que obedecer con miedo a este lado hostil de su madre que jamás había conocido.\n        De esa forma la reina que era gentil y paciente con su hijo no tenía otra opción más que volverse rígida y fría de corazón. Y Paimon finalmente había triunfado, su esposa era la madre que él creía que debía ser.\n        El goce de los platillos continuó sin mayor contratiempo el resto de la tarde y cuando todos habían terminado de comer, Theia y Crocell agradecieron su hospitalidad y se pusieron en marcha de vuelta a casa, dando a las dos mujeres un último intercambio de palabras:\n        —Dile, Octavia.\n        \n        ***\n        \n        Cuando la puerta se cerró y volvían a ser solamente los tres, Paimon se acercó a Octavia; quien seguía cargando a Stolas, y tomándola del hombro le amenazó:\n        —Ese niño comenzará el ciclo portándose como es debido, o no volverás a verlo jamás. Es tu última oportunidad.\n        Los rojos ojos de Paimon descansaron con repudio sobre Stolas mientras que su gesto mostraba su desaprobación. Al pequeño solo le quedaba refugiarse en el pecho de su madre.\n        \n        ***\n        \n        Las semanas siguientes Octavia se dedicó de lleno en Stolas; motivada por amenazas y miedo, para volverle el heredero que tanto esperaba Paimon. Mientras que él se dedicaba a dar seguimiento a los últimos pendientes antes del Maledictum y los problemas que quedaban por resolver.\n        Reportes de los pantanos de codicia, donde Mammon decidió instalarse; se corría la historia de un imp que había de alguna forma dominado a los sharkins, una de las varias especies de creaturas infernales; con cuerpos de tiburón de varias clases. Según los informes trabajando al lado del mismo rey para mover sus mercancías.\n        De hecho, mientras más recorría los apuntes que los presidentes le habían hecho llegar, más se percataba de que Mammon; aun operando por cuenta propia e intereses individuales, tenía cierta culpa de todo lo sucedido en el quinto círculo. Incluso haciéndose dueño de un circo que recién comenzaba a resaltar entre los pobres negocios de las clases bajas.\n        Pero mientras no diera poder real, Paimon no podía hacer nada, y él realmente deseaba con ansias que en algún momento así fuera –teniendo que compartir el círculo con Mammon era de las cosas que realmente le podían llegar a molestar de verdad. Para mayor entendimiento de su rivalidad; mientras los terrenos del rey avaro y envidioso eran sucios y decrépitos, como sus deseos, los del rey orgulloso eran bellos, limpios y abundantes.\n        Mammon quería enriquecimiento para sí mismo, mientras que Paimon quería que todo lo suyo mostrara riquezas. Si quisiera explicar su rivalidad de forma positiva; mientras no hiciera nada indebido, no tenían que verse las caras. O al menos explicado por Paimon –a Mammon poco le importaba esta supuesta contienda.\n        A continuación, se aseguraba de que el condenado que había prácticamente secuestrado no causara algún desastre, pero al recién haber salido de su condena él trauma aún estaba fresco en él, por lo que se había ocultado en los callejones más oscuros. Y con su protección no correría riesgo alguno siempre y cuando se quedara así.\n        De la misma forma se revisaban pendientes menores y se liberaba tiempo para que Paimon pudiera revisar los cambios en las aptitudes del niño –el Maledictum sería ya en unos días y debía impresionar a todos en el palacio de Lucifer.\n        Durante esas semanas Stolas por fin había aprendido a estar de pie e incluso dar sus primeros pasos; cosa que llenaba de orgullo a Octavia cuando lo logró por primera vez –pero como era costumbre, no era suficiente para su marido.\n        Ella trataba de motivar a Stolas, pero un pequeño de su edad solo era motivado por los juegos, colores y todo aquello que conlleva la inocencia –si acaso cada día se desmotivaba más y más a los entrenamientos de su madre; que aun cuando eran más gentiles y permisivos, se podía percibir la insistencia de Octavia por hacerlo mejorar. Por si fuera poco, aún se negaba a hablar –y cuando ella le insistía; él menos ruido hacía, hasta el punto de fruncir el ceño y cerrar el pico de más.\n        Aun así, Paimon volvió a mostrar cierto interés por Octavia –actuando casi como un marido nuevamente si se dejaba de lado las constantes amenazas de apartarla del príncipe si volvía a confrontarle. Quizá su forma de premiarla por seguir su orden; al final de cuentas, alguien aprende bajo castigos y recompensas –y Paimon veía la forma de darle ambas para guiarla por su camino correcto. Desde su propio punto de vista.\n        Pero siendo Paimon de quien estamos hablando, no podías esperar que estas recompensas fueran del sentido convencional, en especial si consideramos “recompensa” la extensión de su periodo de prueba respecto a sus tareas como madre con Stolas, o compartir la cama nuevamente, o en todo caso; insinuaciones sexuales por parte de él –al compartir dicha cama. Ni las palabras más dulces podrían convencer a Octavia de intentar otra vez el ir a por otro heredero en caso de que Stolas no fuera apto para el puesto y Paimon se cansaba de preguntar.\n        \n        ***\n        \n        Finalmente llegó el Maledictum, 7 días para el fin de ciclo y el comienzo de otra purga. Paimon finalmente se sentía tranquilo al saber que las amenazas del cuarto círculo estaban en su mayor parte, controladas, aun cuando las amenazas sobrantes; como el arma sagrada aún extraviada en los terrenos de Satanás, seguían sin resolverse –Paimon esperaba poder hacerlo entrar en razón durante este periodo; con Lucifer presente nadie quiere quedar mal esa noche.\n        Pero mientras que los Goetia celebran esta fecha, el resto del infierno sucumbe al miedo. Cualquiera que no es Goetia; o está protegido por uno, sufre la posibilidad de ver su vida reducida por los exorcistas. Es curioso, lo rápido que se adaptó el infierno a una vida casi terrenal –dónde incluso se crearon leyes, relativamente opcionales, pero que los habitantes aun así llegan a respetar, a tal grado que; aun cuando pueden asesinar, o ser asesinados en cualquier momento, solo sufren de este pánico durante esta ocasión tan especial.\n        Es quizá entonces la regla del caos el encontrar un balance sobre sí mismo. Que aun cuando se puede hacer mal, no siempre se hace –y aun cuando no es necesario hacer un bien, de todas maneras, existe. Porque entonces tienes que definir el bien y el mal en un lugar donde claramente la respuesta correcta es la opuesta; ¿Pero vista por quién?\n        Independientemente, cada círculo en estos momentos conducía un pánico similar. Unos se quedaban en casa para estar a salvo, otros se quedaban en las calles para luchar y demostrar su valía; y, por último, estaban los que salían para aprovechar el caos y participar ellos mismos u obtener algún beneficio –pero al final todas estas estrategias eran inútiles, pues al ser sus oponentes los verdugos, ya sabían a quién debían castigar.\n        Esconderse era en vano.\n        Pero no nos adelantemos a la historia, aún tienen tiempo para alistarse si así lo creen necesario, por el momento pueden también ser parte de la celebración. La derrota del cielo contra el infierno –la muerte de dios; padre, hijo y espíritu santo.\n        Algunos imps en efecto toman parte de estas festividades para celebrar a sus antecesores y el legado que les dejaron, hellhounds, sharkins, etc. Todos de alguna manera contribuyeron a la gran victoria –pero quizá esa sea una historia para más tarde.\n        Por ahora disfruta de ver la uniforme mezcla de gente corriendo por sus vidas y hasta tratando de enmendar, contra la gente orgullosa de la vida que ha llevado en el infierno hasta ahora –sobre todo si eres Goetia.\n        Cada ciclo es igual, y cada ciclo el infierno parecía volverse más humano. Tan solo bastaba fijarse en su modo de festejar:\n        Los hellhounds que no trabajan para alguien más, se juntan en comunas –en áreas grandes y con alta concentración de su propia gente, con mesas para gran cantidad de invitados; y aunque la comida no fuera la mejor, el calor de la familia les es suficiente. Además, su entretenimiento es quizá el más original, peleas físicas entre amigos y familia para iniciar de cero el ciclo que venía, o despedirse si algo llegara a pasar durante el exterminio.\n        También hay quienes lo usan como un ritual de emparejamiento y apareamiento, apoyándose de la fiesta como una excusa más para algo que ya hacen normalmente.\n        Otras especies de nivel similar como los sharkins, hellcats, demonios lesser, etc. no se quedan atrás, teniendo su equivalente a estas mismas actividades. Y los mismos pasatiempos.\n        A comparación; los imps, súcubos, y especies similares, suelen reunirse de forma más personal –en casas, por ejemplo, y en grupos más establecidos de familia y amigos. Sus costumbres un tanto más comunes como el abuso de alcohol, sustancias, y cualquier cosa recreativa que pudieran imaginar –y claro, la fornicación nunca está sobrando. Sobre todo, las súcubos y los íncubos que solían incluso organizar fiestas específicamente para este fin, como los antiguos griegos solían hacerlo.\n        Incluso los pecadores condenados; que usualmente son la presa principal de los exorcistas, encontraban como celebrar. Al no ser tan diferentes de las creaturas humanoides, llegaban a congeniar con ellas y hasta cierto punto eran del mismo nivel social que estas creaturas –así que era común ser invitados a estas reuniones también. Aún que se volvía común que solo fueran para ser objeto de burla.\n        Muchas veces fue el caso que condenados llegaban a suplicar o pelear por ir a estas fiestas, con tal de ganar una ventaja durante el exterminio y vivir para contarlo. Claro que esto no tardó en ser explotado por muchas creaturas infernales, donde algunos si protegían al invitado; y otros los traicionaban y volvían carnada.\n        Al final de cuentas, para cualquier ciudadano del infierno el Maledictum simplemente significaba una ocasión especial para portarse especialmente mal e irse del último mundo con estilo, o ver el nuevo amanecer de un nuevo día y decir “Yo sobreviví”.\n        Pero para los Goetia; que nada les preocupa durante estos últimos días, y se permiten todo tipo de acto gozoso –era tradición juntarse todos y festejar la victoria del mal sobre el bien. O mejor dicho su bien sobre el mal.\n        \n        ***\n        \n        Es en este punto donde viajamos al círculo de los traidores, hogar de Lucifer, el demonio orgulloso. Aquel que traicionó a Dios todo poderoso y consecuentemente lo derrotó –el asesino del bien superior y creador de todo lo que fue, es y será.\n        Dante lo describió a la perfección durante su viaje, pero siendo que él estuvo allí antes de la gran guerra, es claro que ya no se compara. Si, es igual a un bosque congelado; y a diferencia de la creencia popular; allí no hay fuego eterno si no un frio que quema y te lastima.\n        Muchas de las zonas de tortura y castigo que describe el poeta siguen allí, simplemente en otra parte. Ahora era más como una ciudad en constante invierno, cubierta de nieve y hogueras siempre encendidas. Imagina una villa en las montañas heladas o un pueblo en el punto más norte del norte donde el sol nunca se pone y aun así el hielo no se descongela.\n        Ahora esfuérzate en imaginar el castillo más magnánimo, y multiplícalo por siempre –aun así, no llegarás a entender la magnificencia donde se plasma un ápice del orgullo demoniaco. Lo mejor de todo el infierno y del mundo terrenal ubicado en un solo sitio.\n        El castillo de piedra blanca como la nieve, con techos y andares rojos como la sangre misma.\n        Cristalería de la más caótica, donde cada mural parecía contar una historia que nadie sabía y no había forma de traducir. Pero tan clara que al ver caer la nieve te dabas cuenta de que esos copos traviesos eran más bien cenizas y lo poco que quedaba de la víctima del fuego secreto.\n        Detrás del palacio se encuentra la respuesta a toda esta paradoja visual, pues es el mismo Lucifer. Su cuerpo original.\n        Un ángel de belleza indescriptible pero que parece a punto de caer, con la boca bien abierta por donde se podía escuchar varios lamentos, su gesto como el de alguien que grita de odio, pero gime de terror –un cuerpo, sin embargo, putrefacto y que solo sirve de puerta al Purgatorio, donde residen las almas que aún pueden lograr el perdón.\n        Algunos cuentan que dentro de esos gritos se puede distinguir perfectamente al mismo Lucifer, a Judas el traidor, y a alguien más que nadie ha podido identificar.\n        Lo llamo la respuesta a la paradoja pues aun tratando de no caer, este ángel aletea sin descanso y es este aleteo el que trae consigo el frio. Es entonces el aleteo el que vuelve el círculo en un área invernal y los pisos superiores en el ardiente infierno que verdaderamente es, pues como la fogata que enciendes en el bosque; el aire no hace más que avivar las llamas.\n        \n        ***\n        \n        El interior del palacio es igual de sorprendente que el exterior, con trofeos por todas partes de todo momento donde ha triunfado el deseo y retratos de cada batalla peleada y por pelearse.\n        Me gustaría describir la inspiración que provoca un lugar como este, pero me admito incompetente –pues no existe aún palabra en nuestro vocabulario que la explique.\n        Apenado estoy de no poder concluir mi descripción, pero confío en tu imaginación para llenar lo que falta.\n        \n        ***\n        \n        Por fin vemos llegar a todos. Reyes, príncipes, duques y marqueses en carruajes; condes, presidentes, y caballeros sobre bestias o usando magia de transportación. Claro que el estar siempre invitado no aseguraba su asistencia, no era sorpresa que faltaran de vez en cuando uno u otros –Mammon ya se había hecho a la fama de nunca participar, por ejemplo.\n        Belial, rey del noveno círculo, no puede faltar nunca. Siendo la verdadera mano derecha de Lucifer le hace tener que estar a su lado en todo momento y como seguro ya te lo has imaginado –Paimon no es exactamente su mejor amigo, sino más bien la competencia.\n        Furcas, caballero del noveno círculo, tiene prohibido asistir, pues su trabajo es cuidar la entrada al Purgatorio y asegurarse de que de ninguna forma alguien pase por allí. En especial desde lo sucedido con Dante.\n        De allí en más era común preguntarse a quien verían ese Maledictum y a quien no –de la misma forma que tu asistes a una reunión familiar sin la certeza de saber si veras a todos ese año.\n        La festividad empieza tan pronto todos comienzan a llegar, y como te lo imaginarás; hay bebidas y comida por montones. Patrocinio del tercer círculo y la reina Beelzebub y el rey Cerbero.\n        El jardín frontal del palacio; infinitamente grande y capaz de albergar quizá al infierno entero allí mismo, ahora alberga a toda la realeza infernal que llegaba.\n        Por un lado, Leviatán y Tella, de los primeros en casarse después de la gran guerra, rey y reina del purgatorio. Este rey es de un aspecto similar al de los Sharkins; parecido a una serpiente marina mezclada con un cuerpo humanoide en el sentido de que poseía manos, cuello y cabeza; de allí para abajo era una larga cola que también servía como soporte o un equivalente a sus piernas, de piel verde y azul con cuerpo cubierto por escamas. Leviatán es grande; casi tan grande como su recelo por lo ajeno, constantemente deseando lo que no es suyo y un tanto gordo también. La reina por otro lado, de las pocas creaturas que conservan un aspecto casi por completo humano, piel pálida como la ceniza y una belleza increíble; y como su marido, envidiando la belleza ajena y constantemente tratando de obtener más, en la espalda tiene alas angelicales, pero de aspecto desgastado y descuidado; como si estuvieran dañadas o lastimadas. Al ser reyes del purgatorio, sus ropas eran las más cercanas a moda celestial. Leviatán parecía vestir como un filósofo griego de la época de los grandes como Aristóteles o Platón, Tella llevaba una toga blanca solamente y una corona hecha de flores comúnmente asociadas con la pureza y la santidad.\n        Su trabajo principal era ver a las almas purgadas pasar al cielo; pero desde la derrota de dios se han dedicado a corromperlos al pecado o tirarlos (De acuerdo a los relatos de la comedia, el purgatorio es una montaña que se escala para llegar al otro lado –y mientras más alto, más difícil es continuar subiendo).\n        —Buenas noches. —Les saludaba cordialmente Paimon, viendo de reojo a Tella—.\n        —Buenas noches, hermana. —Octavia comentaba como si estuviera obligada a saludar—.\n        Paimon y Octavia (con Stolas en brazos) llegaban y más de uno les hacía reverencia aun cuando no eran del cuarto círculo, sea por respeto y otros por burla –podías imaginarte la opinión de los demás respecto al Gran Búho lambiscón. Pero poco le importa a Paimon siempre y cuando se haga lo que él dice.\n        Prontamente se encontraron con Crocell y Theia que también estaban allí, junto con su hija Valefar y su esposo Barbatos del quinto círculo. Detrás de ellos Stella y Andrealphus, hijos de estos dos. Este era si acaso el grupo familiar más grande, pues Barbatos era hijo de Agares; que en paz descanse y Amdusias del sexto círculo, que a su vez son padres de Gusion y Eligos –hermano y hermana que se casaron para tener a Andras y Agares (II), también del sexto círculo. El resto del de los demonios Goetia se encontraban si acaso en familias más pequeñas o completamente independientes.\n        Valefar es una mujer que solo puedo comparar con un cisne de cuello negro, su plumaje inferior blanco como la nieve misma y de su pecho para arriba; negro como la noche que no es alumbrada por la antorcha ni la flama, cuerpo hermoso y curvado como un cisne real. Barbatos, su marido, un pavorreal de plumaje verde y azul, mientras le diera la luz parecía que realmente era de todos los colores en el universo –además de tener una cola larga y deslumbrante. Se dice que al levantar y abrir su cola; cada pluma; en vez de tener la forma de gota que identifica a los pavorreales reales, lo suyo parecían ojos, donde las pupilas brillaban como rubíes, esmeraldas o cientos de otras piedras preciosas –y cuando su cola estaba tirada y cerrada, solo podías observar los colores brillar a través. Valefar viste ropa que en su momento era considerada formal en la era vikinga del hombre, no podía explicarlo si le preguntabas, pero parecía tener una ligera fascinación por esa época –pero muchos asumían que era por lo violentos que eran y su pasión por la guerra y morir en batalla. Una larga tela verde cubría su cuerpo con un cuello acolchonado y peludo de color café, como el pelaje de un oso. En la espalda tenía dibujado un grifo (creatura mítica nórdica), y debajo un vestido rojo con ornamentos dorados. Barbatos vestía como un soldado inglés de los 1600, saco rojo con amarillo abotonado solo del pecho, una camisa blanca y pantalones blancos además de altas botas negras. No existe química visual entre los dos atuendos y te aseguro que de no haberte dicho que eran casados; ni lo hubieras imaginado.\n        Stella y Andrealphus, hijos de ambos; al no existir un claro resultado entre la mezcla de ambas especies, resultaron similares pero distintos. Stella era igual al polluelo de un cisne; con apenas dos ciclos de edad, era de aspecto similar a Stolas –plumaje negro y blanco, y digna de ser una hija del círculo de la violencia pues sus ojos ya mostraban una predisposición al intenso sentimiento que es el odio –pero escondido en un gentil rosa mexicano. Como su madre era parecida al cisne del cuello negro, Stella heredó ciertos tonos oscuros en varias partes de su plumaje –al final solo podrías distinguirla de Stolas por el color de su cuerpo, la tonalidad de sus ojos y el pico rosado. Vistiendo un vestido rosado, pomposo y adorable. Valefar y Barbatos esperan que su cola crezca para parecerse a la de su padre, pero tan esponjosa como la de su madre.\n        Andrealphus, de cinco ciclos. Y se notaba –el chico ya caminaba, hablaba como alguien de su edad, era el paquete completo de lo que quería Paimon de Stolas.\n        Su pelaje blanco como la nieve con entonaciones azules que parecían un degradado uniforme entre un color y el otro, la parte superior de su cuerpo muy parecida a la de su madre de no ser por el azul en su pico; en sus ojos, solo sus patas eran negras. La cola de pavorreal la heredó de su padre al parecer, pero a diferencia de la de Barbatos, esta parecía tener diamantes azules en vez de ojos de varios colores. Desde temprana edad era obvio que tenía un complejo por sí mismo; una extraña mezcla entre desprecio y abundante amor propio. Trataba siempre de presumir su aspecto a los demás y verse impecable; pero al momento que lo comparabas con su padre, se molestaba profundamente –y si la persona era importante para él, podía llegar a apenarse y esconderse.\n        Hablar de su aspecto podía producir cualquiera de estos 3 resultados.\n        Su ropa era similar a la de un noble de la época victoriana actual; o mejor dicho la ropa de un niño de familia noble, y sobra mencionar que de sus mismos colores que su plumaje.\n        Andrealphus se le quedaba viendo a Stolas en los brazos de Octavia, luego a la reina y finalmente a Paimon; quien más lo intimidaba.\n        —Andrealphus. —Habló Paimon—.\n        El pequeño inmediatamente se paró frente en alto y se puso a la defensiva. Ya había escuchado lo duro que era con su abuelo Crocell y había llegado a oír la conversación de su padre respecto a las órdenes del rey –el chico estaba listo para no dejarse atacar.\n        —¿Sí, su alteza? —Respondió Andrealphus—.\n        Su tono de voz era agudo; lo común en un niño de su edad, un tanto difícil de entender lo que decía, pero lo suficientemente claro para no tener que repetirse. Además, sabía bien como dirigirse a otros de acuerdo a su rango de poder.\n        —¿Qué celebramos hoy?\n        —La victoria del rey Lucifer contra Dios y el final de otro ciclo.\n        —Muy bien. ¿Por qué tenemos ciclos?\n        —Para limpiar el infierno de las almas peligrosas. —Andrealphus parecía quedarse sin aire al dar oraciones largas, pero se negaba a dejarse vencer—. Y prepararlo para las nuevas almas que entrarán después de la purga.\n        Paimon estaba más que satisfecho con la respuesta. No solo era correcta hasta cierto punto; si no que le daba una razón para mirar con rechazo a Stolas, quien se escondía en Octavia al sentir su mirada de desagrado. Cada ciclo era como una prueba para los pecadores que se convertían en condenados al terminar su castigo; para ver si serían de utilidad para el mejoramiento del infierno o debían ser eliminados –pero nadie seguía esa regla; como ya había explicado anteriormente. Al final era solo una excusa para erradicar libre de sospecha a cualquiera que se pudiera considerar un riesgo para aquellos en poder.\n        —¿A que ciclo entramos ahora?\n        —Veintiuno.\n        —Felicidades Barbatos, Valefar. —Comentaba Paimon en un tono que ni siquiera sonaba como cumplido—. Que sirva bien a su alteza, Lucifer.\n        Ambos hicieron una reverencia en agradecimiento.\n        —Barbatos ¿Tus hermanos, madre…? —Paimon parecía ver a su alrededor buscando al resto de la familia—.\n        —Una disculpa su majestad. Están en la fiesta, pero desconozco en dónde o con quién.\n        —Así está bien, no quería saludarlos.\n        Sin una palabra o gesto, Paimon tomó a Octavia de la cintura y le hizo continuar el paso hacia el centro del salón. Theia simplemente le hizo contacto visual a la reina para recordarle lo último que habían hablado.\n        Saliendo del pasillo principal donde se llevó a cabo esta charla, entras al vestíbulo principal; una gran superficie normalmente vacía que conecta al salón del trono, además de unas escaleras de cada lado (curvadas) que te llevan al segundo piso –donde están todas las habitaciones.\n        Otra cantidad de demonios estaban aquí, pero nadie de importancia inmediata para Paimon –quien se dirigía directamente a él gran salón principal, dónde se llevaría a cabo la fiesta. Allí estaban el resto de los reyes reunidos –y como de costumbre, Mammon no estaba allí. Tella y Leviatán seguían afuera así que tampoco estaban a la vista.\n        Lucifer tampoco estaba, Lilith no se veía por ninguna parte. Paimon no tuvo opción más que esperar a que aparecieran a dar inicio a las festividades –y entonces poder presumir todo lo que había logrado, criticar a los demás y recordarle nuevamente que estaba para cumplir su deseo de un infierno virtuoso.\n        Y mientras él parecía ansioso, Octavia parecía querer irse de allí –sabía que de tener la oportunidad hablaría y acusaría a su esposo de adulterio. La única duda era el cómo haría el anuncio o si lo haría de verdad. Sea cual sea su decisión, el destino ya la había tomado en su lugar.\n        Con quien si se encontraron fue Satanás y su esposa Vine, que estaban charlando entre si con su pequeña hija Sitri que los veía con cara de aburrida de muerte. Paimon vio la oportunidad de cuestionarlo respecto al arma sagrada perdida y saber qué era lo que pensaba hacer al respecto –o, mejor dicho, saber si sus amenazas a Crocell habían llegado hasta él.\n        Satanás era por decirlo de forma simple; la contra parte de Lucifer, su aspecto muy similar y la razón por la que muchas veces el hombre suele confundir a uno con el otro. La diferencia principal es que mientras Lucifer conserva un aspecto más humano, Satanás mezcla ese aspecto humanoide con el físico de un demonio lesser y multiplica las facciones violentas para imponer terror. Su piel es de un rojo cenizo; casi gris, cuernos muy parecidos a los de un imp pero más intimidantes, sus orejas largas y puntiagudas y ojos rojos y sin brillo –vistiendo solamente una armadura de pecho similar a la de los soldados romanos pero sin la ropa que va debajo para cubrir sus hombros y manos, además de una falda (nuevamente como algunas armaduras romanas) que constaba de una tela debajo de una serie de láminas metálicas unidas verticalmente una a la otra y por último, sus patas negras como las de una cabra con protecciones metálicas y alas negras como vampiro de novela.\n        Su esposa Vine, con una cara casi humana, pero nariz aplastada y boca pronunciada que parecían rasgos de una leona. Como Satanás; con cuernos similares a los de los imps, pero no solo dos –ella poseía 7, tres de cada lado y uno en medio sobre su cabeza, todos excepto dos, hacia atrás como si estuvieran peinados, y los dos de abajo hacia enfrente como los cuernos de una cabra de las montañas. Su figura femenina y delgada pero carente de carne, si entiendes a lo que me refiero –por último, ojos grises como su piel y labios aún más oscuros, solo comparado con sus alas, similares a las de su esposo. Vine vestía con una extraña armadura también, pegada a su cuerpo de forma muy ajustada y que parecía ser parte de su misma piel. La primera pieza cubría su cuello, hombros, pecho, abdomen y se volvían una sola pieza al unirse en su entrepierna –dejando sus piernas completamente expuestas. Sus patas, más parecidas a las de un felino; también estaban expuestas y sin armadura, dejando ver sus garras lastimar el suelo.\n        La voz de Satanás era grave e imponente mientras que la de Vine era femenina y agresiva; además, parecía que de ella salían varias voces diciendo lo mismo, como un eco en su habla.\n        Por último, estaba Sitri, que tomó el aspecto de leona de su madre y se apoderó de toda su forma, pareciendo de forma hecha y derecha una leona con alas. De los mismos colores cenizos de sus padres, pero mezclados con el amarillo que se espera de dicho animal y sus alas; a diferencia, emplumadas como las de un ángel –pero sin apartarse del esquema de colores. Su voz era un tanto inusual, al ser la de una niña común, pero con acentos felinos. Y sus ojos eran de un amarillo brillante que resaltaba de su rostro. Su ropa era conservadora al ser solo unos trozos de tela que unidos formaban algo similar a un vestido –que igual a la moda de sus padres, era de tono oscuro.\n        —Satanás, que agradable coincidencia. —Paimon decía en un tono algo burlón—.\n","writing_bbcode_parsed":"<span style='word-wrap: break-word;'>&Uacute;ltima oportunidad<br /><br /><br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pasaron los meses como pasan las estrellas por el firmamento, Paimon y Octavia ya estaban tan acostumbrados a su separaci&oacute;n informal que el contacto que ten&iacute;an era m&iacute;nimo y exclusivo a cuando la situaci&oacute;n lo ameritaba. Pero las voces del pueblo se escuchaban fuerte y claro al ser contadas por el buf&oacute;n que mientras entreten&iacute;a al pr&iacute;ncipe se burlaba de la opini&oacute;n ajena.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un condenado vestido de payaso y piel pintada de rojo como simulando ser un imp. Su aspecto casi humano, pero claramente deformado por naturaleza. O quiz&aacute; as&iacute; era y as&iacute; siempre hab&iacute;a sido, pues era descrito entre la humanidad como un buf&oacute;n con desagradable rostro, tan inteligente a sus 30 como el d&iacute;a que naci&oacute;, de frente peque&ntilde;a y ojos grandes, gran nariz y mala figura &ndash;adem&aacute;s de una grande y plana barriga y por supuesto, una joroba.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si su acto no te causaba risa, lo hac&iacute;a su torpeza y aspecto despreciable. A veces la risa emanaba del acto mezclado con el actor. Pero por donde lo vieses, era un buf&oacute;n nato.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;All&iacute; estaba yo, si all&iacute; estaba yo en el mercado de pulgas. Ese que se pone cerca de los furiosos y enojosos cuando la purga se aproxima. &mdash;Tambaleaba al decir&mdash;. Como siempre se quejaban de los Goetia, que si esto y que si lo otro. Se atrev&iacute;an a burlarse de usted mi se&ntilde;or y de su mujer, dec&iacute;an que se ve&iacute;an impares. &iexcl;Pues ni que fueran pareja! &iquest;O si lo son?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El buf&oacute;n se re&iacute;a pensando que era ingenioso, mientras hac&iacute;a volteretas para Stolas que le ve&iacute;a con suma concentraci&oacute;n.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Si lo son p&oacute;nganse m&aacute;s juntos su majestad, que la reina no huele feo ni usted peor. Quiz&aacute; es el pr&iacute;ncipe que no le cambiaron el pa&ntilde;al desde el mes anterior.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo lleva esto? &mdash;Pregunt&oacute; Paimon dando cuerda a las palabras del comediante&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iexcl;Lleva desde siempre! Solo que ahora ya no lo saben aparentar. &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute; Lucifer? &iexcl;Oh, ni se diga de Lucifer!<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Octavia no se molest&oacute; en evitar re&iacute;r con esto. Era exactamente lo que ella quer&iacute;a; que Lucifer diera cuenta de Paimon y su falta de virtud.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Est&aacute;s diciendo que es mi culpa? &mdash;Alzaba la voz Paimon&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Rey m&iacute;o, si no he dicho eso. Quiz&aacute; el orgullo se le ha metido a la cabeza y ahora hasta los malos t&iacute;tulos se quiere adjudicar. &mdash;Dando cuenta a la risa de Octavia, dio cuerda al asunto&mdash;. Pero si hasta la reina se ha re&iacute;do, quiz&aacute; ella sabe m&aacute;s de aquello que es verdad.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Y qu&eacute; har&iacute;as t&uacute; en mi lugar? Buf&oacute;n. &mdash;Paimon retaba al condenado&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iexcl;Qu&eacute; no har&iacute;a! Si primero beber hasta perder el control y acostarme con todas las mujeres. Pero si quiere saber que har&iacute;a yo en su lugar, entonces dir&iacute;a: Sonre&iacute;r con maldad y poner a mi mujer en su lugar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora Paimon fue quien re&iacute;a ante la descarada respuesta mientras Octavia cortaba su alegre sonrisa para reemplazarla por disgusto.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Tambi&eacute;n cambiaba de hijo. &mdash;Continuaba el buf&oacute;n&mdash;. Ni habla, ni se para. Y todo chiquito, casi como yo. &iquest;Te gustar&iacute;a ser buf&oacute;n a mi lado? Porque para pr&iacute;ncipe no sirves, no que no.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La molestia de Paimon se hac&iacute;a verdad en este chiste. Justamente lo que quer&iacute;a evitar era que su hijo fuese causa de burla, y aqu&iacute; ten&iacute;a de frente a alguien dispuesto a burlarse.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;El? &iquest;Un payaso? &mdash;Presionaba Paimon con su voz alzada&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Bueno, depender&aacute; de su sentido del humor. &iexcl;Pero que gracioso ser&iacute;a tener un tonto de gobernador! &iexcl;Dos veces!<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Me has dado algo que pensar, buf&oacute;n. Ahora fuera de aqu&iacute; antes de que otro de tus chistes te cueste la vida. &mdash;Paimon daba la se&ntilde;al para que se lo llevaran&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iexcl;No otra vez! &mdash;&Eacute;l pobre se llevaba las manos a la cabeza&mdash;. Si yo, el buf&oacute;n Triboulet que sirvi&oacute; bajo el rey Louis XII y Francis I ya tuve tal destino, dejadme morir se lo suplico.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras el pobre diablo pataleaba al ser llevado fuera de la presencia de los dos, su voz imploraba terminar con su suplicio. Quiz&aacute; era que el loco se volv&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s loco cuando estaba entre otros locos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Esto me gano por tomarle la palabra a Mammon. &mdash;Paimon se tallaba la frente como teniendo dolor de cabeza&mdash;. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Paimon se retir&oacute; del lugar llev&aacute;ndose a Stolas con &eacute;l. Octavia llevaba tanto tiempo con su hijo fuera de su alcance que por m&aacute;s repudio que tuviera contra su marido; m&aacute;s fuerte era su deseo por seguir siendo madre. Tal era su deseo que poco a poco parec&iacute;a sufrir un conflicto interno entre sucumbir ante la oportunidad de volver a tener a Stolas entre sus brazos, o continuar con su dram&aacute;tico capricho contra su esposo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pocas opciones le quedaban ahora que hab&iacute;a puesto toda su fe en el &uacute;nico miedo de su marido, ya lo hab&iacute;a sacrificado todo y aun as&iacute; se cuestionaba si de verdad pudiera triunfar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por su parte, Paimon continuaba atormentando a su mujer. Cerraba las otras habitaciones para que tuviera que dormir con &eacute;l; retiraba las sillas del comedor para obligarla a comer con &eacute;l; y el ya pr&oacute;ximo fin de ciclo &ndash;que fomentaba apariciones p&uacute;blicas, la obligaban a pasar el tiempo junto a &eacute;l.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras tanto, todo por lo que se hab&iacute;a esforzado parec&iacute;a desaparecer y lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer era ver como de poco a poco; lo que parec&iacute;a su ventaja, volv&iacute;a a desaparecer. Este sentimiento solo pod&iacute;a compararse con el de alguien que trata de subir una monta&ntilde;a, pero cuando por fin se acerca a la cima, esta vuelve a crecer.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Octavia se quedaba sin opciones mientras que las de Paimon segu&iacute;an igual. Y as&iacute; pasar&iacute;an los d&iacute;as hasta que ya solo quedaban unos 30 y uno m&aacute;s para que otro ciclo llegara a su final.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Ma&ntilde;ana vendr&aacute; a visitarnos Crocell, para que tengas al ni&ntilde;o listo a tiempo. &mdash;Indicaba Paimon a Octavia mientras se alistaban para dormir&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella; que ya hab&iacute;a pasado tanto tiempo distanciada de su hijo, trataba de no verse en j&uacute;bilo al escuchar tales palabras. Sab&iacute;a que no era un cambio de coraz&oacute;n de Paimon, y mucho menos alg&uacute;n tipo de perd&oacute;n &ndash;pero la alegr&iacute;a de volver a ser madre afrontaba cualquier deseo por fingir desinter&eacute;s o aludir a la obviedad de que su esposo claramente algo planeaba. De una forma u otra, ya se encontraba deseosa por el siguiente amanecer.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y tan pronto sali&oacute; a saludar el nuevo d&iacute;a ella despert&oacute;, casi tan temprano como despiertan los sirvientes para adelantarse a sus trabajos &ndash;corriendo directo al cuarto de su hijo, que por tanto tiempo se le hab&iacute;a apartado de sus brazos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El peque&ntilde;o tampoco despertaba a&uacute;n mientras ella lo pegaba a su pecho como si no le hubiera visto en una eternidad, sentimiento justificado. Stolas; que tambi&eacute;n extra&ntilde;aba el calor de su madre, no tard&oacute; en identificar su aroma tan cerca como nunca. R&aacute;pidamente despert&aacute;ndose y vi&eacute;ndola a los ojos con su gran sonrisa, que era respondida con otra de igual tama&ntilde;o por una madre amorosa que tanto le extra&ntilde;aba.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La paz en este encuentro fue tal que incluso Rym; quien m&aacute;s se hab&iacute;a hecho cargo de Stolas en su ausencia, entr&oacute; con avidez esperando lo peor &ndash;pero sorprendida al ver tan inesperada escena.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iexcl;Su alteza! Si el rey se entera-<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Est&aacute; bien Rym, cuento con su permiso.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Lucifer bendiga su benevolencia. El pr&iacute;ncipe ha sido inconsolable desde que su alteza el rey, dio la orden.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Octavia deseaba con tantas fuerzas que no se arruinara el momento que por un segundo estuvo de acuerdo, pero mientras m&aacute;s lo pensaba m&aacute;s sent&iacute;a que no era bondad; si no una se&ntilde;al de que algo estar&iacute;a por pasar. Segura de este hecho, sab&iacute;a que deb&iacute;a darle placer al tiempo que pasara con su peque&ntilde;o. Tanto como si fuese este el &uacute;ltimo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Tendremos visitas hoy, Stolas debe quedar perfecto. &mdash;Deliberaba Octavia&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A Stolas no le quedaba opci&oacute;n que observar mientras las dos no paraban de hablar, comparando vestimentas, combinando unas con otras. Viendo fijamente a su madre ir de un lado a otro mientras lo ba&ntilde;aban y lo peinaban. Octavia completamente enfocada en hacerlo brillar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y el esfuerzo que iba en dejarlo impecable sin dudas dio frutos &ndash;Stolas se ve&iacute;a como nunca, sus plumas brillaban, sus ojos resaltaban sobre su blanco rostro y se ve&iacute;a tan esponjado como un peluche. Pero a la vez que Rym y Octavia se aseguraban de que Stolas estuviera en su mejor presentaci&oacute;n, era inevitable que no prestaran tanta atenci&oacute;n al peque&ntilde;o, y este en consecuencia se esforzaba en hacerse notar &ndash;sobre todo por su madre.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Balbuceaba como si quisiera de verdad hablarle, pero Rym le ped&iacute;a calma en lo que le limpiaban el rostro. Trataba de levantarse y dar un paso o dos, pero terminaba cayendo de lado o de frente y Octavia le levantaba para reacomodar sus plumas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As&iacute; como las dos se esforzaban &eacute;l lo hac&iacute;a tambi&eacute;n, cada uno con una intenci&oacute;n diferente. Lamentablemente; con lo impacientes que son los ni&ntilde;os, Stolas no tard&oacute; en rendirse &ndash;y por m&aacute;s que brillaran sus ojos y sus plumas, la luz de su mirada deca&iacute;a. Y ni Rym, ni Octavia se percataban de lo que Stolas tanto trataba de demostrar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando lleg&oacute; la hora del desayuno, Octavia estaba lista para presentarse de nuevo como la esposa perfecta; a estas alturas casi pod&iacute;as pensar que era su forma de negociar con Paimon por m&aacute;s tiempo con su hijo &ndash;completamente dando la raz&oacute;n al consejo del buf&oacute;n a su marido y por consecuencia (si este fuera un evento p&uacute;blico), mejorando la imagen del matrimonio. Octavia lo sab&iacute;a, pero hac&iacute;a caso omiso, determinada a recuperar a Stolas tanto como le fuera posible. Tal fue su dedicaci&oacute;n que incluso estaba dispuesta a esperar a Crocell en la entrada con los sirvientes.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Mujer, deja de hacer el rid&iacute;culo y vamos a desayunar. &mdash;Le rega&ntilde;aba Paimon&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Y qu&eacute; hay de Crocell?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Llegar&aacute; m&aacute;s tarde. La pr&oacute;xima vez deja tus impulsos y pide el resto de los detalles.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Paimon ten&iacute;a raz&oacute;n, Octavia solo sab&iacute;a de su visita y que deb&iacute;a tener al ni&ntilde;o listo a tiempo &ndash;pero su inter&eacute;s por el ni&ntilde;o la hizo por completo despreocuparse de lo que de verdad deb&iacute;a saber. Incluso los sirvientes que trabajaron el doble de r&aacute;pido por su orden se ve&iacute;an frustrados; pues cualquiera que trabaja bajo las &oacute;rdenes de alguien m&aacute;s espera que esas &oacute;rdenes sean certeras y sustentadas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tal fue su fracaso que el desayuno que se hab&iacute;a preparado era para las dos familias, efectivamente desperdiciando tiempo, labor y material. Al final, Octavia se sent&iacute;a m&aacute;s que humillada.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando se sent&oacute; en la mesa junto a Paimon y Stolas; como sol&iacute;an hacerlo antes, la impotencia de Octavia se extend&iacute;a fuera de su mirada. El peque&ntilde;o Stolas; a&uacute;n decidido a demostrar su aprendizaje a su madre, hac&iacute;a su mejor esfuerzo para utilizar los cubiertos que ten&iacute;a a su disposici&oacute;n &ndash;no eran los correctos a usar, ni los tomaba adecuadamente todav&iacute;a, pero no daba bocado sin primero asegurarse de que la mirada de su madre estuviera sobre &eacute;l.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que Stolas a&uacute;n no entend&iacute;a era la diferencia entre el hecho de que alguien te tenga en su campo de visi&oacute;n y otra cosa totalmente distinta como que dicha mirada est&eacute; en ti. Por ello Octavia segu&iacute;a fuera de si al comer y por completo ignoraba los esfuerzos de su hijo &ndash;una vez m&aacute;s aliment&aacute;ndole la idea de que no lo hac&iacute;a bien. Ahora solo era Stolas culp&aacute;ndose a s&iacute; mismo de su fracaso, sinti&eacute;ndose insuficiente.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Veo necesario pedirte que te comportes durante su visita. &mdash;Solicitaba Paimon entre mordidas&mdash;. Espero estar siendo claro.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Si, Paimon.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;De ser necesario imita a su mujer.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Octavia trataba de no mostrarse insultada, cerrando los pu&ntilde;os.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Por supuesto, amor. &mdash;Octavia quer&iacute;a arrancarse la lengua&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Si tan solo tu hijo aprendiera as&iacute; de r&aacute;pido.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al terminar, mientras los sirvientes limpiaban y preparaban aperitivos Octavia volv&iacute;a a encargarse de Stolas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Y cu&aacute;ndo es mas tarde? &mdash;Preguntaba Octavia, d&aacute;ndole la espalda a Paimon mientras cargaba a su hijo&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;En cualquier momento, le ped&iacute; que se presentara despu&eacute;s del desayuno.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cerrando los ojos para respirar hondo, Octavia se llev&oacute; a Stolas al jard&iacute;n frontal; esperando pasar el tiempo con &eacute;l &ndash;quiz&aacute; pudiendo interceptar a Theia al llegar para poder desahogarse, tanto tiempo desde su &uacute;ltima reuni&oacute;n hab&iacute;a cierto inter&eacute;s en ambas por saber de la otra.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No pas&oacute; ni una hora para que se escuchara llegar a los duques. Su carrosa; aunque m&aacute;s sencilla que la de ellos, no escatimaba en su belleza &ndash;claro ejemplo de que en ese c&iacute;rculo; incluso lo que podr&iacute;a considerarse austero, no era sin&oacute;nimo de fealdad.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tan pronto se estacion&oacute; frente a la entrada principal, se dio aviso a Octavia, quien como sutil venganza se mantuvo cerca de la entrada sin avisar a Paimon, mientras los sirvientes; como en la mansi&oacute;n de Crocell, se encargaban de recibirles. Cuando ya era m&aacute;s propio el presentarse; camin&oacute; prontamente con Stolas entre los brazos, y salud&oacute; alegremente a sus invitados.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Su alteza, Octavia. &mdash;Alzaba la voz Crocell&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Y el peque&ntilde;o Stolas. &mdash;Continuaba Theia, acerc&aacute;ndose a saludarlo&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Crocell, Theia. &mdash;Sonre&iacute;a Octavia, casi de forma cre&iacute;ble&mdash;. Bienvenidos, Paimon espera dentro.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Finalmente te devolvi&oacute; a tu hijo. &mdash;Theia continuaba su pl&aacute;tica con Octavia&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aunque no sab&iacute;a la verdad, Theia se daba una idea de lo que pasaba; bas&aacute;ndose en lo que lleg&oacute; a platicar con Octavia y su comportamiento p&uacute;blico. Sin embargo, Octavia pretend&iacute;a mantener su charada hasta estar solas; solo para estar segura.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Al final quien sabe m&aacute;s es la madre, estar&aacute;s de acuerdo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Completamente. &mdash;Confirmaba Theia&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todos entraron al palacio juntos mientras Stolas trataba de impresionar a las visitas con sus intentos de habla; que finalmente solo eran peque&ntilde;os ruidos y silabas incompletas. Los balbuceos ocasionaron que Paimon se percatara de su entrada, completando as&iacute; la jugarreta de Octavia; que lo dejaba ver como si se hubiese distra&iacute;do. Tal vez no la humillaci&oacute;n m&aacute;s grande, pero si fuera de lugar cuando eres quien ha invitado a alguien a su hogar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con una risa fingida Paimon fingi&oacute; demencia, e incluso culp&oacute; a los sirvientes de no haberle avisado pese a estar enterada su mujer, pero esto a Crocell y Theia poco les importaba pues mientras una quer&iacute;a irse a platicar con su amiga, Crocell prefer&iacute;a saltarse las formalidades e ir directo al grano.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Por favor, Octavia, lleva a Theia al jard&iacute;n mientras yo y Crocell hablamos. &mdash;Paimon deliberaba&mdash;. En mi estudio, por favor.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y mientras Octavia se llevaba a Stolas y Theia al jard&iacute;n, Paimon y Crocell se encerraban en el estudio, previamente ordenado por Paimon para evitar interrupciones de todo tipo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Unas botellas de distintos licores, aperitivos y dos sillas frente a una mesilla en la que descansaba todo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Crocell; un tanto intimidado por la discreci&oacute;n de Paimon, estaba listo para escupir tantas excusas como le fuera posible &ndash;pero sin saber con cual empezar, le terminaba por ganar el silencio de la incertidumbre.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Muchas cosas hab&iacute;an pasado durante el ciclo y desde su &uacute;ltima comidilla, y de todos los duques y duquesas; &eacute;l sin duda era quien Paimon m&aacute;s ped&iacute;a que solucionara los desperfectos. Solo pod&iacute;a pensar en c&oacute;mo salir de all&iacute; con vida.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero Paimon se mantuvo en silencio, le ofreci&oacute; asiento a Crocell; el cual acept&oacute; sin chistar, e incluso se sirvi&oacute; de comer y de beber antes de sentarse al frente suyo. Era evidente que esperaba que Crocell cediera y comenzara a cantar por su cuenta. Si de verdad Crocell quer&iacute;a sobrevivir; deb&iacute;a resistir un poco m&aacute;s.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Crocell, &iquest;Podr&iacute;as explicarme una cosa? &mdash;Paimon observaba su copa de vino mientras la meneaba en c&iacute;rculos&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Claro, su alteza.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Me enter&eacute; de que hubo un accidente recientemente, d&oacute;nde unos hellhounds y unos imps fueron atrapados con un arma bendita en su posesi&oacute;n. &mdash;Su mirada ahora perforaba los ojos de Crocell&mdash;. No me cabe duda de que sabes para que sirven esas armas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando el problema son los condenados, encontrar al culpable era f&aacute;cil; pues a diferencia de los nacidos en el infierno &ndash;estos no pod&iacute;an pasar a otros c&iacute;rculos, atrapados a estos permanentemente por sus pecados. Pero cuando el problema era una creatura nacida en el infierno se volv&iacute;a todo un asunto pol&iacute;tico; pues estos pod&iacute;an transitar libremente a donde quisieran. Y a veces descubrir su origen pod&iacute;a llegar a ser imposible; o catastr&oacute;fico si el caso era opuesto.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Si su alteza me permite, Barbatos-<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Barbatos, &mdash;Interrumpi&oacute;&mdash;. Est&aacute; a cargo del quinto c&iacute;rculo la &uacute;ltima vez que revis&eacute; y esto fue aqu&iacute;. Y no solo eso, uno de ellos logr&oacute; escapar con el arma, cosa que tambi&eacute;n se vuelve nuestra responsabilidad.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y Paimon no ment&iacute;a, es por esta misma raz&oacute;n que descubrir el origen pod&iacute;a ser un problema. Si un rey ten&iacute;a problemas con otro de otro c&iacute;rculo, o un duque con otro, y as&iacute; sucesivamente &ndash;no era raro que se boicotearan mutuamente como forma de evitar represalias o negarse a rendir cuentas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Su alteza, durante el interrogatorio se descubri&oacute; que son residentes del quinto c&iacute;rculo. &mdash;Crocell trataba de explicar&mdash;. Si alguien es responsable es &eacute;l.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Y, por lo tanto, Satan&aacute;s es responsable de &eacute;l. En cambio, t&uacute; eres responsabilidad de Lucifer; y por ello mi responsabilidad. &mdash;Continuaba Paimon&mdash;. Y un arma bendita suelta por all&iacute; es m&aacute;s que solo un problema, es un riesgo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;No hay duda de que sus Condes-<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Otros buenos para nada, igual que Barbatos. &mdash;Paimon parec&iacute;a no tener intenciones de dejar a Crocell expiarse&mdash;. No s&eacute; c&oacute;mo es que termin&oacute; con tu hija.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Le aseguro que, de haber sabido de su incompetencia, yo mismo hubiera intervenido. &mdash;Crocell no pod&iacute;a tener ni un respiro&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Ya localizaron el arma?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;De acuerdo a Furfur, se cree que la esconden en las minas del quinto c&iacute;rculo. Pero no han podido investigar debido a que los condenados del &aacute;rea parecen estar coludidos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Molesto con que, a cada pregunta, la respuesta era cada vez menos satisfactoria, Paimon no vio m&aacute;s opci&oacute;n que motivar a Crocell a conseguir resultados; y no excusas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;No me importa que tenga que decir esa mujer, quiero que tome a su pandilla de buenos para nada de Malthus, Raum y Bifrons y destruyan el lugar si hace falta.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Y Satan&aacute;s, su alteza? &mdash;Crocell sonaba preocupado&mdash;. Lucifer dej&oacute; claro que cada c&iacute;rculo deb&iacute;a auto gobernarse, nadie lo sabe mejor que usted.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Entonces aconseja a tu yerno.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Incluso as&iacute;, si satan&aacute;s no lo permite-<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Crocell. &mdash;Interrumpi&oacute; Paimon con un tono de voz sorpresivamente calmado&mdash;. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Su alteza? &mdash;Respond&iacute;a Crocell con su voz a punto de quebrarse&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;No me falles.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Incapaz de decir que no por miedo a empeorar la situaci&oacute;n, no le qued&oacute; m&aacute;s opci&oacute;n que aceptar &ndash;lo que finalmente motiv&oacute; a Paimon a cambiar el tema de conversaci&oacute;n. Con el ciclo cerca de su final, hab&iacute;a todav&iacute;a muchas cosas por hacer; y aunque la eternidad es un largo tiempo, siempre parec&iacute;a no haber suficiente.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como otra forma de burlarse de Dios y de su creaci&oacute;n, al iniciar este nuevo infierno coloc&oacute; sus propias fiestas conmemorativas &ndash;entre ellas, una s&aacute;tira directa a la navidad que se llevar&iacute;a a cabo una semana antes del cierre de ciclo, como una ceremonia para preparar la purga y decidir el camino del infierno y sus c&iacute;rculos para el ciclo que segu&iacute;a. Lo m&aacute;s pr&oacute;ximo que podr&iacute;as usar de referencia ser&iacute;a tus prop&oacute;sitos de a&ntilde;o nuevo; solo que llevados a cabo en fechas de natividad.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esto era de suma importancia para Paimon pues serv&iacute;a como forma de mostrar que pod&iacute;a llevar su carga y la de Lucifer en sus hombros &ndash;para que &eacute;l pudiera enfocarse en el infierno entero como rey supremo. Y como hab&iacute;an platicado la &uacute;ltima ocasi&oacute;n, demostrar la competencia de su mandato a los dem&aacute;s reyes para que siguieran sus pasos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo vamos con los condenados? &mdash;Reanudaba la conversaci&oacute;n Paimon&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Sin problemas, se&ntilde;or. De acuerdo a los presidentes; estamos por debajo de todos los otros c&iacute;rculos en n&uacute;mero de pr&oacute;fugos, la mayor&iacute;a no sobrepasan las capacidades destructivas de un hellhound entrenado. &mdash;La voz de Crocell se volv&iacute;a orgullosa para volver a tambalear&mdash;. Excepto por, bueno&hellip;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Contin&uacute;a.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Su mascota.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Vivir&aacute; lo que tenga que vivir.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Y su alteza Octavia?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Estoy seguro de que no causar&aacute; problemas. &mdash;Paimon sonaba seguro de s&iacute; mismo al hablar de ella&mdash;. <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Un alivio.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su pl&aacute;tica continu&oacute; por varias horas m&aacute;s sobre otros temas de mucho menor importancia. Comparar el cuarto c&iacute;rculo con los dem&aacute;s, discutir planes menores para controlar las riquezas entre los habitantes, condenados prometedores o de bajo riesgo que estuvieran por cumplir la condena (cortes&iacute;a de Gamigin), e incluso uno que otro demonio menor que parec&iacute;a obtener cierta presencia.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando menos se hab&iacute;an dado cuenta; era hora de la comida.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando Paimon y Crocell se retiraron para su charla, Theia y Octavia; a&uacute;n con Stolas en sus brazos, fueron al jard&iacute;n detr&aacute;s del palacio. Octavia se ve&iacute;a finalmente relajada y un tanto en paz comparado con lo que llevaba sobreviviendo desde hace meses. Theia; aunque conoc&iacute;a de los chismes que circulaban respecto al matrimonio de los dos, desconoc&iacute;a la amplitud en la que se desarrollaban los hechos y el abuso por el que hab&iacute;a estado pasando Octavia &ndash;quien nunca hab&iacute;a estado dispuesta a contarle a nadie por un miedo irracional que, as&iacute; como poco a poco hab&iacute;a disminuido, se hab&iacute;a vuelto a reventar con el arrebato de Stolas. Theia pod&iacute;a sentir a Octavia y sus deseos por hablarle de todo lo que hab&iacute;a pasado desde entonces; tal vez su experiencia con una hija y dos nietos, o un sexto sentido, pero para ella era mera observaci&oacute;n.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La forma en la que abrazaba con fuerzas a Stolas, como no le apartaba la mirada &ndash;y como Stolas no paraba de apegarse a su pecho.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando se sentaron, la mesa ya estaba preparada con refrigerios, el pasto bailaba suavemente alrededor de sus garras, el sol infernal apuntaba el inicio de la tarde y la brisa mov&iacute;a de lado a lado el perfume de las flores a todo aquel que lo pudiese oler. Pero ni describiendo todas estas cosas podr&iacute;a embellecer la escena.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Se acerca la fiesta del Maledictum mi reina. &iquest;Hablar&aacute;s con Lucifer? &mdash;Pregunt&oacute; Theia&mdash;. Paimon no sospechar&iacute;a.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo el cuerpo de Octavia se puso tenso, y sus ojos dejaban escapar finalmente su preocupaci&oacute;n. Creer&iacute;as que dejar&iacute;a pasar unos segundos antes de responder para pensar en algo; pero parec&iacute;a que ya lo hab&iacute;a pensado lo suficiente &ndash;ni un segundo tard&oacute;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;No. Adem&aacute;s, tan pronto Paimon termine de presumir a todos los Goetia lo excelente que es; no se despegar&aacute; de &eacute;l por el resto de la velada. &mdash;Octavia sonaba derrotada&mdash;. Sabes que as&iacute; pasar&aacute;, siempre pasa.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Est&aacute;s segura? Podr&iacute;a ayudarte si quieres-<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;No lo entiendes. &mdash;Octavia la interrumpi&oacute; casi rompiendo el llanto que tanto deseaba sacar&mdash;. Si por un simple capricho me quit&oacute; a Stolas&hellip; a&uacute;n si Lucifer lo castigara&hellip; Debo protegerlo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Entonces, todo este tiempo-<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Meses donde solo pod&iacute;a ver a mi hijo sufrir. &mdash;Volvi&oacute; a interrumpir a Theia, dedicada a expresar su dolor&mdash;. Es capaz de deshacerse de los dos si as&iacute; lo ve necesario.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Pero todo rey necesita un heredero.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;No hay duda de que se lo pedir&iacute;a a Tella. &mdash;Octavia refunfu&ntilde;&oacute;&mdash;. Mi hermana verdaderamente call&oacute; de la gracia cuando llegamos aqu&iacute;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Y a todo esto, si no molesta mi pregunta. &iquest;Qu&eacute; ha sido de su hermana, su alteza?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Preg&uacute;ntale durante el Maledictum. &mdash;Octavia dejaba claro que no quer&iacute;a hablar de ella en lo absoluto&mdash;. Mejor cu&eacute;ntame de ti, ya me cans&eacute; de hacer de hablar de mis problemas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Theia ten&iacute;a claro que Octavia no pensaba hablar m&aacute;s de todo lo que rodeaba sus recientes conflictos con Paimon si esto pon&iacute;a en riesgo a Stolas, as&iacute; que mientras probaban los aperitivos y las bebidas; pens&oacute; en otras cosas m&aacute;s que parlotear.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Tambi&eacute;n ha habido dificultades, su alteza. Valefar no deja de consultarme respecto al pobre de su marido.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El aspecto de Theia cambiaba al comenzar a hablar; como si ella tambi&eacute;n necesitara desahogarse de sus inconvenientes. Poco a poco el ambiente que rodeaba a las dos se volv&iacute;a menos hostil, y recordaba que las dos siempre hab&iacute;an sido muy unidas &ndash;pero que las situaciones de la vida las hab&iacute;a puesto en un orden desigual.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Al parecer Barbatos y Crocell siguen sin llevarse bien; y recientemente empeor&oacute;. &mdash;Continuaba Theia&mdash;. Quejas continuas de los Condes&hellip;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Algo tendr&aacute; que ver su visita entonces.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Sea lo que sea, si tiene interesado a su alteza Paimon; no puede ser bueno. &iquest;&Eacute;l no le dijo nada?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Octavia; segura de no querer tener la conversaci&oacute;n de su lado nuevamente, se invent&oacute; una pregunta.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Y sus hermanos?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Gusion y Eligos? Pasan m&aacute;s tiempo presumiendo a Agares y su futuro como duque. De Andras no tengo idea; pero parece que no se est&aacute;n llevando muy bien los dos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Andras quedar&aacute; como marques, yo digo que algo tiene que ver.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Octavia se empezaba a sentir m&aacute;s tranquila con forme pasaban a platicar de otras cosas, incluso dejando a Stolas de lado para que jugara en el jard&iacute;n como era costumbre; y Stolas que pod&iacute;a sentir levemente esa calma en su madre, dejaba lentamente de aferrarse a ella.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Ese matrimonio es definitivamente suig&eacute;neris. Nunca hubiera pasado all&aacute;. Un hermano desposando a su hermana.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;All&aacute; no ten&iacute;amos matrimonios, hermana.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Verdaderamente era el cielo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ambas rieron un poco y finalmente lo que quedaba del ambiente pesado se hab&iacute;a esfumado. Con forme suced&iacute;a la pl&aacute;tica entre Paimon y Crocell, la pl&aacute;tica de Octavia y Theia florec&iacute;a a pesar de la tragedia que les tra&iacute;a luchando contra corriente.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y antes de que se dieran cuenta, charla ya se hab&iacute;a extendido a la de dos amigas del mismo rango y sin tanta formalidad &ndash;pero el gusto les durar&iacute;a poco, siendo que llegaba la hora de almorzar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Octavia llam&oacute; de vuelta a Stolas y con &eacute;l de nuevo en sus brazos, escolt&oacute; a Theia del jard&iacute;n a la entrada; lista para despedirse de ella cuando lleg&oacute; Paimon junto a Crocell, quien interrumpi&oacute; cualquier acci&oacute;n de su esposa.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Espero vengan con apetito. &mdash;Coment&oacute; Paimon, apuntando en direcci&oacute;n al gran comedor&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La reina, confundida con esto simplemente dio cuerda a lo que dec&iacute;a su esposo, quien ahora escoltaba a todos en dicho camino. Todos tomaron asiento en la gran mesa, repleta de la mejor comida &ndash;nada inusual si no fuera por el hecho de que la cita no solo era un tanto casual, si no que tampoco estaba planeado dicho fest&iacute;n. Stolas tambi&eacute;n hac&iacute;a acto de presencia por indicaciones de Paimon. La conjunci&oacute;n de estos dos factores pon&iacute;a a Octavia contra las cuerdas al ser m&aacute;s que obvio que esto se trataba de una forma de boicot o trampa por parte de Paimon &ndash;una prueba.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Adem&aacute;s, ella parec&iacute;a ser la &uacute;nica sorprendida, Crocell y Theia se serv&iacute;an como si nada mientras la mirada de Paimon descansaba sobre ella.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Tengo curiosidad, Theia. &mdash;Dec&iacute;a Paimon en voz alta, finalmente retirando la vista de su mujer&mdash;. Tus nietos. &iquest;Qu&eacute; edad tienen?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Este ciclo Stella cumplir&aacute; su tercero y Andrealphus su sexto, su alteza.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Cierto. Ahora que lo recuerdo, Octavia lo mencion&oacute; despu&eacute;s de nuestra &uacute;ltima reuni&oacute;n. &iquest;Y se portan bien? &mdash;Paimon sonaba extra&ntilde;amente amable&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Por supuesto, su alteza. Andrealphus ya comenz&oacute; su entrenamiento de marqu&eacute;s este mismo ciclo, e incluso ha mostrado gran inter&eacute;s en las tareas de su padre.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Y su hermana?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Stella recientemente comenz&oacute; a caminar y ya dice sus primeras palabras. &mdash;Theia trataba de aguantar una inocente carcajada&mdash;. Su hermano no lo encuentra tan agradable; claro, siendo que ella lo sigue a todas partes.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Entonces ya camina y habla. Sus padres deben estar orgullosos. &mdash;Paimon volv&iacute;a su mirada a su esposa&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Stolas a&uacute;n se toma su tiempo. &mdash;Interrump&iacute;a Octavia tratando de sonar de buen humor&mdash;. Quiz&aacute; lo consiento demasiado.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Seg&uacute;n los humanos, hablar hasta tarde es se&ntilde;al de gran inteligencia. &mdash;Theia sent&iacute;a que de alguna forma hab&iacute;a insultado al pr&iacute;ncipe&mdash;. Siendo su hijo, no ser&iacute;a sorpresa que este sea el caso, su alteza.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Que dices mujer. &mdash;Crocell sonaba molesto&mdash;. Claro que es el caso.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Est&aacute;s de acuerdo, Octavia? &mdash;Preguntaba Paimon&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Es tu hijo, despu&eacute;s de todo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Aunque claro, creo que un poco de motivaci&oacute;n no har&aacute; da&ntilde;o a nadie. &mdash;Concluy&oacute; Paimon&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con miradas penetrantes la comida continu&oacute; su curso en silencio &ndash;solamente interrumpido ocasionalmente por Octavia; que manten&iacute;a a Stolas en su mejor disposici&oacute;n frente a los invitados a cualquier costo. Y el peque&ntilde;o no ten&iacute;a opci&oacute;n m&aacute;s que obedecer con miedo a este lado hostil de su madre que jam&aacute;s hab&iacute;a conocido.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De esa forma la reina que era gentil y paciente con su hijo no ten&iacute;a otra opci&oacute;n m&aacute;s que volverse r&iacute;gida y fr&iacute;a de coraz&oacute;n. Y Paimon finalmente hab&iacute;a triunfado, su esposa era la madre que &eacute;l cre&iacute;a que deb&iacute;a ser.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El goce de los platillos continu&oacute; sin mayor contratiempo el resto de la tarde y cuando todos hab&iacute;an terminado de comer, Theia y Crocell agradecieron su hospitalidad y se pusieron en marcha de vuelta a casa, dando a las dos mujeres un &uacute;ltimo intercambio de palabras:<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Dile, Octavia.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando la puerta se cerr&oacute; y volv&iacute;an a ser solamente los tres, Paimon se acerc&oacute; a Octavia; quien segu&iacute;a cargando a Stolas, y tom&aacute;ndola del hombro le amenaz&oacute;:<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Ese ni&ntilde;o comenzar&aacute; el ciclo port&aacute;ndose como es debido, o no volver&aacute;s a verlo jam&aacute;s. Es tu &uacute;ltima oportunidad.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los rojos ojos de Paimon descansaron con repudio sobre Stolas mientras que su gesto mostraba su desaprobaci&oacute;n. Al peque&ntilde;o solo le quedaba refugiarse en el pecho de su madre.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las semanas siguientes Octavia se dedic&oacute; de lleno en Stolas; motivada por amenazas y miedo, para volverle el heredero que tanto esperaba Paimon. Mientras que &eacute;l se dedicaba a dar seguimiento a los &uacute;ltimos pendientes antes del Maledictum y los problemas que quedaban por resolver.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reportes de los pantanos de codicia, donde Mammon decidi&oacute; instalarse; se corr&iacute;a la historia de un imp que hab&iacute;a de alguna forma dominado a los sharkins, una de las varias especies de creaturas infernales; con cuerpos de tibur&oacute;n de varias clases. Seg&uacute;n los informes trabajando al lado del mismo rey para mover sus mercanc&iacute;as.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De hecho, mientras m&aacute;s recorr&iacute;a los apuntes que los presidentes le hab&iacute;an hecho llegar, m&aacute;s se percataba de que Mammon; aun operando por cuenta propia e intereses individuales, ten&iacute;a cierta culpa de todo lo sucedido en el quinto c&iacute;rculo. Incluso haci&eacute;ndose due&ntilde;o de un circo que reci&eacute;n comenzaba a resaltar entre los pobres negocios de las clases bajas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero mientras no diera poder real, Paimon no pod&iacute;a hacer nada, y &eacute;l realmente deseaba con ansias que en alg&uacute;n momento as&iacute; fuera &ndash;teniendo que compartir el c&iacute;rculo con Mammon era de las cosas que realmente le pod&iacute;an llegar a molestar de verdad. Para mayor entendimiento de su rivalidad; mientras los terrenos del rey avaro y envidioso eran sucios y decr&eacute;pitos, como sus deseos, los del rey orgulloso eran bellos, limpios y abundantes.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mammon quer&iacute;a enriquecimiento para s&iacute; mismo, mientras que Paimon quer&iacute;a que todo lo suyo mostrara riquezas. Si quisiera explicar su rivalidad de forma positiva; mientras no hiciera nada indebido, no ten&iacute;an que verse las caras. O al menos explicado por Paimon &ndash;a Mammon poco le importaba esta supuesta contienda.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A continuaci&oacute;n, se aseguraba de que el condenado que hab&iacute;a pr&aacute;cticamente secuestrado no causara alg&uacute;n desastre, pero al reci&eacute;n haber salido de su condena &eacute;l trauma a&uacute;n estaba fresco en &eacute;l, por lo que se hab&iacute;a ocultado en los callejones m&aacute;s oscuros. Y con su protecci&oacute;n no correr&iacute;a riesgo alguno siempre y cuando se quedara as&iacute;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De la misma forma se revisaban pendientes menores y se liberaba tiempo para que Paimon pudiera revisar los cambios en las aptitudes del ni&ntilde;o &ndash;el Maledictum ser&iacute;a ya en unos d&iacute;as y deb&iacute;a impresionar a todos en el palacio de Lucifer.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Durante esas semanas Stolas por fin hab&iacute;a aprendido a estar de pie e incluso dar sus primeros pasos; cosa que llenaba de orgullo a Octavia cuando lo logr&oacute; por primera vez &ndash;pero como era costumbre, no era suficiente para su marido.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella trataba de motivar a Stolas, pero un peque&ntilde;o de su edad solo era motivado por los juegos, colores y todo aquello que conlleva la inocencia &ndash;si acaso cada d&iacute;a se desmotivaba m&aacute;s y m&aacute;s a los entrenamientos de su madre; que aun cuando eran m&aacute;s gentiles y permisivos, se pod&iacute;a percibir la insistencia de Octavia por hacerlo mejorar. Por si fuera poco, a&uacute;n se negaba a hablar &ndash;y cuando ella le insist&iacute;a; &eacute;l menos ruido hac&iacute;a, hasta el punto de fruncir el ce&ntilde;o y cerrar el pico de m&aacute;s.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aun as&iacute;, Paimon volvi&oacute; a mostrar cierto inter&eacute;s por Octavia &ndash;actuando casi como un marido nuevamente si se dejaba de lado las constantes amenazas de apartarla del pr&iacute;ncipe si volv&iacute;a a confrontarle. Quiz&aacute; su forma de premiarla por seguir su orden; al final de cuentas, alguien aprende bajo castigos y recompensas &ndash;y Paimon ve&iacute;a la forma de darle ambas para guiarla por su camino correcto. Desde su propio punto de vista.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero siendo Paimon de quien estamos hablando, no pod&iacute;as esperar que estas recompensas fueran del sentido convencional, en especial si consideramos &ldquo;recompensa&rdquo; la extensi&oacute;n de su periodo de prueba respecto a sus tareas como madre con Stolas, o compartir la cama nuevamente, o en todo caso; insinuaciones sexuales por parte de &eacute;l &ndash;al compartir dicha cama. Ni las palabras m&aacute;s dulces podr&iacute;an convencer a Octavia de intentar otra vez el ir a por otro heredero en caso de que Stolas no fuera apto para el puesto y Paimon se cansaba de preguntar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Finalmente lleg&oacute; el Maledictum, 7 d&iacute;as para el fin de ciclo y el comienzo de otra purga. Paimon finalmente se sent&iacute;a tranquilo al saber que las amenazas del cuarto c&iacute;rculo estaban en su mayor parte, controladas, aun cuando las amenazas sobrantes; como el arma sagrada a&uacute;n extraviada en los terrenos de Satan&aacute;s, segu&iacute;an sin resolverse &ndash;Paimon esperaba poder hacerlo entrar en raz&oacute;n durante este periodo; con Lucifer presente nadie quiere quedar mal esa noche.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero mientras que los Goetia celebran esta fecha, el resto del infierno sucumbe al miedo. Cualquiera que no es Goetia; o est&aacute; protegido por uno, sufre la posibilidad de ver su vida reducida por los exorcistas. Es curioso, lo r&aacute;pido que se adapt&oacute; el infierno a una vida casi terrenal &ndash;d&oacute;nde incluso se crearon leyes, relativamente opcionales, pero que los habitantes aun as&iacute; llegan a respetar, a tal grado que; aun cuando pueden asesinar, o ser asesinados en cualquier momento, solo sufren de este p&aacute;nico durante esta ocasi&oacute;n tan especial.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es quiz&aacute; entonces la regla del caos el encontrar un balance sobre s&iacute; mismo. Que aun cuando se puede hacer mal, no siempre se hace &ndash;y aun cuando no es necesario hacer un bien, de todas maneras, existe. Porque entonces tienes que definir el bien y el mal en un lugar donde claramente la respuesta correcta es la opuesta; &iquest;Pero vista por qui&eacute;n?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Independientemente, cada c&iacute;rculo en estos momentos conduc&iacute;a un p&aacute;nico similar. Unos se quedaban en casa para estar a salvo, otros se quedaban en las calles para luchar y demostrar su val&iacute;a; y, por &uacute;ltimo, estaban los que sal&iacute;an para aprovechar el caos y participar ellos mismos u obtener alg&uacute;n beneficio &ndash;pero al final todas estas estrategias eran in&uacute;tiles, pues al ser sus oponentes los verdugos, ya sab&iacute;an a qui&eacute;n deb&iacute;an castigar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esconderse era en vano.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero no nos adelantemos a la historia, a&uacute;n tienen tiempo para alistarse si as&iacute; lo creen necesario, por el momento pueden tambi&eacute;n ser parte de la celebraci&oacute;n. La derrota del cielo contra el infierno &ndash;la muerte de dios; padre, hijo y esp&iacute;ritu santo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Algunos imps en efecto toman parte de estas festividades para celebrar a sus antecesores y el legado que les dejaron, hellhounds, sharkins, etc. Todos de alguna manera contribuyeron a la gran victoria &ndash;pero quiz&aacute; esa sea una historia para m&aacute;s tarde.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por ahora disfruta de ver la uniforme mezcla de gente corriendo por sus vidas y hasta tratando de enmendar, contra la gente orgullosa de la vida que ha llevado en el infierno hasta ahora &ndash;sobre todo si eres Goetia.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cada ciclo es igual, y cada ciclo el infierno parec&iacute;a volverse m&aacute;s humano. Tan solo bastaba fijarse en su modo de festejar:<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los hellhounds que no trabajan para alguien m&aacute;s, se juntan en comunas &ndash;en &aacute;reas grandes y con alta concentraci&oacute;n de su propia gente, con mesas para gran cantidad de invitados; y aunque la comida no fuera la mejor, el calor de la familia les es suficiente. Adem&aacute;s, su entretenimiento es quiz&aacute; el m&aacute;s original, peleas f&iacute;sicas entre amigos y familia para iniciar de cero el ciclo que ven&iacute;a, o despedirse si algo llegara a pasar durante el exterminio.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tambi&eacute;n hay quienes lo usan como un ritual de emparejamiento y apareamiento, apoy&aacute;ndose de la fiesta como una excusa m&aacute;s para algo que ya hacen normalmente.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Otras especies de nivel similar como los sharkins, hellcats, demonios lesser, etc. no se quedan atr&aacute;s, teniendo su equivalente a estas mismas actividades. Y los mismos pasatiempos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A comparaci&oacute;n; los imps, s&uacute;cubos, y especies similares, suelen reunirse de forma m&aacute;s personal &ndash;en casas, por ejemplo, y en grupos m&aacute;s establecidos de familia y amigos. Sus costumbres un tanto m&aacute;s comunes como el abuso de alcohol, sustancias, y cualquier cosa recreativa que pudieran imaginar &ndash;y claro, la fornicaci&oacute;n nunca est&aacute; sobrando. Sobre todo, las s&uacute;cubos y los &iacute;ncubos que sol&iacute;an incluso organizar fiestas espec&iacute;ficamente para este fin, como los antiguos griegos sol&iacute;an hacerlo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Incluso los pecadores condenados; que usualmente son la presa principal de los exorcistas, encontraban como celebrar. Al no ser tan diferentes de las creaturas humanoides, llegaban a congeniar con ellas y hasta cierto punto eran del mismo nivel social que estas creaturas &ndash;as&iacute; que era com&uacute;n ser invitados a estas reuniones tambi&eacute;n. A&uacute;n que se volv&iacute;a com&uacute;n que solo fueran para ser objeto de burla.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Muchas veces fue el caso que condenados llegaban a suplicar o pelear por ir a estas fiestas, con tal de ganar una ventaja durante el exterminio y vivir para contarlo. Claro que esto no tard&oacute; en ser explotado por muchas creaturas infernales, donde algunos si proteg&iacute;an al invitado; y otros los traicionaban y volv&iacute;an carnada.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al final de cuentas, para cualquier ciudadano del infierno el Maledictum simplemente significaba una ocasi&oacute;n especial para portarse especialmente mal e irse del &uacute;ltimo mundo con estilo, o ver el nuevo amanecer de un nuevo d&iacute;a y decir &ldquo;Yo sobreviv&iacute;&rdquo;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero para los Goetia; que nada les preocupa durante estos &uacute;ltimos d&iacute;as, y se permiten todo tipo de acto gozoso &ndash;era tradici&oacute;n juntarse todos y festejar la victoria del mal sobre el bien. O mejor dicho su bien sobre el mal.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es en este punto donde viajamos al c&iacute;rculo de los traidores, hogar de Lucifer, el demonio orgulloso. Aquel que traicion&oacute; a Dios todo poderoso y consecuentemente lo derrot&oacute; &ndash;el asesino del bien superior y creador de todo lo que fue, es y ser&aacute;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dante lo describi&oacute; a la perfecci&oacute;n durante su viaje, pero siendo que &eacute;l estuvo all&iacute; antes de la gran guerra, es claro que ya no se compara. Si, es igual a un bosque congelado; y a diferencia de la creencia popular; all&iacute; no hay fuego eterno si no un frio que quema y te lastima.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Muchas de las zonas de tortura y castigo que describe el poeta siguen all&iacute;, simplemente en otra parte. Ahora era m&aacute;s como una ciudad en constante invierno, cubierta de nieve y hogueras siempre encendidas. Imagina una villa en las monta&ntilde;as heladas o un pueblo en el punto m&aacute;s norte del norte donde el sol nunca se pone y aun as&iacute; el hielo no se descongela.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora esfu&eacute;rzate en imaginar el castillo m&aacute;s magn&aacute;nimo, y multipl&iacute;calo por siempre &ndash;aun as&iacute;, no llegar&aacute;s a entender la magnificencia donde se plasma un &aacute;pice del orgullo demoniaco. Lo mejor de todo el infierno y del mundo terrenal ubicado en un solo sitio.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El castillo de piedra blanca como la nieve, con techos y andares rojos como la sangre misma.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cristaler&iacute;a de la m&aacute;s ca&oacute;tica, donde cada mural parec&iacute;a contar una historia que nadie sab&iacute;a y no hab&iacute;a forma de traducir. Pero tan clara que al ver caer la nieve te dabas cuenta de que esos copos traviesos eran m&aacute;s bien cenizas y lo poco que quedaba de la v&iacute;ctima del fuego secreto.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Detr&aacute;s del palacio se encuentra la respuesta a toda esta paradoja visual, pues es el mismo Lucifer. Su cuerpo original.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un &aacute;ngel de belleza indescriptible pero que parece a punto de caer, con la boca bien abierta por donde se pod&iacute;a escuchar varios lamentos, su gesto como el de alguien que grita de odio, pero gime de terror &ndash;un cuerpo, sin embargo, putrefacto y que solo sirve de puerta al Purgatorio, donde residen las almas que a&uacute;n pueden lograr el perd&oacute;n.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Algunos cuentan que dentro de esos gritos se puede distinguir perfectamente al mismo Lucifer, a Judas el traidor, y a alguien m&aacute;s que nadie ha podido identificar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo llamo la respuesta a la paradoja pues aun tratando de no caer, este &aacute;ngel aletea sin descanso y es este aleteo el que trae consigo el frio. Es entonces el aleteo el que vuelve el c&iacute;rculo en un &aacute;rea invernal y los pisos superiores en el ardiente infierno que verdaderamente es, pues como la fogata que enciendes en el bosque; el aire no hace m&aacute;s que avivar las llamas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El interior del palacio es igual de sorprendente que el exterior, con trofeos por todas partes de todo momento donde ha triunfado el deseo y retratos de cada batalla peleada y por pelearse.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Me gustar&iacute;a describir la inspiraci&oacute;n que provoca un lugar como este, pero me admito incompetente &ndash;pues no existe a&uacute;n palabra en nuestro vocabulario que la explique.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Apenado estoy de no poder concluir mi descripci&oacute;n, pero conf&iacute;o en tu imaginaci&oacute;n para llenar lo que falta.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;***<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por fin vemos llegar a todos. Reyes, pr&iacute;ncipes, duques y marqueses en carruajes; condes, presidentes, y caballeros sobre bestias o usando magia de transportaci&oacute;n. Claro que el estar siempre invitado no aseguraba su asistencia, no era sorpresa que faltaran de vez en cuando uno u otros &ndash;Mammon ya se hab&iacute;a hecho a la fama de nunca participar, por ejemplo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Belial, rey del noveno c&iacute;rculo, no puede faltar nunca. Siendo la verdadera mano derecha de Lucifer le hace tener que estar a su lado en todo momento y como seguro ya te lo has imaginado &ndash;Paimon no es exactamente su mejor amigo, sino m&aacute;s bien la competencia.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Furcas, caballero del noveno c&iacute;rculo, tiene prohibido asistir, pues su trabajo es cuidar la entrada al Purgatorio y asegurarse de que de ninguna forma alguien pase por all&iacute;. En especial desde lo sucedido con Dante.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De all&iacute; en m&aacute;s era com&uacute;n preguntarse a quien ver&iacute;an ese Maledictum y a quien no &ndash;de la misma forma que tu asistes a una reuni&oacute;n familiar sin la certeza de saber si veras a todos ese a&ntilde;o.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La festividad empieza tan pronto todos comienzan a llegar, y como te lo imaginar&aacute;s; hay bebidas y comida por montones. Patrocinio del tercer c&iacute;rculo y la reina Beelzebub y el rey Cerbero.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El jard&iacute;n frontal del palacio; infinitamente grande y capaz de albergar quiz&aacute; al infierno entero all&iacute; mismo, ahora alberga a toda la realeza infernal que llegaba.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por un lado, Leviat&aacute;n y Tella, de los primeros en casarse despu&eacute;s de la gran guerra, rey y reina del purgatorio. Este rey es de un aspecto similar al de los Sharkins; parecido a una serpiente marina mezclada con un cuerpo humanoide en el sentido de que pose&iacute;a manos, cuello y cabeza; de all&iacute; para abajo era una larga cola que tambi&eacute;n serv&iacute;a como soporte o un equivalente a sus piernas, de piel verde y azul con cuerpo cubierto por escamas. Leviat&aacute;n es grande; casi tan grande como su recelo por lo ajeno, constantemente deseando lo que no es suyo y un tanto gordo tambi&eacute;n. La reina por otro lado, de las pocas creaturas que conservan un aspecto casi por completo humano, piel p&aacute;lida como la ceniza y una belleza incre&iacute;ble; y como su marido, envidiando la belleza ajena y constantemente tratando de obtener m&aacute;s, en la espalda tiene alas angelicales, pero de aspecto desgastado y descuidado; como si estuvieran da&ntilde;adas o lastimadas. Al ser reyes del purgatorio, sus ropas eran las m&aacute;s cercanas a moda celestial. Leviat&aacute;n parec&iacute;a vestir como un fil&oacute;sofo griego de la &eacute;poca de los grandes como Arist&oacute;teles o Plat&oacute;n, Tella llevaba una toga blanca solamente y una corona hecha de flores com&uacute;nmente asociadas con la pureza y la santidad.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su trabajo principal era ver a las almas purgadas pasar al cielo; pero desde la derrota de dios se han dedicado a corromperlos al pecado o tirarlos (De acuerdo a los relatos de la comedia, el purgatorio es una monta&ntilde;a que se escala para llegar al otro lado &ndash;y mientras m&aacute;s alto, m&aacute;s dif&iacute;cil es continuar subiendo).<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Buenas noches. &mdash;Les saludaba cordialmente Paimon, viendo de reojo a Tella&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Buenas noches, hermana. &mdash;Octavia comentaba como si estuviera obligada a saludar&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Paimon y Octavia (con Stolas en brazos) llegaban y m&aacute;s de uno les hac&iacute;a reverencia aun cuando no eran del cuarto c&iacute;rculo, sea por respeto y otros por burla &ndash;pod&iacute;as imaginarte la opini&oacute;n de los dem&aacute;s respecto al Gran B&uacute;ho lambisc&oacute;n. Pero poco le importa a Paimon siempre y cuando se haga lo que &eacute;l dice.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Prontamente se encontraron con Crocell y Theia que tambi&eacute;n estaban all&iacute;, junto con su hija Valefar y su esposo Barbatos del quinto c&iacute;rculo. Detr&aacute;s de ellos Stella y Andrealphus, hijos de estos dos. Este era si acaso el grupo familiar m&aacute;s grande, pues Barbatos era hijo de Agares; que en paz descanse y Amdusias del sexto c&iacute;rculo, que a su vez son padres de Gusion y Eligos &ndash;hermano y hermana que se casaron para tener a Andras y Agares (II), tambi&eacute;n del sexto c&iacute;rculo. El resto del de los demonios Goetia se encontraban si acaso en familias m&aacute;s peque&ntilde;as o completamente independientes.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Valefar es una mujer que solo puedo comparar con un cisne de cuello negro, su plumaje inferior blanco como la nieve misma y de su pecho para arriba; negro como la noche que no es alumbrada por la antorcha ni la flama, cuerpo hermoso y curvado como un cisne real. Barbatos, su marido, un pavorreal de plumaje verde y azul, mientras le diera la luz parec&iacute;a que realmente era de todos los colores en el universo &ndash;adem&aacute;s de tener una cola larga y deslumbrante. Se dice que al levantar y abrir su cola; cada pluma; en vez de tener la forma de gota que identifica a los pavorreales reales, lo suyo parec&iacute;an ojos, donde las pupilas brillaban como rub&iacute;es, esmeraldas o cientos de otras piedras preciosas &ndash;y cuando su cola estaba tirada y cerrada, solo pod&iacute;as observar los colores brillar a trav&eacute;s. Valefar viste ropa que en su momento era considerada formal en la era vikinga del hombre, no pod&iacute;a explicarlo si le preguntabas, pero parec&iacute;a tener una ligera fascinaci&oacute;n por esa &eacute;poca &ndash;pero muchos asum&iacute;an que era por lo violentos que eran y su pasi&oacute;n por la guerra y morir en batalla. Una larga tela verde cubr&iacute;a su cuerpo con un cuello acolchonado y peludo de color caf&eacute;, como el pelaje de un oso. En la espalda ten&iacute;a dibujado un grifo (creatura m&iacute;tica n&oacute;rdica), y debajo un vestido rojo con ornamentos dorados. Barbatos vest&iacute;a como un soldado ingl&eacute;s de los 1600, saco rojo con amarillo abotonado solo del pecho, una camisa blanca y pantalones blancos adem&aacute;s de altas botas negras. No existe qu&iacute;mica visual entre los dos atuendos y te aseguro que de no haberte dicho que eran casados; ni lo hubieras imaginado.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Stella y Andrealphus, hijos de ambos; al no existir un claro resultado entre la mezcla de ambas especies, resultaron similares pero distintos. Stella era igual al polluelo de un cisne; con apenas dos ciclos de edad, era de aspecto similar a Stolas &ndash;plumaje negro y blanco, y digna de ser una hija del c&iacute;rculo de la violencia pues sus ojos ya mostraban una predisposici&oacute;n al intenso sentimiento que es el odio &ndash;pero escondido en un gentil rosa mexicano. Como su madre era parecida al cisne del cuello negro, Stella hered&oacute; ciertos tonos oscuros en varias partes de su plumaje &ndash;al final solo podr&iacute;as distinguirla de Stolas por el color de su cuerpo, la tonalidad de sus ojos y el pico rosado. Vistiendo un vestido rosado, pomposo y adorable. Valefar y Barbatos esperan que su cola crezca para parecerse a la de su padre, pero tan esponjosa como la de su madre.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Andrealphus, de cinco ciclos. Y se notaba &ndash;el chico ya caminaba, hablaba como alguien de su edad, era el paquete completo de lo que quer&iacute;a Paimon de Stolas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su pelaje blanco como la nieve con entonaciones azules que parec&iacute;an un degradado uniforme entre un color y el otro, la parte superior de su cuerpo muy parecida a la de su madre de no ser por el azul en su pico; en sus ojos, solo sus patas eran negras. La cola de pavorreal la hered&oacute; de su padre al parecer, pero a diferencia de la de Barbatos, esta parec&iacute;a tener diamantes azules en vez de ojos de varios colores. Desde temprana edad era obvio que ten&iacute;a un complejo por s&iacute; mismo; una extra&ntilde;a mezcla entre desprecio y abundante amor propio. Trataba siempre de presumir su aspecto a los dem&aacute;s y verse impecable; pero al momento que lo comparabas con su padre, se molestaba profundamente &ndash;y si la persona era importante para &eacute;l, pod&iacute;a llegar a apenarse y esconderse.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hablar de su aspecto pod&iacute;a producir cualquiera de estos 3 resultados.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su ropa era similar a la de un noble de la &eacute;poca victoriana actual; o mejor dicho la ropa de un ni&ntilde;o de familia noble, y sobra mencionar que de sus mismos colores que su plumaje.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Andrealphus se le quedaba viendo a Stolas en los brazos de Octavia, luego a la reina y finalmente a Paimon; quien m&aacute;s lo intimidaba.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Andrealphus. &mdash;Habl&oacute; Paimon&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El peque&ntilde;o inmediatamente se par&oacute; frente en alto y se puso a la defensiva. Ya hab&iacute;a escuchado lo duro que era con su abuelo Crocell y hab&iacute;a llegado a o&iacute;r la conversaci&oacute;n de su padre respecto a las &oacute;rdenes del rey &ndash;el chico estaba listo para no dejarse atacar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;S&iacute;, su alteza? &mdash;Respondi&oacute; Andrealphus&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su tono de voz era agudo; lo com&uacute;n en un ni&ntilde;o de su edad, un tanto dif&iacute;cil de entender lo que dec&iacute;a, pero lo suficientemente claro para no tener que repetirse. Adem&aacute;s, sab&iacute;a bien como dirigirse a otros de acuerdo a su rango de poder.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;Qu&eacute; celebramos hoy?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;La victoria del rey Lucifer contra Dios y el final de otro ciclo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Muy bien. &iquest;Por qu&eacute; tenemos ciclos?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Para limpiar el infierno de las almas peligrosas. &mdash;Andrealphus parec&iacute;a quedarse sin aire al dar oraciones largas, pero se negaba a dejarse vencer&mdash;. Y prepararlo para las nuevas almas que entrar&aacute;n despu&eacute;s de la purga.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Paimon estaba m&aacute;s que satisfecho con la respuesta. No solo era correcta hasta cierto punto; si no que le daba una raz&oacute;n para mirar con rechazo a Stolas, quien se escond&iacute;a en Octavia al sentir su mirada de desagrado. Cada ciclo era como una prueba para los pecadores que se convert&iacute;an en condenados al terminar su castigo; para ver si ser&iacute;an de utilidad para el mejoramiento del infierno o deb&iacute;an ser eliminados &ndash;pero nadie segu&iacute;a esa regla; como ya hab&iacute;a explicado anteriormente. Al final era solo una excusa para erradicar libre de sospecha a cualquiera que se pudiera considerar un riesgo para aquellos en poder.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&iquest;A que ciclo entramos ahora?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Veintiuno.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Felicidades Barbatos, Valefar. &mdash;Comentaba Paimon en un tono que ni siquiera sonaba como cumplido&mdash;. Que sirva bien a su alteza, Lucifer.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ambos hicieron una reverencia en agradecimiento.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Barbatos &iquest;Tus hermanos, madre&hellip;? &mdash;Paimon parec&iacute;a ver a su alrededor buscando al resto de la familia&mdash;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Una disculpa su majestad. Est&aacute;n en la fiesta, pero desconozco en d&oacute;nde o con qui&eacute;n.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;As&iacute; est&aacute; bien, no quer&iacute;a saludarlos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin una palabra o gesto, Paimon tom&oacute; a Octavia de la cintura y le hizo continuar el paso hacia el centro del sal&oacute;n. Theia simplemente le hizo contacto visual a la reina para recordarle lo &uacute;ltimo que hab&iacute;an hablado.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Saliendo del pasillo principal donde se llev&oacute; a cabo esta charla, entras al vest&iacute;bulo principal; una gran superficie normalmente vac&iacute;a que conecta al sal&oacute;n del trono, adem&aacute;s de unas escaleras de cada lado (curvadas) que te llevan al segundo piso &ndash;donde est&aacute;n todas las habitaciones.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Otra cantidad de demonios estaban aqu&iacute;, pero nadie de importancia inmediata para Paimon &ndash;quien se dirig&iacute;a directamente a &eacute;l gran sal&oacute;n principal, d&oacute;nde se llevar&iacute;a a cabo la fiesta. All&iacute; estaban el resto de los reyes reunidos &ndash;y como de costumbre, Mammon no estaba all&iacute;. Tella y Leviat&aacute;n segu&iacute;an afuera as&iacute; que tampoco estaban a la vista.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lucifer tampoco estaba, Lilith no se ve&iacute;a por ninguna parte. Paimon no tuvo opci&oacute;n m&aacute;s que esperar a que aparecieran a dar inicio a las festividades &ndash;y entonces poder presumir todo lo que hab&iacute;a logrado, criticar a los dem&aacute;s y recordarle nuevamente que estaba para cumplir su deseo de un infierno virtuoso.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y mientras &eacute;l parec&iacute;a ansioso, Octavia parec&iacute;a querer irse de all&iacute; &ndash;sab&iacute;a que de tener la oportunidad hablar&iacute;a y acusar&iacute;a a su esposo de adulterio. La &uacute;nica duda era el c&oacute;mo har&iacute;a el anuncio o si lo har&iacute;a de verdad. Sea cual sea su decisi&oacute;n, el destino ya la hab&iacute;a tomado en su lugar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con quien si se encontraron fue Satan&aacute;s y su esposa Vine, que estaban charlando entre si con su peque&ntilde;a hija Sitri que los ve&iacute;a con cara de aburrida de muerte. Paimon vio la oportunidad de cuestionarlo respecto al arma sagrada perdida y saber qu&eacute; era lo que pensaba hacer al respecto &ndash;o, mejor dicho, saber si sus amenazas a Crocell hab&iacute;an llegado hasta &eacute;l.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Satan&aacute;s era por decirlo de forma simple; la contra parte de Lucifer, su aspecto muy similar y la raz&oacute;n por la que muchas veces el hombre suele confundir a uno con el otro. La diferencia principal es que mientras Lucifer conserva un aspecto m&aacute;s humano, Satan&aacute;s mezcla ese aspecto humanoide con el f&iacute;sico de un demonio lesser y multiplica las facciones violentas para imponer terror. Su piel es de un rojo cenizo; casi gris, cuernos muy parecidos a los de un imp pero m&aacute;s intimidantes, sus orejas largas y puntiagudas y ojos rojos y sin brillo &ndash;vistiendo solamente una armadura de pecho similar a la de los soldados romanos pero sin la ropa que va debajo para cubrir sus hombros y manos, adem&aacute;s de una falda (nuevamente como algunas armaduras romanas) que constaba de una tela debajo de una serie de l&aacute;minas met&aacute;licas unidas verticalmente una a la otra y por &uacute;ltimo, sus patas negras como las de una cabra con protecciones met&aacute;licas y alas negras como vampiro de novela.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su esposa Vine, con una cara casi humana, pero nariz aplastada y boca pronunciada que parec&iacute;an rasgos de una leona. Como Satan&aacute;s; con cuernos similares a los de los imps, pero no solo dos &ndash;ella pose&iacute;a 7, tres de cada lado y uno en medio sobre su cabeza, todos excepto dos, hacia atr&aacute;s como si estuvieran peinados, y los dos de abajo hacia enfrente como los cuernos de una cabra de las monta&ntilde;as. Su figura femenina y delgada pero carente de carne, si entiendes a lo que me refiero &ndash;por &uacute;ltimo, ojos grises como su piel y labios a&uacute;n m&aacute;s oscuros, solo comparado con sus alas, similares a las de su esposo. Vine vest&iacute;a con una extra&ntilde;a armadura tambi&eacute;n, pegada a su cuerpo de forma muy ajustada y que parec&iacute;a ser parte de su misma piel. La primera pieza cubr&iacute;a su cuello, hombros, pecho, abdomen y se volv&iacute;an una sola pieza al unirse en su entrepierna &ndash;dejando sus piernas completamente expuestas. Sus patas, m&aacute;s parecidas a las de un felino; tambi&eacute;n estaban expuestas y sin armadura, dejando ver sus garras lastimar el suelo.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La voz de Satan&aacute;s era grave e imponente mientras que la de Vine era femenina y agresiva; adem&aacute;s, parec&iacute;a que de ella sal&iacute;an varias voces diciendo lo mismo, como un eco en su habla.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por &uacute;ltimo, estaba Sitri, que tom&oacute; el aspecto de leona de su madre y se apoder&oacute; de toda su forma, pareciendo de forma hecha y derecha una leona con alas. De los mismos colores cenizos de sus padres, pero mezclados con el amarillo que se espera de dicho animal y sus alas; a diferencia, emplumadas como las de un &aacute;ngel &ndash;pero sin apartarse del esquema de colores. Su voz era un tanto inusual, al ser la de una ni&ntilde;a com&uacute;n, pero con acentos felinos. Y sus ojos eran de un amarillo brillante que resaltaba de su rostro. Su ropa era conservadora al ser solo unos trozos de tela que unidos formaban algo similar a un vestido &ndash;que igual a la moda de sus padres, era de tono oscuro.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;Satan&aacute;s, que agradable coincidencia. &mdash;Paimon dec&iacute;a en un tono algo burl&oacute;n&mdash;.<br /></span>","pools_count":1,"title":"Padre e Hija (El libro) | Capítulo 4","deleted":"f","public":"t","mimetype":"text/plain","pagecount":"1","rating_id":"2","rating_name":"Adult","ratings":[{"content_tag_id":"4","name":"Sexual Themes","description":"Erotic imagery, sexual activity or arousal","rating_id":"2"}],"submission_type_id":"12","type_name":"Writing - Document","guest_block":"f","friends_only":"f","comments_count":"0","views":"23"}